Covid-19: de la emergencia sanitaria a la recesión económica

La caída en el segundo trimestre de este año, periodo en el que sufrimos el confinamiento para tratar de parar la expansión del COVID-19, ha sido muy significativa en todas las economías, como se esperaba.

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En el caso de España la caída del PIB ha sido del 18,5%, una contracción de la economía sin precedentes desde que el INE comenzó sus registros en 1970. Recordemos que, en el primer trimestre, con solo dos semanas de paralización económica debido al confinamiento, el PIB descendió un 5,2%.

Si observamos las tasas interanuales, el descenso es del 22,1% en el segundo trimestre y del 4,1% en el primer trimestre. Las caídas trimestrales en el consumo privado e inversión son del 21,2% y del 22,3%, también insólitas en la serie histórica. España ya se encuentra técnicamente en recesión al encadenar dos trimestres consecutivos con caídas del PIB. Es de los países más afectados económicamente por la crisis sanitaria.

Consecuencias del Covid-19 en otras economías

La situación en el resto de las economías mundiales también ha sido pésima en este segundo trimestre. Baste observar el desplome económico de los Estados Unidos, del 9,5% respecto al primer trimestre y respecto al año pasado, una tasa anualizada del 32,9%.

Alemania experimentó un retroceso del 10,1% respecto al primer trimestre y del 11,7% respecto a 2019. El PIB de la Eurozona cayó un 12,1% respecto al primer trimestre y un 15% respecto al año anterior. Son todos datos catastróficos que nos llevan a épocas de desastres y guerras.

Dicho esto, era previsible que se produjeran estas caídas tan pronunciadas. Recordemos que en el segundo trimestre asistimos a una paralización casi total de la actividad económica debido al confinamiento.

Crecimiento ya en el tercer trimestre

Si observamos las previsiones realizadas por diversos organismos, el Banco de España había realizado previsiones de una caída del PIB español entre el 16% en el escenario optimista y del 21,8% en el escenario más pesimista. FUNCAS y BBVA, por su parte, esperaban un descenso del 17%.

La buena noticia es que se espera crecimiento para el tercer trimestre, lo cual es normal ya que venimos de un periodo de paralización y la economía volvió a funcionar de nuevo tras el confinamiento.

FUNCAS espera un crecimiento del 13,1% y BBVA del 10%. De cualquier manera, es difícil realizar previsiones ante un escenario tan cambiante como el que estamos viviendo, con la aparición de rebrotes, imposición de cuarentenas que afectan al turismo, posible aparición de vacunas antes de lo esperado, etcétera. Son muchos factores a tener en cuenta.

Turismo, restauración y transporte, los grandes perjudicados

En concreto, en España observamos dificultades en sectores básicos de nuestra economía como son el turismo o la restauración. Los actuales rebrotes en diversas comunidades autónomas están haciendo daño al turismo.

La reciente imposición de una cuarentena a los viajeros procedentes de España en el Reino Unido o las recomendaciones para no visitar España por parte de países extranjeros son ejemplos de ello.

La restauración, por su parte, debido al menor flujo de turistas y a las restricciones sanitarias impuestas por el coronavirus también está pasando por malos momentos. El sector del transporte (aéreo, ferroviario, marítimo y carretera) también nota un gran impacto.

La tasa de desempleo se ha colocado en España en un 15,3% en el segundo trimestre según la Encuesta de Población Activa (EPA), y las perspectivas no son halagüeñas debido al desplome del sector turístico y a que muchos trabajadores se encuentran en ERTE o inactivos, y no se contabilizan como parados. Su futura reincorporación va a ser difícil debido al mal estado de muchas empresas.

A raíz de la crisis sanitaria del COVID-19 se están produciendo quiebras de muchas empresas a nivel mundial, que ya estaban muy endeudadas desde la crisis financiera de 2008. Recordemos que la economía se ha mantenido debido a las grandes inyecciones monetarias de los bancos centrales y el mantenimiento de tipos de interés muy bajos en la última década.

La situación, tal y como observamos, es muy difícil. La principal dificultad es la persistencia de la enfermedad a través de rebrotes, que impiden que las economías puedan alcanzar su potencial total. Las restricciones al flujo y concentración de personas afectan a muchos sectores. Además, la idea de un segundo confinamiento total sería catastrófica para la economía.

Repensar el futuro económico de España

Entendido el complicado panorama económico ante el que nos encontramos, sería interesante empezar a realizar reformas de calado que garanticen nuestro crecimiento económico en el futuro. Por una parte, se puede racionalizar el gasto público y hacerlo más eficiente a nivel local, autonómico y estatal, eliminando duplicidades y primando la productividad del mismo.

Por otra parte, podemos utilizar los fondos europeos que vamos a recibir entre 2021 y 2026, para realizar inversiones basadas en la economía circular, combatir el cambio climático y mitigar las desigualdades sociales.

Deberíamos tener en mente un “Green New Deal” sobre el que basar nuestro futuro desarrollo y obtener un modelo productivo más sostenible, social y eficiente.The Conversation

Jorge Hernando Cuñado, Profesor de Economía y Empresa, Universidad Nebrija

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.