Directivos del Banco Central de Guatemala

El Banco Central de Guatemala, Sociedad Anónima, operó veinte años, principiando el 1 de julio de 1926 y terminando el 30 de junio de 1946.

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Sus órganos de gobierno eran la Asamblea General, integrada por todos los accionistas; la Junta Directiva, con nueve miembros titulares y nueve miembros suplentes, y el gerente general, quien tenía la representación legal.

Los estatutos establecieron dos personas titulares que fueran nombradas por el Gobierno de la República; y una persona por cada uno de los grupos de accionistas guatemaltecos, por los bancos y por los accionistas extranjeros. Y se autorizó que la Junta General de Accionistas en pleno nombrara cuatro personas. Igual procedimiento se siguió para los directores suplentes.
 

Un gran número de personas integraron la Junta Directiva, debido a que cada año se debía nombrar directores. Al examinar el listado de los directivos, se observa que además de funcionarios de gobierno que no necesariamente tenían que ser funcionarios públicos, pertenecían a distintos sectores: abogados, comerciantes, agricultores, médicos, entre otros. Cuatro exministros de Hacienda fueron directores en distintas épocas: R. Felipe Solares, Baudilio Palma, Samuel E. Franco y Carlos O. Zachrisson.

Primera y última Junta Directiva

Los miembros de la primera Junta Directiva 1926-1927 fueron los siguientes directores propietarios: por los accionistas guatemaltecos, Antonio Bouscayrol; por los bancos, Enrique Goycolea; por accionistas extranjeros, Federico Hochstetter; por la Junta General de Accionistas en pleno, Rafael Rodezno, Carlos Mirón, Lic. J. A. Medrano e Ing. José María Solórzano; por el Gobierno de la República, Eduardo Estrada Orantes y Manuel María Herrera.

Los directores suplentes fueron los siguientes: por el grupo de accionistas guatemaltecos, Manuel Zebadúa; por los bancos, R. Felipe Solares; por accionistas extranjeros, Mario H. Willemsen; por la Junta General de Accionistas en pleno, Fernando E. Castañeda, Lic. D. Alberto Asturias, Arturo Aguilar V., y Lic. Francisco Villagrán; por el Gobierno de la República: Lic. Antonio Mandujano y Dr. Ricardo Álvarez.

La persona que más tiempo estuvo en el cargo de director fue Antonio Bouscayrol, quien había sido ministro de Agricultura en gobierno anterior.

La última Junta Directiva, hasta el 30 de junio de 1946, se integró por los siguientes directores propietarios: por accionistas extranjeros, Rafael Ayau; por los bancos accionistas, Enrique Arís; por la Junta General en pleno, Lic. Gabriel Biguria, Lic. Julio Gómez Robles, Lic. Manuel Soto M. y Alfonso Sobalvarro V.; por el Gobierno de la República, Arturo Saravia U. y Carlos A. Rodríguez R.

Los directores suplentes fueron los siguientes: por el grupo de accionistas guatemaltecos, Lic. Carlos O. Zachrisson; por el grupo de accionistas extranjeros, Francisco Krafka; por la Junta General en pleno, Dr. Eduardo Cáceres, Roberto Delgado Yzquierdo, Ing. Roberto Bouscayrol y Amadeo Cordón; por el Gobierno de la República, Lic. Óscar Quevedo y Guillermo Braun Valle.

Algunos personajes de Guatemala que también fueron directores son los siguientes: Francisco Cordón Horjales (1932 y 1941), Alejandro Deutschmann (1933), general Pedro Zamora Castellanos (1933-1934 y 1945), Lic. J. A. Martínez Perales (1939-1944), Eduardo Estrada Biguria (1942), Ing. Rafael Pérez de León (1943), Dr. Ernesto Mena (1943), Ing. Miguel Asturias Q. (1943) y en 1945, Lic. José Falla, Antonio Mackenney, Carlos Peyré, Juan Ruiz Aparicio, Jorge Urruela y Ricardo Godoy A.

La Secretaria

La secretaria del gerente del Banco Central desde el inicio era pariente de Federico Rubio, primer gerente de la Caja Reguladora (1923-1926). La llamaban Maruca o Mariíta.

Fue de su sobrino, Jorge Mario Rubio, que conocí la siguiente anécdota: “Cuando vino la depresión económica en 1929… a mi tía Maruca Rubio Muñoz, por disposición legal, le rebajaron el sueldo en el Banco Central de Q300 a Q75 de un mes a otro… Ese fue el año en el que no se vendió ni se cortó el café de las matas, pues era más alto el precio de cortarlo que el precio de venta.

Es fácil imaginar la apretura que pasamos en la casa durante ese tiempo”. Doña María era soltera. Cuando cumplió 100 años se celebró misa en la Catedral Metropolitana, seguida de una fiesta en el Club Guatemala, y falleció a las 48 horas siguientes.