Este emprendedor quiere ser la pesadilla de Mark Zuckerberg

A sus 22 años, Joel Hernández es el director y fundador de Openbook, una plataforma que dará prioridad a los usuarios sobre los anuncios.

Joel Hernández comenzó a educarse en temas digitales y programación desde los 11 años, con libros que le traían sus hermanos de Estados Unidos. (Foto, Prensa Libre: Forbes).
Joel Hernández comenzó a educarse en temas digitales y programación desde los 11 años, con libros que le traían sus hermanos de Estados Unidos. (Foto, Prensa Libre: Forbes).

Programó su primer servidor en línea a los 11 años y consiguió que cerca de 3,000 usuarios se registraran en una plataforma de videojuegos que les permitía interactuar en modo multijugador con otras personas en tiempo real.

Originario de Guadalajara, Jalisco (México), Joel Hernández fue educado en casa de la mano de 10 hermanos y una barra de ballet clásico en el patio de su casa, hasta que llegó la primera computadora a la familia, misma que lo convirtió en un apasionado del diseño digital y la computación.

Su interés llegó a tal grado que comenzó a educarse en temas digitales y programación desde los 11 años, con libros que le traían sus hermanos de Estados Unidos.

Cuando llegó a la mayoría de edad, sin preguntar ni avisar a sus padres, aplicó para la Universidad Libre de Amsterdam (Vrije Universiteit), misma que lo aceptó tras una serie de exámenes de matemáticas y conocimientos generales para estudiar una ingeniería en sistemas computacionales.

Hoy, 4 años después, y con la implementación reciente en Europa del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés) de su lado, Hernández es director y fundador de Openbook, la plataforma que quiere acabar con el monopolio de Facebook un usuario a la vez y uno de los invitados para ser parte del listado Forbes “30 Under 30 Europe”, que comprende  a los 30 emprendedores menores 30 de Europa más emblemáticos de la región.

Una red social construida por los usuarios

Actualmente las oficinas principales de Openbook se encuentran en la ciudad de Ámsterdam, en Holanda, desde donde se construyen y se programan los servidores, se tramitan las licencias y permisos, y se comunican con aproximadamente 30 ingenieros, diseñadores web y programadores.

Para quienes no son particularmente genios de la programación, la plataforma permitirá la personalización del perfil, el cual no sólo se refiere a una foto y una portada, sino a la construcción completa de colores, tipografía, el tipo de contenido deseado, las fuentes de información permitidas y el diseño de un avatar animado.

Incluso, para combatir el tema de las fake news, cada usuario tendrá la oportunidad, no sólo de reportar posts, abusos u ofensas, sino de elegir a los creadores de contenido que desee para informarse, además de que la plataforma contará con su propio equipo de ‘fact checkers’ para monitorear que la actividad en esta nueva red social esté libre de violencia, noticias falsas y sucesos que inciten al odio y la polarización.

Pero lo mejor de todo este esfuerzo es que 30% de las ganancias de Openbook se donarán a Founders Pledge, un programa sin fines de Lucro en Reino Unido, en el cual los empresarios se comprometen a donar parte de sus ingresos para proyectos de educación, sanitización, atención a problemas de salud mental y fondos para situaciones de emergencia a nivel mundial.

“Si llegamos a ser cómo Facebook, podríamos dar sustento a 20 Unicefs”, asegura Hernández.

Las redes sociales no son lugar para anuncios

La idea surgió hace tres años, mientras navegaba por la red social más popular del mundo, cuando se dio cuenta que “la información y la privacidad en las redes sociales ya no era propiedad de las personas, sino de las empresas”.

Esto, según Hernández, ha ocasionado que la evolución de las distintas plataformas se haya convertido en un ciclo vicioso en donde, en realidad, no hay nada nuevo en sus actualizaciones, ni en las nuevas funciones que presentan.

“Abusan. Saben dónde y con quién estás, qué quieres, qué te gusta y qué no”, dice Hernández y asegura que el problema de la inteligencia artificial de Facebook es que “aprende, pero no sabe desaprender”, lo que ha promovido que el espacio digital se haya transformado en un lugar donde reina el morbo y el amarillismo.

“Si viste un video en el que te etiquetaron o te enviaron, a partir de ese momento estás sentenciado a ver ese tipo de contenido en tu newsfeed”, afirma Hernández.

Tips: Los nuevos likes

Pero la primera pregunta que viene a la mente cuando este emprendedor asegura que dejará fuera a los anunciantes y la venta de datos personales para efectos de publicidad y targeting de campañas para las empresas, es el modelo de negocio que implementará para entonces hacer de esta idea una empresa real.

La respuesta también comprende a la tecnología: criptomonedas.

Los usuarios podrán hacer transacciones digitales en esta aplicación, iniciar ‘internet challenges’, subir fotos, compartir estados, comentar y en general todo lo que las personas hacen en redes sociales, solamente que las funciones de todas, estarán en una misma.

Instagram, Twitter, Snapchat, Tumblr, Facebook, LinkedIn, Flickr, Reddit, YouTube, entre muchas otras, serán cosa del pasado para convertirse en una sola plataforma donde los usuarios podrán interactuar entre ellos en chatrooms de realidad aumentada, comprar, pagar y vender productos a través de un sistema de inventarios y recibos, basado en una sola moneda digital llamada ‘Tip’, creada también por el mexicano.

Por el momento, la aplicación está disponible en una versión beta con una comunidad de alrededor 1,500 usuarios y se lanzará oficialmente en febrero próximo, en donde espera registrar hasta 15,000 personas y en el primer mes alcanzar los 100,000 usuarios.

Los idiomas en los que se puede descargar hasta el día de hoy son inglés, francés, español y alemán, y Hernández aseguró que aún están trabajando en el desarrollo de la misma en mandarín, para entrar a China, uno que presenta grandes retos ante la censura que existe en el país asiático, pero que a la vez es una gran ventaja por lo robusto de su mercado.

En este sentido, el emprendedor veinteañero asegura que para romper cualquier límite en temas de la difusión de contenidos, es necesario ofrecer acceso al usuario desde los servidores de su propio país, para evitar así que la tecnología sea bloqueada.

* En alianza con Forbes México. Autora Viviana Levet.

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