Los desafíos actuales de la empleabilidad juvenil

El impacto de la tecnología, grandes tendencias globales, el nuevo perfil del talento y los nuevos requerimientos de aprendizaje, suponen un gran reto a nivel global, generacional y educativo.

Foto: Reuters
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Hoy en día nuestro planeta alberga a la generación de jóvenes más numerosa de la historia, un total de aproximadamente 1,800 millones de habitantes entre 10 y 24 años, de los cuales el 90 % vive en países con economías en vías de desarrollo. Además, esta generación es también la más preparada e interconectada, lo que le otorga un papel fundamental en la generación de un potencial y gigantesco impacto positivo, tanto a nivel político como social.

A pesar de los avances tecnológicos, la creciente conectividad y las oportunidades que esta arroja, los jóvenes enfrentan una situación laboral compleja con tasas de desempleo dos o tres veces más altas que el resto de la población. El reto no es únicamente para ellos, las universidades y centros de formación, las empresas y las instituciones tienen la obligación de promover la empleabilidad, desarrollar vocaciones de emprendimiento, impulsar el establecimiento de empresas formales, garantizar los derechos en el trabajo, extender la protección social y, por último, fomentar el diálogo social. Todo esto con la finalidad de garantizar el acceso a empleos que generen un mayor bienestar personal, familiar y de sus comunidades en su conjunto. Los jóvenes son uno de los mayores activos de nuestra sociedad: invertir en ellos es apostar por un efecto multiplicador sin precedentes.

En ese sentido, los retos de la empleabilidad se encuentran en constante transformación, hoy ya desaparecen empleos más tradicionales y se generan nuevas profesiones. En 10 o 20 años muchos empleos dejarán de ser lo que son hoy y se habrán desarrollado profesiones para las que las universidades no estamos aun formando. Es exactamente lo mismo que les ocurrió a todas esas generaciones que vivieron durante la revolución industrial o bien, en los inicios del boom tecnológico; la mayoría de los puestos se fueron transformando al igual que ahora.

El impacto de la tecnología y otras grandes tendencias globales, como el nuevo perfil del talento y los nuevos requerimientos de aprendizaje, suponen un gran reto a nivel global, generacional y educativo. Si bien esto no es un fenómeno nuevo, sí es uno que avanza e impacta tanto la economía como el mercado laboral a gran escala. Tan sólo en México, el 52 % de los empleos y/o actividades con potencial técnico, pueden ser automatizados en tan sólo unos años. En cifras reales, esto se traduce en 25,5 millones de los 49,3 millones de trabajos que registra nuestro país, de tal manera que uno de cada dos empleos podría ser sustituido.

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A pesar de un supuesto riesgo de mirar esta transformación con pesimismo, el impacto tecnológico trae consigo nuevas oportunidades y generará profesiones que aún hoy no imaginamos. Los cambios no siempre son fáciles y del agrado de todos. Muchos de nosotros tendremos que aprender cosas nuevas, pero también reaprender y cambiar de mentalidad para adaptarnos a lo que nos espera en un futuro dominado por el cambio exponencial y las necesidades de aprender y desaprender de por vida. Hoy podemos afirmar que los humanos seguiremos a cargo de todas las actividades que involucren liderazgo, comunicación, empatía, ingenio y resiliencia.

El proceso de adaptación recae en la educación y específicamente en su replanteamiento e innovación. Así es como lo vivimos en el Tecnológico de Monterrey, con la reformulación de nuestra visión de cara al 2030: encabezamos la transformación del sector educativo enfocándonos en un futuro más humano e innovador. A través de nuestro Modelo Tec 21, el cual arrancará en agosto del presente año, brindaremos a nuestros alumnos una flexibilidad sin precedentes, empoderándolos para que sean ellos mismos quienes exploren y definan su carrera y al mismo tiempo, formándolos en un aprendizaje a base de retos que les permita desarrollar resiliencia, emprendimiento, adaptabilidad, pensamiento crítico y visión global de la mano de profesores inspiradores y un ecosistema de apoyo y acompañamiento integral.

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La educación de posgrado también precisa de este replanteamiento en qué enseñamos y en cómo enseñamos. Desde hace algunos años, en EGADE Business School trabajamos en una ambiciosa transformación de nuestro portafolio académico para dar lugar al desarrollo de las competencias y mentalidad necesarias en la actual era posdigital. La preparación de los futuros tomadores de decisiones en la Cuarta Revolución Industrial va inexorablemente acompañada tanto de la necesaria fluidez en lo digital, como de pensamiento crítico y sistémico, emprendimiento e innovación, colaboración y visión global. En un futuro de inteligencia artificial y realidad virtual, la principal ventaja competitiva de organizaciones y sociedades radica en seres humanos que aprenden de manera continua como Life Long Learners, con propósito social, ética, transparencia, confianza e integridad.

El reto y la responsabilidad que implica la empleabilidad en la era de la automatización son colectivos, van dirigidos al gobierno, empresas, sociedad, universidades e instituciones para preparar y dotar al capital humano con las herramientas suficientes y así idear sistemas de calificación y capacitación que puedan proporcionar a la población activa del futuro las competencias primordiales que necesitará para asumir los cambios venideros y fortalecer la relación entre lo digital y lo humano.

*Decano de EGADE Business School y la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

* En alianza con Forbes México y Centroamérica, artículo de Ignacio De La Vega.

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