“Si el pobre se enriquece les va bien a todos… hasta a los ricos”

El experto en planificación urbana y exalcalde de la ciudad española de Salamanca Pedro Ortiz visitó Guatemala y fue uno de los dos conferencistas invitados al Enade 2018. Su llamado es a recuperar la confianza y trabajar como en el primer mundo: con inteligencia colectiva.

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El exalcalde de Salamanca (España) Pedro Ortiz, insistió en que en Guatemala se debe retomar el diálogo y la confianza para sacar adelante al país. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
El exalcalde de Salamanca (España) Pedro Ortiz, insistió en que en Guatemala se debe retomar el diálogo y la confianza para sacar adelante al país. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Esta fue una de las reflexiones que brindó el consultor para organismos internacionales Pedro Ortiz, exalcalde de Salamanca, España, durante el Encuentro Nacional del Desarrollo (Enade) 2018, efectuado el pasado jueves 11 de octubre ante la presencia de un nutrido público.

Aunque “todo es factible y difícil” a la vez, se debe hacer entre el sector público y el sector privado para concretar un ambiente de gobernanza.

Ortiz compartió con Prensa Libre un inicio de hoja de ruta sobre lo que debe ser la planificación urbana, pobreza y gobernanza, y la define como una situación “muy compleja”, casi como la combinación de un cubo de Rubik.

El consultor conoce la situación de Guatemala y compartió desde algunas posibles soluciones hasta una posición crítica.

¿Cuál es el punto de partida para lograr una mejor planificación urbana y una política de vivienda?

—Se vislumbra— entre un buen gobierno y también entre más gobierno.

El sector público tiene un papel importante en la economía nacional, y los países que funcionan bien tienen entre un 30% a 50% del PIB funcional. En Guatemala solo alcanza el 12%.

Si hay un descontento en la población en su gestión y si gestiona mal, se preguntarán los ciudadanos ¿para qué aportar más dinero para gestionar algo peor?

Lo que hace falta es la legitimación de ese gobierno, para que la población asuma sus acciones como necesarias.

¿Con qué fin?

Es el Gobierno el que debe hacer la infraestructura y la construcción la hace el sector privado. Pero hay otras que son indivisibles, como el transporte colectivo —público—.

Cuando el Gobierno hace inversión en transporte masivo de personas está generando plusvalía sobre un suelo y tiene que recuperar ese valor, para invertirlo en generación de vivienda social.

El Gobierno debe tener una visión metropolitana urbana, donde pone la inversión en transporte, el metro o el tren de cercanías. Pero Guatemala ya no puede funcionar a base de buses articulados —transmetro— ni con el proyecto metro tren, que son insuficientes y no es de metrópoli. Las metrópolis funcionan con metro y con cercanías.

¿Cuál es la ecuación en la política?

La inversión la tiene que hacer el Gobierno y alrededor de las estaciones se genera una plusvalía que el suelo se multiplica por 10.

Se tiene la coordinación urbanística —porque no solo es el transporte— de precondicionar la propiedad de los suelos, se recupera la plusvalía y con ese dinero se pueden construir los grandes proyectos de vivienda social.

Eso se puso en práctica en Madrid, España, donde se implementó y cada año se lograban ingresos por US$300 millones. Imagínese, con ese dinero cuántos proyectos de vivienda se pueden lograr.

“Si no se resuelve, es porque no se quiere”

¿Esa puede ser una política para Guatemala?

Se tiene que hacer una perfecta política de vivienda en Guatemala y hay que hacer cada año unas 200 mil viviendas. No se están dando las cifras y no se quieren brindar porque aquellos que son responsables van a tener dificultad para poder cumplir.

¿A qué lo atribuye?

Si no se resuelve el problema de la vivienda es porque no se quiere. Capacidad presupuestaria y de inversión hay.

¿Qué debe hacer Guatemala?

Debe ubicar su posición en el mundo.

Guatemala tiene enormes potenciales. Debe contar con un gran aeropuerto que sea la conectividad con Asia y Latinoamérica porque se encuentra en medio de la línea del mundo.

En segundo lugar, el Canal de Panamá ya no se puede ampliar más y solo tendrá capacidad de crecimiento en los siguientes 12 años; se va a saturar y Guatemala debe hacer un canal seco.

La tercera es la gran riqueza biológica y los países ricos están ávidos de productos sofisticados salidos de procesos naturales y orgánicos de alto valor agregado.

¿Qué pasaría si se visualizan esos planes?

Guatemala tiene potencial, solo tiene una renta per cápita de US$4 mil, cuando debiera tener US$15 mil.

Lo que pasa es que no hay capacidad de diálogo entre lo público y lo privado, entre el Gobierno y la sociedad —y es algo—, que requiere inteligencia colectiva, confianza y trabajo limpio. No pensar en cómo se puede engañar a aquel y trabajar en conjunto.

“El sistema de valores en Guatemala está roto”

¿Cómo se desarrolla esa inteligencia colectiva?

Es muy complejo y tiene que venir desde adentro. Si en Guatemala se requieren 50 ingenieros, se paga la educación y se cuenta con los profesionales.

Pero con un sistema de valores por el cual tú y yo trabajemos juntos y yo no intente engañarte ni tú a mi; todo eso es un sistema. Creo que ese sistema de valores en Guatemala desde hace unos años está roto y hay que reconstruirlo.

¿Por ejemplo?

Todas las cosas que estamos observando en la política guatemalteca es muestra de cuán roto está ese sistema de valores.

En Estados Unidos y en Europa hay colectivos de inteligencia, y en Guatemala se debe reconstruir ese sistema.

Y los índices de pobreza en el país, ¿cómo lo observa?

La pobreza es porque quieres. Es porque no hay una clase de dirigencia —política— que quiera articular para sacar al país de la pobreza.

Me parece inoperante, exagerado e injusto el que haya US$4 mil de la renta per cápita —como promedio nacional—, pero en Ciudad de Guatemala sean US$8 mil y US$2 mil del resto de país.

Normalmente los países están 30% peor que las metrópolis, pero que estén 400% de diferencia, eso desarticula un país.

Por ejemplo, en Madrid había fábricas de alpargatas —calzado a base de hilo de fibras de algodón—. En lugar de hacerse ahí se debieran hacer en Logroño o en Córdova —ciudades más pequeñas—.

“A nadie le conviene la pobreza”

¿Cómo reducir la pobreza?

A nadie conviene tener esa pobreza, hay que sacarla y articularla. Cuando en un país el pobre es más rico, el rico también es más rico. Y esa pobreza se combate con educación.

La masa laboral tiene que tener la educación adecuada para poder incorporarse a procesos económicos definidos estratégicamente por el país, como la transversalidad oceánica, el aeropuerto, la biología, y si esa masa laboral es inculta, sin formación, cuando debiera tener —acceso a — salud, hospitales y alimentación.

Cuanto más formada, educada, alimentada y sana se tenga a esa masa laboral, más rico será el país entero y los ricos serán más ricos, y eso es algo que no he encontrado en la clase económica-dirigente en Guatemala. No se dan cuenta de que enriquecer al pobre también les enriquece a ellos.

¿Percibe algún cambio?

Yo lo que estoy percibiendo es que esa clase de dirigencia no tenga la visión moderna y parece que es una visión medieval en que yo sea rico y los demás pobres.

Lo que creo es que a lo mejor hay un cambio generacional, y a lo mejor los de 65 años dicen que si me ha ido bien durante este tiempo me va bien, ¿para qué necesito cambiar? Pero los hijos de 35 a 40 años son los que dicen que quieren cambiar para incorporarse a procesos internacionales, con otra actitud para llegar a un país de primera.

“La juventud no puede crecer ignorante”

¿Cómo enfrentar el bono demográfico?

Es todo lo que he dicho en esta entrevista y estaba pensando en ese bono demográfico. No se puede dejar que una juventud crezca ignorante, sin vivienda y sin salud, porque al final es un proceso explosivo.

Es algo que requiere mucha inversión y mucho esfuerzo, pero mucha rentabilidad. Desde luego, si no se hace quedas marginado en el mundo y hay muchas ciudades que se quedarán como guetos en el mundo, porque no podrán incorporarse a estos procesos de globalización.

Si pierdes el tren y sale, te has quedado afuera.

¿Qué recomienda?

La economía y la equidad social son las dos piernas de andar.

A lo mejor el primer paso se tiene que dar en la economía. Si no se reparte y solo se está pensando en la economía sin equidad social se “dan saltitos” a la pata coja y no funciona.

Para andar se necesitan las dos piernas, es decir la parte económica y la social. Las dos tienen que ir alternando para que vayan al compás.

Eso solo se trabaja con una inteligencia colectiva en el gobierno y el sector privado, que también lo llamamos gobernanza.

Con un diálogo inteligente y no engañarse mutuamente, para trabajar bien.

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