Tendencias de revalorización del suelo

Actualmente tenemos en la dinámica inmobiliaria nuevos valores y estilos de vida que se están presentando en el mercado, haciendo que los productos ofrecidos por los promotores inmobiliarios aprovechen la utilización de diversos medios “publicitarios” para atraer-captar a un cliente potencial. Las oportunidades de los desarrolladores se traducen en un ejercicio de mercantilización urbana que se expresa generalmente en que reciclan o reforman o reconstruyen edificios viejos para darles otro uso.

El caso que ejemplifica lo analizado es lo que acontece con el edificio del Hotel Ritz.

Esto hace inferir el hecho de que la Municipalidad realice acciones de “limpieza” de las calles del Centro Histórico por medio del desplazamiento y supuesta reubicación de los comerciantes ambulantes, para modificar el valor del suelo en el Centro Histórico y desencadenar un proceso de salida de las clases pobres que se encuentran habitándolo y propiciar por efecto la llegada de inversiones privadas con el fin de potencializar su mercado y rentabilidad.

Queda claro que el objetivo de estas acciones ha consistido en potencializar el mercado de inmuebles en el Centro Histórico a partir del mejoramiento de la imagen urbana, donde se supone se necesita de la inversión de carácter privado, como única vía para lograrse.

Se ha modificado también la tipología de los inversionistas urbanos que construyen la ciudad. Nuevos mecanismos de promoción inmobiliaria cada vez más complejos y, por supuesto, la creciente intervención del capital financiero en la promoción de la ciudad, tiene efectos en la configuración urbana de las ciudades. Con mucha frecuencia no son las necesidades de las ciudades y de los ciudadanos las que tienen en cuenta, sino es la lógica de la promoción inmobiliaria y de las empresas constructoras la que actúa y la que está conduciendo a intervenciones que suponen una profunda destrucción del patrimonio heredado, con el fin de favorecer la construcción de nuevos edificios y la buena marcha del negocio inmobiliario.

Según el tipo de desarrollo, se observan dos agentes: promotores urbanizadores y promotores verticalizadores.

Promotores urbanizadores se consideran aquellos que realizan la expansión de la ciudad a partir de la construcción de suelo urbano mediante la transformación del suelo rústico. Correspondiente al crecimiento en urbanizaciones, lotificaciones, colonias o condominios.

En tanto que promotores verticalizadores son aquellos que extienden la ciudad en altura, multiplicando el suelo urbano en sentido vertical, para un uso más intensivo del suelo en áreas de mayor valor. Los efectos de estos nuevos promotores inmobiliarios en la reorganización urbana provocan un crecimiento del espacio urbano de tipo periférico, disperso y fragmentario —tipo Condado Concepción, Zona Pradera o Cayalá—. Este modelo de crecimiento urbano disperso, aunado a una dependencia funcional de las “nuevas periferias” respecto del centro metropolitano, es muy acusado en cuanto a la localización del trabajo y acceso a servicios cualificados. Observamos el aparecimiento de “centralidades periféricas”, cuyos polos son los grandes centros comerciales que sostienen una difícil relación con el espacio, pues todo se subordina a la implantación del símbolo. Son conjuntos concebidos para captar el consumo y están resueltos como monumentos, como grandes esculturas erigidas para el ordenamiento del entorno.

Considero que son tres los factores detonantes de la tendencia de revalorización del suelo: en primer lugar, la incontenible capacidad financiera de la economía local y mundial que ha generado un sustantivo aumento de la oferta de capital, como parte importante hacia la cual se orienta la inversión inmobiliaria.

En segundo lugar, el abandono de los esfuerzos por promover una planificación urbana racionalista, normativa y centralizada, que ha contribuido a consolidar una situación en la que las decisiones y las acciones privadas pueden desplegarse con mucha más autonomía y libertad que en el pasado.

Y, en tercer lugar, la generalización, en el marco de este nuevo enfoque de gestión urbana, de estrategias de competitividad urbana y city marketing, mediante las cuales las autoridades de un número creciente de ciudades buscan, explícita y deliberadamente, atraer capitales. Esto ha contribuido a aumentar la inversión inmobiliaria privada y potenciar su rol en la transformación urbana y metropolitana. Se puede concluir que la actual situación, radicalmente diferente de la de la ciudad industrial, se caracteriza por la creciente importancia del papel de la inversión privada y, consecuentemente, por la imposición de una lógica más estrictamente capitalista que se traduce en una revalorización de la tierra. ¿Dudas?