Todo tiene valor

Las cosas están sujetas a un valor cuantificable, pero para ello es necesario que las cosas tengan dueño. Los planetas y la luna estarán sujetos a un valor cuantificable en un futuro, si se llegase a aceptar que pueden tener dueño. Los franceses vendieron Luisiana a Estados Unidos por unos cuantos millones de dólares, igual hizo Rusia cuando vendió Alaska a EE. UU., de manera que estas regiones y países pudieron ser transferibles porque tenían dueño y este vendedor les puso un valor que fue aceptado por un comprador.

Sin embargo, hay cosas que tienen valor pero no pueden ser transferibles, como el Palacio Nacional, el foso de ascensores de un edificio, los puentes, carreteras, etcétera, los cuales, a pesar de no ser transferibles, tienen valor para efectos de los usuarios y de las agencias de seguros.

Pero, dentro de las cosas con valor, debemos separar al objeto inanimado y al ser viviente. De un lado tendremos los edificios, las casas y un terreno, y del otro a los hombres y los animales. Los hombres tenemos valor y también lo tienen las vacas, los caballos, los perros y las mascotas. Se compran y se venden futbolistas, beisbolistas, cantantes, artistas, gerentes, técnicos, hombres, mujeres, semen, plasma y todo lo que presente utilidad.

Se llega entonces a la conclusión de que la palabra valor está íntimamente ligada al concepto de dueño, lo que a su vez, permite que la cosa sea transferible. ¿Qué es entonces un dueño? Es el que tiene dominio o señorío sobre una persona o cosa (según lo define el diccionario).

De esta manera, podemos decir que “cosa” es un vehículo, un satélite, una casa, un caballo de carreras o un barco, o sea objetos transferibles. Pero “cosa” también es el conocimiento, un ente abstracto sujeto de valorar, como lo puede ser el trabajo de los científicos, compositores, filósofos y músicos.

A Mozart y Beethoven las cortes les pagaban por sus composiciones para determinados eventos. Existe un buen número de inventos que no pertenecen a sus creadores, sino a quienes pagaron por la investigación o compraron los derechos. Hoy se paga a los músicos por componer la música para una película, hecho que se podría interpretar como el pago por la capacidad de realizar ciertas actividades o trabajos.

También se transfieren los derechos o posesiones. Aunque parezca absurdo, se transfiere o se vende lo que no se puede ver, como las señales electromagnéticas de un disco compacto o de una descarga digital vía internet, que no se ven, ni se oyen, ni se sienten, pero están allí. Se venden señales de TV, frecuencias radiales también. O sea, todo puede ser medido en una dimensión monetaria.

Para determinar el valor de un bien, ya sea mueble o inmueble, existen diferentes caminos, que le llamamos métodos, los cuales nos permiten ordenar la información que se obtiene del mercado y mediante técnicas matemáticas o estadísticas, poder llegar al valor probable o más cercano.

Dentro de los métodos más utilizados está el de comparación o mercado, que analiza la oferta y la demanda precisamente del mercado, y de manera comparativa analiza los referenciales obtenidos a través de encuestas o entrevistas, permitiéndonos acercarnos al mejor valor. Este método parte de eventos consumados, o datos ya efectuados, esto es, analizar el pasado o la historia de las personas, sectores, cosas y mercados.

El método de costos utiliza la información actual, mediante la encuesta o entrevista a los fabricantes, artistas, desarrolladores, artesanos o empresarios, permitiendo integrar los diferentes renglones que componen el proceso de la elaboración de tal o cual producto.

Requiere de la elaboración y análisis de los diferentes presupuestos necesarios para concluir una bien a valores actuales.

Otro de los métodos más usuales es el de la renta, que utiliza la información de los bienes dados en alquiler y que producen ingresos. Esta información es muy valiosa e importante dado que en ella se conjugan la oferta y la demanda, así como la deseabilidad o no de residir o de desarrollar actividades productivas o de usufructuar sus beneficios. Una de las grandes ventajas de este método es que los valores de renta pueden ser obtenidos con menor dificultad que los valores de compra o venta. Además, las rentas se producen en mayor cantidad a menudo y pueden ser verificadas con mayor facilidad que las ventas o compras de bienes.

Todos estos conceptos y metodologías las estaremos impartiendo en el curso Valuación de Bienes Inmuebles e Introducción al Catastro, en el Colegio de Ingenieros de Guatemala, a partir de febrero. Interesados, comunicarse con Danilo, de CEDUCA, tel. 2218-2600, ext. 8.

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