Tras 12 años de extracción y cinco de cierre, una famosa empresa minera le dirá adiós a Guatemala

El proyecto Marlin, en San Marcos, concluyó operaciones extractivas en 2017, tras agotarse las vetas de oro y plata. Actualmente le da seguimiento a su proceso de cierre final.

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Cierra proyecto mina Marlin en San Marcos
El proyecto Marlin, en San Marcos, concluyó operaciones extractivas en 2017, tras agotarse las vetas de oro y plata. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

La industria minera tomó auge a partir de 1997, año en que se promulgó la ley de minería, vigente hasta la fecha. En ese marco, la compañía Montana Exploradora, subsidiaria de la canadiense Goldcorp Inc., obtuvo 19 licencias de exploración, principalmente en Huehuetenango, San Marcos y Totonicapán.

Estas sumaron 541.7 kilómetros cuadrados (km²), aparte de una licencia de explotación en 20 km² otorgada en 2003, para el proyecto conocido como Marlin, ubicado entre los municipios de San Miguel Ixtahuacán y Sipacapa, San Marcos, donde inició su actividad de explotación de plata y oro en noviembre de 2005 y cesó sus operaciones en 2017.

Durante ese tiempo pagó regalías al Estado del 1%, según la ley vigente, y según sus directivos, 4% más, de manera voluntaria. En el 2014, cuando el sector minero tuvo su mejor auge, según datos del Banco de Guatemala, la minería reportó una producción de oro y plata por Q5,956.4 millones.

“En ese lapso, dejó al Estado más de Q830 millones en regalías de los cuales, casi Q500 millones fueron de tipo voluntario”, afirma Alberto Pimentel, ministro de Energía y Minas (MEM).

“El cierre de Marlin es un hito para el país. El manejo de este proceso, como el de los pasillos ambientales constituye el estándar de diferencia en Guatemala”, añade el funcionario, al comentar que el cierre de la operación no fue producto de un acto improvisado, pues cinco años antes de finalizar la explotación en 2017, como parte del proceso de cierre, la compañía minera inició la recuperación de la vegetación en el área.

Reforestación y monitoreo

El proceso completo fue explicado por Alicia Sierra, directora de gestión de sitios cerrados, de la firma Newmont, en el marco de UNa conferencia sobre el sector realizada por WM (Mujeres en la minería) Central América.

Los cuatro portales de Marlin y más de 17 chimeneas de extracción que comprendían el sistema de ventilación de minas subterráneas, fueron sellados reconformados y reforestados completamente.

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Para el sellado de los portales se hizo un proceso que se completó con concreto reforzado y las chimeneas fueron rellenadas con material estéril triturado.  Así se ha protegido cualquier acceso a la mina subterránea, expone.

Hay una reconformación del terreno utilizado, área cuya reforestación va tomando dominio. “Son alrededor de 40 hectáreas que se han reforestado, dándoles cierta pendiente a las plataformas para drenar el agua y procurar que no se tengan estancamientos ni filtraciones. Se construyeron más de 6 km. de canales y se plantaron más de 28 mil árboles desde mayo 2017 hasta junio 2021”, explica.

Sierra hace ver que el proyecto Marlin, es el primer caso en Centroamérica que fue certificada como una instalación libre de cianuro, aparte de que todas las instalaciones se desmantelaron o se vendieron.

En diciembre del año pasado se demolió la última parte. Sin embargo, aún se mantiene un campamento con las nuevas oficinas, desde donde continúa el monitoreo de la vegetación y la reforestación, por medio de una lluvia de semillas para más de 760 mil árboles en más de 200 hectáreas.

En la labor de seguimiento utilizan una serie de 108 reflectores para el monitoreo remoto satelital de las diferentes áreas de la operación para también controlar la calidad del aire.

Para cada etapa de la operación es importante elaborar un plan de relacionamiento, pues siempre será una herramienta para fortalecer las relaciones y construir la confianza con las comunidades locales, subraya la conferencista.

De acuerdo con Pimentel, la minería responsable como el caso de la mina Marlin, realiza sus proyectos y cumple con todas sus fases, incluyendo la del cierre, de manera ejemplar.

“Es una muestra de que en el país pueden llevarse a cabo proyectos mineros exitosos y que, al final de la vida de éstos, no serán abandonados como ruinas y fuentes de contaminación. Esta clase de minería e inversión es la que el país necesita”, puntualiza.