Turismo para desarrollo local

Santiago Atitlán y San Pedro La Laguna, dos municipios de la cuenca del Lago de Atitlán, están estrenando el plan de recorridos turísticos, con el objetivo de convertirse en uno de los destinos de preferencia de los turistas nacionales e internacionales.

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En San  Pedro La Laguna,  el recorrido inicia en el Museo Tz'únun Ya' (Colibrí). Los visitantes también pueden ver  un vídeo sobre la formación del Lago  Atitlán y los volcanes aledaños; mientras que los guías informan sobre la Cosmovisión Maya.
En San Pedro La Laguna, el recorrido inicia en el Museo Tz'únun Ya' (Colibrí). Los visitantes también pueden ver un vídeo sobre la formación del Lago Atitlán y los volcanes aledaños; mientras que los guías informan sobre la Cosmovisión Maya.

Diversas asociaciones, comités y grupos que prestan servicios al turista se han unido como parte de un proyecto de desarrollo económico local impulsado por la Agencia Canadiense del Desarrollo Internacional (Acdi), en colaboración con el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat).

Santiago —47 mil habitantes— y San Pedro —13 mil pobladores— implementaron sus respectivos recorridos en los que se mezcla la historia y tradiciones de la etnia tzutujil, así como la cosmovisión maya con el colorido y el paisaje impresionante de Atitlán.

Ambas poblaciones tienen asociaciones de guías turísticos oriundos de la comunidad, quienes combinan explicaciones al visitante con recorridos por museos, galerías y ventas de pinturas, tallados en madera y artesanías ubicados en diferentes comunidades.

Aunque la agricultura, la manufactura de tejidos tradicionales y de artesanías constituyen las principales actividades económicas, los pobladores buscan aumentar el número de visitantes y la estadía en sus municipios, ya que, según los pobladores, esto permitirá divulgar su cultura y mejorar los ingresos familiares y de la comunidad.

Lucía de Hurtado, coordinadora del area de Turismo en la Acdi, informó que el programa se inició en el 2009 y finalizará en el 2015.

De Hurtado subrayó el potencial del lugar y recordó que el lago de Atitlán es el tercer destino con mayor número de visitantes extranjeros. Cada año el lugar recibe unos 210 mil turistas, con un promedio de gasto diario de US$118 por persona y una estadía promedio de 1.5 días, lo que genera alrededor de US$32 millones.

“La idea es atraer más visitantes, ya que regularmente se concentran en la población de Panajachel y solo llegan por algunas horas a otros municipios”, dijo De Hurtado.

En ambos lugares se concluyó con el proceso de coordinación de los recorridos y los mismos se ofrecen desde marzo recién pasado. En la actualidad los comunitarios están en la fase de divulgación y promoción, labor en la que también colabora el Inguat.

En Santiago participan 344 familias, y en San Pedro, 204. En el primer municipio se han unido a estas actividades las mujeres del cantón Panabaj, donde en el 2005 la tormenta Stan causó un deslave, que dejó como saldo varios muertos. María Tziná, originaria de Panabaj, cuenta que a siete años de la tragedia, los ingresos obtenidos por los tejidos típicos solo cubren el 50 por ciento de sus gastos.

Como apoyo a la población se creó el Comité de Mujeres Tejedoras de Panabaj, integrado por 25 féminas, quienes preparan el almuerzo para los turistas que están de visita por el municipio. El lugar también cuenta con un comité de tuleros, de escultores y de pintores.

Entre las atracciones de esas localidades se menciona el museo Tz’unun Ya’ —que significa Colibrí—, ubicado en San Pedro, y en donde se puede aprender acerca de plantas medicinales, así como de la historia y establecimiento de Atitlán y la vida en el lugar. La tarifa es de Q35 para turistas extranjeros; Q20 para los visitantes nacionales; Q5 para los vecinos del lugar, y gratis para los niños.

La Asociación Jabelya —Bonito lago—, fundada en el 2002, tiene una tienda de artesanías y productos reciclados, cuyos ingresos se dividen para las familias de los artesanos y el sostenimiento del programa de capacitación de niños y mujeres.

En Atitlán el turista tiene la oportunidad de relajarse, conocer nuevas culturas y colaborar con el sostenimiento de toda una comunidad.