Catalejo

Agitación total en el primer mes

Mario Antonio Sandoval

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EL DOMINGO SE CUMPLIÓ el primero de los 48 meses del presente gobierno. Siguiendo con la serie de hechos sin precedentes iniciados el año anterior con las manifestaciones populares espontáneas, también se convirtió en un lapso único, inesperado y sorprendente, y con la muy destacada característica de, de nuevo, ser muy decepcionante. Por lo general, las primeras cuatro semanas de los gobiernos anteriores transcurrieron en un ámbito de cierta tranquilidad, porque los ganadores de las elecciones utilizaban ese tiempo para irse familiarizando con las acciones cotidianas del ejercicio del gobierno. En el Congreso sucedía algo similar, y todo ello facilitaba el período llamado de “luna de miel” entre gobernantes y gobernados.

NADA OCURRIÓ ASÍ. El estilo de actuar del presidente comenzó a crear dudas en algunos sectores de la población. La sorprendente actuación del presidente del Congreso abrió una pequeña puerta de esperanza, cuando denunció públicamente la verdad de las exageradamente beneficiosas condiciones laborales en el parlamento, aunque aún no ha dado a conocer el monto de las horas extras. Eso urge saberlo. Luego, la increíble actitud contra el mandatario asumida por quienes tienen el cuasi despótico poder en el partido oficial, así como las declaraciones del vicepresidente, acompañadas del silencio de Morales, convirtieron a estas escasas semanas en un lapso francamente increíble, con cauda de una justificada preocupación.

EN RESUMEN, EL PRESIDENTE se encuentra solo, con su partido político en una franca actitud de desacreditarlo. El vicepresidente, integrante del partido oficial, se ha visto obligado a calificar de error y de mala comunicación al burdo criterio de llenarse de tránsfugas. Quien queda mal con esa decisión es el mandatario, porque de sus labios salieron las frases contrarias a la compra de diputados, para colmo totalmente desprestigiados a causa de esa acción. Por esas causas, es válido preguntarse cuándo se detendrán los beneficiados de la popularidad personal de quien fue la única razón del actual poder politiquero del oficialismo. No parecen tener límite, aunque ello signifique humillar al mandatario. Es un caso sin precedente.

AÚN ES MUY PRONTO PARA hacer predicciones acerca de la continuidad del régimen. El vicepresidente tampoco tiene el apoyo de la cúpula de exmilitares fundadores del FCN-Nación, y por ello un análisis no solo frío sino buscando la perversidad, lleva a la pensar en una renuncia presidencial a causa de serle imposible gobernar y en un ascenso vicepresidencial a un cargo del cual también saldría expulsado en poco tiempo. Se repetiría el caso de Maldonado Aguirre y de Fuentes Soria, pero esta vez a causa de la influencia decisiva del partido militarista. Como en política todo es posible, podría comenzar una etapa de multipresidencialismo, a causa de una dictadura antidemocrática originada en el seno del Congreso.

LA GRAN DUDA SE REFIERE a cómo puede funcionar el país con un mandatario en las circunstancias emergidas en estas últimas cuatro semanas. El primer efecto es la decepción popular, cuya reacción es difícil de predecir. El segundo, una virtual paralización del gobierno a causa de la inseguridad provocada por las posibles acciones contra el presidente, en las cuales no se puede descartar al partido oficial. A ello se agrega una similar desconfianza en los inversionistas locales o extranjeros, y en quienes pagan impuestos. Algo es cierto: nadie sospechó esta tan tempranera crisis. La forma teórica de arreglarla es convencer a los diputados de la gravedad de seguir actuando como lo hacen, pero ello resulta ser un sueño de opio.