Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

NOTAS DE Mario Antonio Sandoval

Columnas Diarias

Arévalo no puede confiar en la alianza novenera

<strong><em>La alianza en el Congreso está en un féretro.</em></strong>

Columnas Diarias

Por qué la LCEP no puede proteger a los burócratas

Hay fuertes razones para no incluir a los burócratas en la protección de la Ley Constitucional de Emisión del Pensamiento.

Columnas Diarias

Son códigos deontológicos, no de ética, por ser distintos

Un código de aceptación voluntaria no es contradictorio y muchas veces su efecto es superior a los legales y obligatorios.

Columnas Diarias

Imposible división total del eje izquierda-derecha

Izquierda y la derecha son conceptos teóricos y su existencia depende de la extensión de acuerdos racionales y comunes.

Columnas Diarias

Irreflexión de Noboa impide análisis político o ideológico

La indefendible toma de la embajada española aquí en 1980 muestra qué le espera a Ecuador por una acción similar.

Columnas Diarias

Indispensable conocimiento de la realpolitik de este país

La realpolitik de Guatemala incluye saber cómo piensa el ciudadano de a pie, ya sea en la urbe o los departamentos.

Columnas Diarias

Importantes victorias de todos los presidentes

El Ejecutivo, como lo dice su nombre, tiene la posibilidad de decidir y no debe sentir temor de hacer uso de la ley.

Columnas Diarias

Imposible no responder a injurias a los muertos

Es válido criticar al periodismo, pero no descalificar moralmente a quienes lo practicaron en su ya terminada vida terrenal.

Columnas Diarias

Oportunidad en la visita a Washington

La visita a Washington fue exitosa al ser recibido Arévalo por Harris, primero, y luego por Biden, pero urgen frutos.

Columnas Diarias

Profecía de una futura y errada ley electoral

Si este Congreso aprueba la nueva LEPP, el fracaso está garantizado. La nueva ley no podrá evitar ser peor, o “peorísima”.