Coronavirus: Van cerca de 20 casos del síndrome de Kawasaki en niños y podría haber más

Las probabilidades de que los niños se contagien de covid-19 son bajas, y de hacerlo generalmente no presentan un cuadro de gravedad como los adultos, sin embargo, en un reducido grupo hay riesgo de complicaciones.

Los niños tienen mejores defensas que los adultos y podrían salir negativas las pruebas contra el covid-19 que se les practiquen, señalan expertos. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Los niños tienen mejores defensas que los adultos y podrían salir negativas las pruebas contra el covid-19 que se les practiquen, señalan expertos. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Desde el comienzo de la pandemia hasta la última semana de noviembre, de los casos de niños atendidos en la Pediatría del Hospital Roosevelt alrededor de 15 con síntomas que encajan en el síndrome de Kawasaki Like, que está asociado con el covid-19. Se investigan otros para determinar si se ajustan a este padecimiento, que afecta principalmente a los menores de cinco años.

A estos deben sumarse otros tres, que fueron atendidos en el Hospital General San Juan de Dios hasta el 22 de octubre pasado.

Pese a estos reportes, las autoridades del Ministerio de Salud señalaron durante una conferencia de prensa el pasado 26 de noviembre que en sus registros figuran únicamente dos casos confirmados, mientras que investigan 10 más.

El síndrome de Kawasaki Like, una de las aristas del síndrome inflamatorio sistémico, es una condición que se diagnostica a través de una prueba de anticuerpos, entre los síntomas que manifiestan los niños están conjuntivitis, rash -erupción cutánea-, labios agrietados, lengua color frambuesa, inflamación de ganglios en el cuello y descamación de las palmas de las manos y de las plantas de los pies, menciona el médico Ricardo Menéndez, jefe de la Emergencia de Pediatría del Hospital Roosevelt.

Cuando un paciente es diagnosticado con este síndrome es necesario realizar exámenes de sangre para determinar qué tan inflamado está su organismo, pues esta es otra manifestación de la enfermedad. “Lo que sí es mandatorio es que afecta el corazón, y el cardiólogo pediatra tiene que hacer un ecocardiograma y buscar signos de miocarditis o de que las coronarias comiencen a dilatarse y generar aneurismas. Es una enfermedad complicada, a quien le da Kawasaki puede infartarse, aún los niños”, dice el médico.

Debido a que entran en juego distintos síntomas el diagnóstico lo realiza un equipo multidisciplinario, en donde interviene el infectólogo, el cardiólogo y el reumatólogo, expertos en pediatría. Un mal tratamiento puede ser fatal.

“Hemos atendido 15 casos de Kawasaki y es posible que haya más, porque los infectólogos están analizando toda la información que tienen de los casos que han ingresado”, dice el jefe de la Emergencia de la Pediatría.

 

En Nueva York, Estados Unidos, la alerta sobre la presencia de este s

índrome en los niños se dio en mayo pasado, también hubo en Filadelfia y en Boston, y se advirtió de que no hay consecuencias a largo plazo cuando los casos se identifican a tiempo y se tratan oportunamente, de lo contrario puede provocar problemas coronarios.

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Pruebas, contagios y decesos

El tablero del Ministerio de Salud muestra la evolución de la pandemia del covid-19 en guatemaltecos de todas las edades. En la población infantil se reportan hasta el 6 de diciembre 34 mil 147 pruebas realizadas a personas entre los 0 y 18 años. El 13% de estas se han hecho a niños que aún no cumplen el año.

De los test resultaron positivos 6 mil 655, es decir, que el 19% de los niños y adolescentes a los que se les hizo el hisopado fueron diagnosticados con el nuevo coronavirus. Nuevamente la población menor de un año está entre los más vulnerables, hay 690 tamizajes positivos en este grupo etario.

A la fecha en el país han fallecido 45 menores de edad a causa del covid-19, desde que la pandemia se hizo presente en marzo pasado.

En el Hospital Roosevelt, hasta el 25 de noviembre, se realizaron 3 mil hisopados en la Pediatría, pues a todo niño que ingresa para tratamiento u hospitalización se le hace la prueba para evitar un posible contagio entre los demás pacientes. Los casos positivos suman 500, y las muertes por el nuevo coronavirus son 10.

Mientras que en el Hospital General San Juan de Dios se reportan 87 casos de niños atendidos con covid-19 de junio a noviembre.

Menéndez refiere que los meses de junio y julio se vio una “epidemia explosiva” en Guatemala, y las emergencias de los hospitales se saturaron a tal punto que se complicó la atención a los pacientes, hoy el panorama es otro. En el área covid de la Pediatría hay capacidad para recibir a 40 pacientes moderados y graves, en los últimos días la ocupación promedio es de 10 camas.

Los casos graves que se han atendido son de niños con enfermedades de base, como asma, enfermos renales o con lupus, pues el tratamiento que habitualmente siguen puede ocasionar que el virus del covid-19 provoque en ellos una neumonía grave.

También se ha visto que niños con enfermedades de riesgo se convierten en portadores del virus por un plazo extendido, hay casos que los pacientes tienen 20 días sin síntomas de coronavirus y el hisopado sigue dando positivo, por lo que no pueden retornar a sus casas hasta que este dé negativo.

Meseta constante

“El virus se quedó como endémico, no ha habido nuevas explosiones hasta el momento”, menciona Menéndez. En epidemias anteriores, como la del sarampión, influenza H1N1 y el cólera, señala que no se presentaron rebrotes, puede que con el covid-19 suceda, pero por el momento no se han reportado esa temida segunda ola.

Durante las últimas semanas las cifras de contagios se han mantenido constantes, no hay un pico como ocurrió en Estados Unidos o en Europa. La doctora Alicia Chang, pediatra infectóloga de la Unidad Nacional de Oncología Pediátrica y vicepresidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), es de la opinión que el país seguirá oscilando en un número similar de casos.

“Estamos como en una meseta y que de allí no nos movemos, porque no estamos haciendo nada más; es decir, estamos actuando como población de una manera complaciente. El uso de mascarilla y el distanciamiento hay personas que lo hace y otras no”, agrega.

Para que realmente se dé un descenso significativo en el número de contagios, las medidas de prevención deberían cumplirse a cabalidad, de esa manera los casos podrían reducirse hasta en un 95%, según evidencia científica.

A criterio Chang, si la mortalidad no ha aumentado como ocurrió en julio en parte se debe a que los adultos mayores, los que tienen mayor riesgo, son los que más se están cuidado, al igual que las personas con comorbilidades.

“Nos vamos a quedar oscilando en el mismo número de casos por mucho tiempo hasta que venga la vacuna, que sí puede ser un elemento que cambie las reglas del juego y que obviamente tendrá un impacto sobre la curva de transmisión”, agrega.

Aunque no se descarta que durante las fiestas de Fin de Año puedan elevar las cifras, lo cual preocupa a los médicos. Si las personas pasan por alto las medidas de uso de mascarilla, distanciamiento físico, y se vuelcan a las reuniones familiares, con amigos y a los convivios, el riesgo es grande de que haya un repunte de la enfermedad, lo que se reflejaría en el reporte de casos en la primera quincena y finales de enero del 2021.