¿Deben las universidades eliminar la virtualidad y volver a la presencialidad?

La pandemia llevó a las universidades a replantearse el modelo de enseñanza, la virtualidad abrió una ventana de oportunidades de aprendizaje, que no deben desprovecharse.

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Previo a la pandemia los universitarios asistían a las aulas, desde el 2020 se han adaptado a otro modelo de enseñanza, a la distancia. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Las medidas y disposiciones sanitarias que se impusieron en el país 27 meses atrás para contener el covid-19 llevó a la suspensión de clases presenciales, no solo en escuelas y colegios, las universidades también tuvieron que enseñar a distancia.

Ahora que el Ministerio de Salud modificó el uso de mascarillas y eliminó los aforos en diversos espacios, y otras medidas, con la intención de volver a la “nueva normalidad”, se habla de que los salones de clases de nuevo recibirán a los estudiantes.

Pero en el caso de la educación superior esta es una posibilidad que las universidades aún sopesan, pues la virtualidad abrió la ventana de acceso a una mayor cantidad de personas de estudiar una carrera universitaria, entre otras ventajas.

Carlos Aldana, catedrático universitario y doctor en Educación, es del criterio que no se puede volver a la presencialidad tal como se planteaba antes del 2020. En primer lugar, debe pensarse en un “retorno responsable”, cuidando ciertas medidas de bioseguridad para prevenir el contagio del coronavirus.

Los casos positivos de covid-19 siguen apareciendo entre los guatemaltecos, del 1 al 10 de mayo se reportaron 4 mil 102, paralelo a un estancamiento de la vacunación contra la enfermedad.

Tomando en consideración que el virus aún circula en el país, este segundo semestre del 2022 debe estar más enfocado a la hibridez -presencial y a distancia-, y el regreso a los salones de clases no debe ser abrupto más bien gradual. Hay que aprovechar el uso de plataformas virtuales.

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“Por qué vamos a dejar abandonadas las posibilidades de los avances alcanzados -conquistas metodológicas, como tecnológicas- cuando podríamos ponerlos al servicio de un retorno a la nueva realidad. La evidencia híbrida la podemos aprovechar, y habrá momentos presenciales. Esa es la riqueza que nos dio la pandemia”, opina Aldana.

Un punto a contemplar en ese regreso responsable debe ser el acceso al transporte público, menciona el catedrático de la Universidad de San Carlos de Guatemala, lo que hasta el momento es un tema sin discutir, como el golpe económico que representaría para quienes se transportan en vehículo particular.

Continuar completamente a distancia tampoco sería positivo, pues se incrementaría el acomodamiento de los estudiantes, y se pierde la posibilidad de diálogos y discusiones con los catedráticos, es allí, el beneficio de optar por un modelo híbrido, de acuerdo con el entrevistado.

Un punto medio

Dejar de lado la virtualidad podría disminuir la matricula estudiantil de las universidades. En el caso de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), esta modalidad permitió que más personas iniciaran o retomaran sus estudios universitarios, pero de apostarle por completo a la presencialidad esto traería hacinamiento en los salones de clases, que prepandemia ya eran insuficientes para contener a los estudiantes.

Durante el 2020 y hasta este primer semestre del 2022 los sancarlistas han recibido clases virtuales, y se llevan cursos presenciales en el caso de laboratorios en carreras como Ingeniería, Odontología, Veterinaria, y Medicina -los estudiantes asisten a los hospitales-.

Se prevé que la próxima semana el Consejo Superior Universitario defina si el siguiente semestre seguirán con la misma dinámica de trabajo o cambiará.

A criterio de Aldana, catedrático de la Usac, se debe considerar que la virtualidad abonó al aprendizaje autónomo por parte de los estudiantes, que les da la facilidad de estudiar a su ritmo, dedicación e investigación propia. Un nivel que todo universitario debería lograr.

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“El acompañamiento de la educación por medio de contenidos y canales de educación virtual es parte de la nueva normalidad”, señala el departamento de Comunicación de la Universidad Da Vinci de Guatemala, y con la pandemia se plantea una forma distinta para aprender, los contenidos digitales multimedia son para los universitarios los libros de texto impresos que se venían usando.

Además, tanto estudiantes como profesores ven ventajas en esta modalidad ya que permite estudiar en el momento y en el lugar donde les sea más conveniente. Los catedráticos han desarrollado nuevas formas de enseñanza.

El retorno debe ser seguro, se requieren medidas sanitarias preventivas, y eso implica una logística diferente a la que se tenía en tiempos antes de la pandemia, sopesando que hay actividades que requieren de la presencialidad.

“Las condiciones del regreso están siendo analizadas por los equipos de dirección de cada facultad, considerando las necesidades de cada área de formación, y haciendo énfasis en la incorporación de nuevas tecnologías, distintas metodologías para asegurar el aprendizaje y el desarrollo de las competencias de cada carrera”, es la decisión que tomarán en la Universidad Da Vinci, en donde “la apertura se realizará paulatinamente, buscando un balance, un equilibrio entre lo virtual y lo presencial”.

 

clases virtuales
Las universidades encontraron en la virtualidad la manera de acercarse a los estudiantes durante la pandemia. La flexibilidad que ofrece este modelo es una de sus ventajas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

La Universidad del Valle de Guatemala ha adoptado durante la pandemia el modelo híbrido de educación, de acuerdo con lo permitido por el semáforo epidemiológico. Con las nuevas disposiciones establecidas por el Ministerio de Salud, las autoridades de esta casa de estudios analizan cómo continuarán las clases en el segundo semestre.

En la Universidad Rafael Landívar los estudiantes también se acoplaron al modelo híbrido, y así terminará el primer semestre, para el siguiente se evalúa la manera en que se impartirán las clases.

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Virtualidad, suma a la educación

Si bien la educación virtual se daba previo a la pandemia, a partir del 2020 fue la manera en que muchas universidades encontraron la manera para dar continuidad al proceso educativo, esto evidenció las ventajas que ofrece esta modalidad.

Por otro lado, esta no tiene fronteras y es flexible a las necesidades del estudiante y docente. Además, permite llegar a espacios donde la educación tradicional no puede, también facilita que especialistas y conocedores interactúen a la distancia, como el estudiar asincrónicamente.

“Hay que propiciar el acceso a la educación superior sea lo más amplio posible para todo el mundo”, dice Aldana, por lo que el retorno a la universidad debe considerarse el modelo híbrido.