Fiscalía teme repunte del delito de trata de personas

Dentro de ese delito sobresale la explotación sexual. El 90 por ciento de las denuncias tiene que ver con esa modalidad de trata.

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Agentes de la PNC resguardan inmuebles allanados durante operativos contra la trata de personas, en Amatitlán, Villa Nueva y la capital. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
Agentes de la PNC resguardan inmuebles allanados durante operativos contra la trata de personas, en Amatitlán, Villa Nueva y la capital. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

El fiscal contra la Trata de Personas del Ministerio Público (MP), Alexander Colop, cree que un incremento de las víctimas de ese delito es inevitable debido a los efectos económicos que ha dejado la pandemia del coronavirus, puesto que, el fenómeno económico-social es un detonante “trascendental” de este fenómeno.

La pandemia vino a modificar no solo el comportamiento social de los guatemaltecos, sino también la forme de delinquir de las redes de trata. Por ejemplo, debido a las limitaciones a la movilidad y cierres de centros nocturnos, los explotadores sexuales se vieron obligados a modificar los lugares y las horas donde hacían que sus víctimas ofrecieran servicios sexuales.

Asimismo, se observó un aumento de la modalidad de la explotación sexual infantil, en parte por la demanda que hubo el año pasado (y que continúa) de dispositivos electrónicos para que los menores de edad recibieran clases y para comunicarse en general.

Colop hizo un repaso de las modalidades de trata y cómo este delito sigue sumando víctimas, principalmente dentro de las clases más desposeídas. Aunque de momento el promedio de denuncias no se ha incrementado teme un repunte.

“Al momento en que un país hay pobreza y falta de empleo y oportunidades, hace factible que una persona sea más vulnerable a ser explotada”, dijo Colop.

“Si a alguien sin experiencia le ofrecen un trabajo ganando bien la víctima por la necesidad acceden a trabajar bajo este engaño”, ejemplificó.

Agentes policiales permanecen afuera de un club nocturno donde se investigan denuncias de trata. (Foto Prensa Libre: PNC)

No obstante, el fiscal también cree que este delito está ligado a una práctica cultural, según la cual, hay cierta parte de la sociedad que ve “a determinado grupo de personas con menos derechos”, cuando la Constitución y convenios internacionales de derechos humanos dicen que todos somos iguales y que nadie puede ser visto como un objeto.

“Tenemos esa mentalidad de que una persona puede aprovecharse de otras o puede obtener un beneficio. Como sociedad no escapamos de esto”, subrayó Colop.

Durante el año pasado la Fiscalía logró desarticular a 14 bandas que se dedicaban a la trata de personas y procesar a 80 personas. Para concretar esas acciones fueron necesarios 150 operativos.

Trata para explotación sexual

Es el tipo de trata que más trabajo le genera a la Fiscalía. Colop dice que el 90 por ciento de las denuncias son por explotación sexual. Esta modalidad, incluso trasciende fronteras, puesto que una de las bandas desarticuladas recientemente reclutaba mujeres en Honduras para hacerlas trabajar a Huehuetenango.

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Este delito se modificó durante la pandemia puesto que, debido a las restricciones de movilidad y horario no se podían mantener abiertos los lugares en donde comúnmente se da este tipo de explotación, como bares o clubes nocturnos.

De esa cuenta, dice Colop, se utilizaron negocios “disfrazados” de salones de masajes o de spa que al final de cuentas prestaban servicios sexuales; asimismo, se supo de una banda que convirtió un auto hotel en un “centro de explotación sexual”. Otras que ofrecían servicios solo de 9 a 16 horas y la opción de pasar la noche para no salir en toque de queda.

Estas redes suelen captar bajo engaños a las mujeres, cuenta el fiscal contra la Trata de Personas. Por ejemplo, al principio les ofrecen trabajo para mujeres “chispudas”, luego las víctimas se dan cuenta de que tiene que trabajar en un bar, ya ahí les dicen que, si el cliente quiere tener relaciones, ellas son libres de decir si sí o no. Al final las fuerzan a tenerlas.

Alza de la pornografía infantil

Otra modalidad de la trata de personas que experimentó un aumento fue la pornografía infantil.

Colop afirma que esto se debe a que, a partir de la pandemia, los menores de edad pasan más tiempo conectados a dispositivos electrónicos y consecuentemente a juegos en línea y redes sociales. “Esto permitió que los depredadores estuvieran al acecho y vimos un repunte de casos”.

El fiscal dice que en años anteriores el MP era “proactivo”, es decir, se dedicaba a seguir la pista de redes de explotación sexual infantil, pero en el 2020 se experimentó un incremento considerable de las denuncias ciudadanas.

La explotación sexual suele ocurrir en bares y cantinas, dice el MP. (Foto: PNC)

Los delincuentes por lo regular andan navegando entre redes sociales y juegos con el fin de captar a sus víctimas. Montan perfiles falsos y se hacen pasar por hombres o mujeres jóvenes, según sea la víctima, para ganarse su confianza.

Luego comienzan a pedirles que tengan relaciones sexuales y les piden que intercambien fotografías y videos. Pero las cosas no terminan ahí.

El victimario hace una revisión del perfil de la víctima para conocer a su familia y luego empieza a exigir fotos y videos bajo amenazas de hacerle daño a un ser querido del menor de edad.

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Además, Colop dijo que se han identificado casos en los que un hombre, con un perfil de mujer, concertaba encuentros sexuales con menores de edad en un centro comercial, cuando las víctimas llegaban se las llevaba a un terreno baldío y abusaba de ellos.

“La tecnología nos cambió la vida. Tenemos como beneficio que la información nos llega rápido, pero también nos perjudica”, subrayó el fiscal. “No se puede vedar el acceso a la tecnología, pero a través de una forma segura, explicando al hijo que no debe hacer en el mundo virtual lo que no haría en el real; por ejemplo, contactar a desconocidos”.

Explotación laboral infantil

La Fiscalía contra la Trata de Personas reconoce que la explotación laboral infantil aún se da. Uno de los principales avances el año pasado fue la creación de Coordinadora Interinstitucional contra la Explotación laboral y trabajo infantil (Cicelti), que surgió debido a que se detectaron muchos menores de 14 años que laboran en tortillerías, tiendas y abarroterías.

Algunas denuncias apuntan a que menores de edad son explotados en las abarroterías y tiendas de barrio. (Foto: PNC)

El objetivo es que varias instituciones, entre ellas el MP, se coordinen para contrarrestar el fenómeno, puesto que antes trabajan de forma aislada.

Colop señala que la legislación guatemalteca prohíbe emplear a cualquier menor de 14 años o menos “por muchas situaciones: se les priva de a educación, de la familia y de la recreación”; sin embargo, dijo que “hemos detectado en muchos lugares que, por su edad ven a los niños como una mano de obra barata y realizan una actividad laboral por una cantidad muy pequeña de dinero”.

A pesar de la creación de la Coordinadora, y de que existe una página para hacer denuncias anónimas, el fiscal considera que la participación de la ciudadanía es clave puesto que, en estos casos, necesitan la denuncia, en primer lugar, para corroborarla y luego actuar.

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Mendicidad

Finalmente, otra modalidad de explotación laboral que explora el MP es el de la mendicidad. Según Colop, “hemos visto posiblemente esto como una modalidad de trata”. No obstante, perseguir o tipificar este delito resulta complicado en un país como Guatemala donde abunda la pobreza y familias enteras se ven obligadas cada día a mendigar en las calles por la falta de empleo y oportunidades de desarrollo.

“Sí hay casos en que terceras personas se benefician de la mendicidad de otro”, dijo el fiscal. Pero hay casos en donde por pobreza emigran a la capital y tanto adultos como niños piden ayuda en las calles. “Eso no es trata, no se puede reprimir la pobreza”.

La mendicidad también se ha convertido en una modalidad de explotación, dice la Fiscalía contra la Trata, aunque a veces es difícil distinguir entre este delito y la pobreza. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Sin embargo, se han descubierto casos en donde los padres no trabajan, cuando pueden hacerlo, y viven de lo que piden los hijos, quienes, a su vez, no estudian. Al final, esto se vuelve una práctica.

Aunque el porcentaje de denuncias por este tipo de trata es bajo en comparación con las otras modalidades, Colop dice que sí ocurren y no solo la mendicidad con fines de explotación de menores de edad, sino también el de adultos mayores.

“Hemos visto personas de la tercera edad que son expuestas a pedir dinero para beneficio de un sobrino, por ejemplo, que tiene todas las posibilidades de trabajar, pero vive a expensas de lo que le dan al abuelo”, subrayó.