“Hay que humanizar la desnutrición, detrás de cada estadística hay un ser humano”

En Guatemala, la mitad de los niños menores de cinco años sufre de desnutrición crónica, y un ejemplo para cambiar esa realidad es Perú, que redujo un 15 por ciento las cifras en diez año. Un experto en el tema, de la sociedad civil peruana, habla de cómo lograrlo.

Salvador Herencia Hinojosa, del Grupo Impulsor Inversión de la Infancia, de Perú, las cifras de desnutrición en Guatemala no deben dejar indiferente a ningún guatemalteco. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Salvador Herencia Hinojosa, del Grupo Impulsor Inversión de la Infancia, de Perú, las cifras de desnutrición en Guatemala no deben dejar indiferente a ningún guatemalteco. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Perú se ha convertido en un ejemplo para el mundo en el combate de la desnutrición crónica, una condición que por años frenó del desarrollo intelectual de sus niños y trajo pérdidas irreversibles en el capital humano de ese país. Sin embargo, en diez años logró que las cifras de menores de cinco años desnutridos pasara del 28 al 13 por ciento, entre 2016 y 2016.

Salvador Herencia Hinojosa, fundador y miembro directivo del Grupo Impulsor Inversión en la Infancia, de Perú, y quien estuvo en el país para participar en el evento “Transformando Guatemala en una sola generación” poyado por Unicef, menciona que la participación de la sociedad civil fue fundamental para lograr esa transformación, que puede ser replicada en Guatemala, donde uno de cada dos niños sufre desnutrición crónica, una realidad que es ignorada por muchos, pero que debe ser atendida con urgencia para acabar con la pobreza y la desigualdad.

En Guatemala, el 46.6 por ciento de los niños sufre de desnutrición crónica y para muchos son solo números.

Eso significa que uno de cada dos niños menores de cinco años en este país son desnutridos. Es inaceptable, porque estamos poniendo en riesgo el desarrollo, la gobernabilidad y democracia de este país.

Es alarmante, pero lo importante es humanizar las estadísticas, detrás de cada estadística hay un niño, hay un ser humano. Si no transformamos esto como un desafío de inversión en la infancia, puede ser determinante para frustrar un desarrollo sostenible en el país.

En el caso de Guatemala este tipo de información tiene que ser más pública, tiene que ser parte de una decisión y estrategia de desarrollo del país. Invertir en la infancia es un factor clave para erradicar la pobreza e inequidad.

¿Cuáles serían las consecuencias para el país si no se pone un alto a la desnutrición crónica?

Una persona que no se desarrolla cognitivamente no tiene un desarrollo integral, evidentemente tiene deficiencias tanto de comportamiento, de un mejor trabajo, de un mejor empleo y sobre todo de desarrollarse plena e integralmente.

Muchas de las causas de la violencia parten de toda esta situación, de la insatisfacción, de que un niño cuando sale de quinto o sexto año (de Primaria) no sepa qué va a hacer o a dónde va a ir.

Por eso es que siempre vamos a estar supeditados a señores inventores de la pólvora o a ilusionistas que periódicamente mantengan un statu quo o gobiernos de maquillaje, si no enfrentamos seriamente este problema.

Esto ya no es izquierdas o derechas, este es un factor humano de crecimiento y desarrollo sostenible que todos los países merecemos.

¿Qué hizo Perú para combatir la desnutrición crónica?

Nos planteamos un pacto por la infancia por 20 años con varios puntos, por ejemplo, cero anemia, cero desnutrición, que todos los niños tengan equidad de trato en la escuela y descentralización efectiva de programas, son parte de una estrategia.

En el caso de Perú, después del desastre de la guerra, los partidos políticos en la transición democrática firmaron lo que se llama un acuerdo nacional de gobernabilidad para los próximos 50 años e independientemente de las diferencias políticas todos se comprometieron a cumplir.

Además, se creó una mesa de concertación de lucha contra la pobreza, y esta mesa es un lugar donde convergen todas las organizaciones que están trabajando para intercambiar ideas de planes, compromisos y metas.

Este es un problema que involucra a todos como país.

Si en Guatemala hay 1.8 niños menores de cinco años, ¿vamos a dormir tranquilos?, sobre todo los candidatos a la presidencia y alcaldía, sabiendo que más o menos 900 mil niños están desnutridos.

Ustedes están en elecciones, por lo menos los candidatos a la presidencia deben saber que están recibiendo 900 mil niños menores de cinco años con desnutrición. Debería de alarmarles esa cifra y deberían tener una propuesta.

Si los niños protestaran, si los niños tomaran carreteras, si los niños votaran no elegiría a ninguno de ellos.

Hay una deuda social con la infancia en casi todos nuestros países y es mucho más alarmante en el caso de Guatemala, esto (eliminar la desnutrición) tiene que ser parte de una política de Estado.

Esto no es un problema de primera dama, no es un problema de caridad, es un problema de estrategia para garantizar gobernabilidad y democracia para las futuras generaciones.

Es un problema de corresponsabilidad social que involucra todos los sectores y el rol de la sociedad civil debe ser de vigilancia, supervisión, participación y promoción, con voz y opinión.

Las comunidades del área rural son las más golpeadas con la desnutrición crónica, debido a la falta de oportunidades de educación y empleo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

¿Qué debe hacer Guatemala para combatir la desnutrición crónica?

Lo primero es ponerse de acuerdo, reconocer que se tiene una deuda social con la infancia, segundo incorporarlo en la agenda social y política, tanto los partidos políticos como la sociedad, las instituciones, los medios de comunicación, todos deben involucrarse.

La desnutrición se ha visto como una cosa casi natural, y esta es una situación en la cual tenemos que salir y enfrentarlo en la verdadera dimensión.

En Perú tenemos muchos problemas, corrupción, violencia, pero hay una cosa que por lo menos en los próximos 20 años los gobiernos van a tener que cumplir y la meta es cero anemia y desnutrición en el país.

Los bajos resultados que se tiene en la prueba de matemática y conocimiento tienen que ver con la anemia, con desnutrición, tienen que ver con el desarrollo cognitivo, por lo menos a esa conclusión estamos llegando en el país (Perú). Todavía tenemos 43% de anemia en menores de tres años, pero la hemos bajado de 70.

Si el tema de la desnutrición crónica se pusiera en el centro de la agenda de país ¿cómo lograr que esto trascienda gobiernos?

Esto es un esfuerzo ciudadano de muchos sectores, la respuesta viene por ese lado. En la media que se socialice esta información y conocimiento y la gente desde la familia se apropie de esto y diga no puedo ser una familia que tenga un niño con desnutrición, o que el centro de salud responsable diga no hay micronutrientes, son pequeñas cosas que hacen un todo, pero fundamentalmente la sostenibilidad se da en la medida de que esto entre como parte de un sistema de vigilancia ciudadana permanente para que se cumplan estos compromisos.

Hemos descubierto que no es un problema de recursos, no es un problema de conocimiento, hace más de 40 años sabemos cómo hacer, cómo mover, cómo salir de eso (desnutrición), es un problema de una descentralización efectiva de programas y presupuestos, y es un problema de gestión y de compromiso y eso se tiene que crear desde el gobierno central, desde las organizaciones sociales que vigilen que se cumpla un pacto.

Todos los países firman convenios con niños en brazos, pactos, y de pronto nadie hace el seguimiento, por eso es que este acuerdo de gobernabilidad no puede ser solamente de postura de un partido, tiene que haber un acuerdo de amplia base que plantee desde lo humano, no puedo irme a la cama pensando que la mitad de mis niños en este país están con desnutrición.

Estamos en medio de un proceso electoral, ¿cómo aprovechar este momento?

Ahora que hay elecciones, como sociedad se debería de pedir un pacto de gobernabilidad por la infancia, puntos muy concretos y no hay disculpas, por lo menos dejar de construir un kilómetro de carretera nos puede permitir bajar 10 por ciento la anemia en los chicos, ese es el costo.

No es un problema de prioridad de hierro y cemento, el problema de desarrollo del país está vinculado al factor humano, para qué hacen puentes si no van a tener niños que los puedan cruzar, ese el problema.

Candidato que no sepa sobre cómo combatir la anemia y la desnutrición, es mejor cambiar de candidato, a ese nivel hemos llegado en Perú.

Es un momento oportuno para forzar o proponer a estos candidatos un pacto mínimo de gobernabilidad por la infancia. Por lo menos, tiremos la vergüenza de tener que ir a la cama con la más de la mitad de nuestros niños con anemia, con desnutrición.

¿Cuál es la situación actual de Perú en el tema de la desnutrición crónica?

Hay avances importantes, pero hemos llegado a la conclusión de que no podemos conformarnos en hacer más o menos las cosas bien, cuando se puede hacer mejor, y esto tiene que ser un principio. No conformarnos con maquillarnos cuando podemos hacer mejor las cosas.

La clave es poner el tema de infancia como inversión para el desarrollo en la agenda social y política desde el gobierno local.

Nosotros estamos trabajando hace 10 años y hemos pasado cuatro gobiernos y seguramente seguiremos pasando más, porque esto no es de la noche a la mañana, pero sí creo que las organizaciones sociales, el acuerdo nacional, la mesa de concertación de lucha contra la pobreza, todos sentimos que estamos contribuyendo a un pensamiento crítico, estamos forzando a que las cosas diferentes, a revertir esta situación de la infancia.

Como país debemos recordar que tenemos una sociedad muy eficiente que puede generar movimientos y mecanismos para transformar esto, y de lo que realmente estamos hablando es de una gran campaña de vacunación mental, de entender que invertir en la infancia es un factor clave para salir de la pobreza y de la inequidad.

En Perú se logró reducir la desnutrición crónica. (Foto Prensa Libre: Cortesía Unicef)

En Guatemala se aprobó el préstamo Crecer sano, del Banco Mundial, ¿puede este programa ayudarnos a erradicar este flagelo?

Es una buena experiencia, el tema acá no es el programa o el proyecto, sino la sostenibilidad del proyecto en la medida que esto no pase de ser de un gobierno y al próximo gobierno se caiga, tiene que haber un mecanismo que garantice continuidad, y esto tiene que ver mucho también con un proceso de la cual se incorporen otros actores como la sociedad civil y otros actores estratégicos que permitan avanzar en relación a este tema.

Creo que sí es una buena estrategia, ha contribuido en Perú, pero creo que lo fundamental es el componente de sostenibilidad que pueda tener esto, de parte del propio estado.

Este es un préstamo del Banco Mundial, nosotros pagamos, igual que ustedes  van a pagar, es un costo de inversión al país, lo cual es importante, por esta razón hay que utilizar y gestionar eficientemente estos recursos con un mecanismo que dé  seguimiento, esto no resultará de la noche a la mañana.

 

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