Combate a desnutrición no mejorará con el ritmo actual de intervención gubernamental, según Usaid y Asíes

Guatemala tiene un rezago en la lucha contra la desnutrición crónica de 90 años en relación con El Salvador, cuyo índice es de 14 por ciento y 63 años en igualar a Honduras, con 22 por ciento, asumiendo que estos países no reduzcan más sus cifras.

Las comunidades del área rural son las más golpeadas con la desnutrición crónica, debido a la falta de oportunidades de educación y empleo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Las comunidades del área rural son las más golpeadas con la desnutrición crónica, debido a la falta de oportunidades de educación y empleo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La situación causó alarma entre la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), y la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), las cuales plantearán sugerencias que permitan actualizar la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional.

Mireya Palmieri, consultora del proyecto, dijo que la situación es alarmante y que a pesar de que se tiene un marco político, su contenido no ha permitido acelerar los cambios que se necesitan.

Palmieri aseguró que la falta de presupuesto, la eficiencia en la calidad del gasto y su ejecución, así como el recurso humano y la inestabilidad de los funcionarios públicos, son algunos de los aspectos que se deben analizar y mejorar.

La consultora refirió que la actual política está desactualizada, pues hay temas en la agenda nacional que no se concibieron cuando se aprobó en el 2006, y que no tiene definidas las prioridades.

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Entre las nuevas prioridades, dijo, se deben tomar en cuenta los excesos, “el tema de la obesidad y el sobrepeso en los escolares, mujeres en edad fértil, adolescentes y madres”.

Índices menores

Homa-Zahra Fotouhi, representante del Banco Mundial en Guatemala, dice que datos de otros países del mundo señalan porcentajes menores en desnutrición a los que registra el país, como el caso de Afganistán, que tiene un promedio de 41 por ciento de desnutrición crónica, mientras que el país registra 46.5 por ciento.

“Afganistán ha estado en conflicto activo desde los años 70”, dijo.

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Fotouhi resaltó que, además, hay departamentos del país en donde el promedio es de 70 y 80 por ciento de desnutrición crónica; es decir, que siete u ocho de cada 10 niños tienen este padecimiento.

“Es una situación urgente, que no debería suceder”, aseguró.

La representante comentó que lo que se necesita es un compromiso a largo plazo y eso viene cuando la “sociedad se involucra y entiende cómo afecta el problema”.

En ese sentido, Palmieri señaló que una de las cuestiones más importantes es que haya un compromiso político, independientemente del gobierno, partido u orientación ideológica, que esté en el poder, además de un empoderamiento de la sociedad civil.

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German González, ex secretario de Seguridad Alimentaria y Nutricional, coincide en que hay aspectos que no se tomaron en cuenta en la actual política como el sobrepeso y la obesidad.

“La mayor dificultad desde el sector público es la coordinación entre sectores, que se necesita que realicen intervenciones precisas”, afirmó.

Otro problema, insistió González, es la falta de recursos financieros para poder enfrentar cada tema.

“El índice alto de desnutrición crónica puede provocar cambios en el desarrollo del país, pues, aunque hay recursos naturales y una población dispuesta a trabajar, esta no responde a las necesidades de un mundo globalizado, donde se necesita cierto nivel académico”, afirmó.

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