No estar en los niveles adecuados de vacunación contra el sarampión pone en riesgo a los países

Óscar Barreneche, representante de la OPS/OMS en Guatemala habla de la importancia de la vacunación, la cobertura ideal es del 95%, en el 2017 el país alcanzó el 86%.

La imunización de los niños niños contra el sarampión debe hacerse a los 12 y 18 meses. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
La imunización de los niños niños contra el sarampión debe hacerse a los 12 y 18 meses. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

En las últimas semanas se han reportado casos de sarampión en países como Estados Unidos y México, y por el riesgo de algún brote en el país, el Ministerio de Salud se encuentra en alerta epidemiológica, con lo cual mantiene la vigilancia en el territorio ante cualquier caso sospechoso y se han reforzado los mensajes a la población para que completen el esquema de vacunación de los niños.

Hasta el momento no se reportan portadores de la enfermedad en Guatemala, de acuerdo con Comunicación Social de la cartera, y da la recomendación a los adultos que piensan viajar a países donde se haya reportado algún brote de sarampión, que se inmunicen, especialmente a quienes no les han dado la enfermedad y no los vacunaron de niños.

Óscar Barreneche, representante de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud en Guatemala (OPS/OMS, menciona que países como Guatemala, donde el sarampión fue erradicado hace 20 años, están propenso a que se presenten casos importados por lo que es importante mantener una adecuada cobertura de vacunación, ideal del 95%, aunque en el país era del 86% durante el 2017.

Cuando se escucha de brotes de sarampión en Estados Unidos y en México, en Guatemala ¿tenemos qué preocuparnos?

Los riesgos de contagio de sarampión en cualquier lugar donde no hay una cobertura elevada de vacunación son siempre altos. Esta es una enfermedad muy contagiosa. Era común en los años 1980, ya con las campañas de vacunación se lograron niveles de cobertura de más del 95% lo que permitió que en la región de las Américas se erradicara, en el 2016.

En Guatemala, el último caso fue en 1998, y en la mayoría de los países el sarampión era una enfermedad que no se veía desde hace rato, lo que se sí, y ha ido en aumento, es la aparición de casos importados.

Entonces, ¿no estamos libres de un caso de sarampión importado?

Cuando hay casos importados pero los niveles de vacunación son elevados hay una protección natural para el país.

En Estados Unidos estos casos se controlan muy bien, y se dan por el turismo de personas a través del mundo, pero tienen mecanismos para controlarlos.

El año pasado, Guatemala tuvo un caso importado en la primera semana de enero, y fue exitosamente controlado gracias a los esfuerzos del Ministerio de salud, y el país puede continuar con su certificación de eliminación de sarampión.

Óscar M. Barreneche, representante de OPS/OMS en Guatemala, menciona que muchos países han bajado la guardia en el tema de las jornadas de vacunación. (Foto Prensa Libre. Cortesía OPS)

 

Si ya se había erradicado la enfermedad en las Américas, ¿por qué vuelve a escucharse de brotes?

La vacunación en una época en los años 1970 y 1980 era una causa importante por la cual se hacía gran publicidad, los presidentes participaban, había comunicación social, y había un gran compromiso en los Estados, eso se ha perdido y las coberturas de vacunación han sido las primeras víctimas de esa falta de atención.

Como no ha habido nuevos casos de esas enfermedades, no se le ha dado tanta atención a mantener los estados de vacunación de manera correcta. Eso ha permitido que los países de la región sean de nuevo vulnerables para introducir el sarampión, la rubéola o la polio.

En la medida que Guatemala no alcance los niveles de vacunación del 95% de la segunda dosis de sarampión tendrá susceptibilidad de producir casos.

Un caso de sarampión, si no hay buena cobertura de vacunación, puede producir hasta 18 casos secundarios, es bastante contagioso, por eso es importante mantener niveles de protección a nivel de toda la población.

¿Qué nivel de vacunación tiene Guatemala?

En el 2017 era 86% y lo que se recomienda es el 95%.

¿Ser un puente para los migrantes que viajan a Estados Unidos, hace vulnerable a Guatemala?

Claro, pero lo que nos hace vulnerables no es la migración, sino no tener los niveles de vacunación elevados. Porque la gente va a seguir viniendo. Los casos importados, como los ocurridos en Costa Rica, es gente que viaje en el transporte rápido de países donde hay brotes.

Hay que decir que la enfermedad se desarrolla hasta los 21 días, una persona puede estar infectada y no haber desarrollado síntomas. Hoy en día todos somos vulnerables, en la manera en que la gente se moviliza de un país a otro de manera más rápida.

Los migrantes, por supuesto, los que pasan a través de la frontera de El Salvador, Honduras, los que van hacia México, ellos también son susceptibles de traer el sarampión, por eso es importante garantizar que cuando ellos pasan por el territorio guatemalteco también se les ofrezca servicios de vacunación, para garantizar que todos estemos protegidos.

¿Hoy el Ministerio de Salud tiene disponible más de 600 mil dosis de vacuna del sarampión es suficiente?

De acuerdo con lo que el ministerio ha planificado para este año, lo que se tienen es suficiente para los programas de vacunación que están implementando día a día.

Se están preparando para la campaña de seguimiento masiva, que ocurrirá en septiembre y octubre, en donde se va a vacunar de manera indiscriminada a todos los niños del país, de 1 a 6 años. Eso va a permitir que Guatemala recupere los bolsones de niños que pudieron no haber sido vacunados en los años anteriores.

El ministerio está preparando toda la logística, con la vacuna y los insumos necesarios para implementar esta campaña de seguimiento de vacunación masiva, eso nos permitirá ganar en el paso que aún nos falta para llegar a la cobertura del 95%.

Las compras que se están haciendo es para eso. Se hacen a través del Fondo Rotatorio, es un fondo que maneja la OPS con todos los países de la región, donde todos compran sus vacunas.

¿Cuántos niños se estarían vacunando?

Se espera vacunar a 2 millones niños en la campaña de seguimiento que habrá entre septiembre y octubre.

¿Los adultos deben inmunizarse contra el sarampión?

Los adultos que no tengan seguridad de haber sido vacunadas con la segunda dosis, por supuesto. Lo que es importante es que las personas que vayan a viajar fuera del país a regiones donde existen brotes, se vacunen para evitar que se infecten y traigan la enfermedad.

¿En un país como Guatemala donde el 47% de los niños padece desnutrición crónica, la entrada del sarampión puede genera mayor alarma?

La malnutrición no hace a los niños más susceptibles al sarampión, los hace más susceptibles a las complicaciones, como neumonías.

La mortalidad asociada a un brote de sarampión en una población de niños malnutridos puede ser mucho más grave.

¿La vacunación es indispensable?

Es fundamental, es importante exhortar a la población a que vacune a sus niños sobre todos que se aseguren que tengan la segunda dosis, la primera dosis a los 12 meses y la segunda a los 18 meses. La primera dosis protege el 95%, mientras que la segunda el 99.9%.

Cuando las personas no están seguras de eso, que acudan a los centros de salud y se hagan vacunar, y en septiembre y octubre cuando se haga la campaña de seguimiento, todos los niños de 1 a 6 años que se vacunen.

¿La vigilancia epidemiológica es importante para detectar los casos?

El mensaje acá primero es vacunar. Si no estamos protegidos, niños con malnutrición son más susceptibles a tener complicaciones.

Una de las cosas positivas que salieron del brote del año pasado -de un caso importado- es que se mejoró la vigilancia epidemiológica. Antes del brote Guatemala no estaba reportando adecuadamente los casos sospechosos.

¿A cuánto asciende la inversión que Guatemala tienen en la compra de vacunas?

Son $42 millones -alrededor de Q327 millones- que se invierten en compra de vacunas -de todo el sistema de vacunación del Ministerio de Salud- en el Fondo Rotatorio. Hay que decir que entre 2014 y 2015, Guatemala paró de pagar vacunas, pero desde el 2015 ha pagado de forma oportuna al fondo rotatorio, e incluso a dado avances para que no haya retraso en el aprovisionamiento de vacunas.

Como país ¿somos vulnerables?

Por supuesto que hay una vulnerabilidad. En la medida que no tengamos los niveles correctos de vacunación, existe siempre un riesgo y esperemos que este año con la campaña de seguimiento masiva que se hará se vacune a todos los niños para que podamos recuperar la cobertura de vacunación que pueda proteger a Guatemala.

¿No estamos en el nivel ideal?

No lo estamos y eso es lo que nos pone en riesgo, pero Guatemala no es el único país en esa situación.

Las campañas de vacunación antes eran presididas por los jefes de estado y eso garantizaba una gran movilización social. Ahora, con las enfermedades relacionadas con vacunas e inmunoprevenibles ya no son muy comunes, ha habido una baja de la guardia de los países y se han dormido sobre los laureles y no están vacunando adecuadamente a los niños, pero eso no es exclusivo de Guatemala.

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