Representante de OPS/OMS en Guatemala: “Atención primaria es la columna del sistema de salud”

Representante de OPS/OMS cuenta por qué no bajan los índices de desnutrición y mortalidad materna en el país, donde la atención primaria en salud aún es deficiente.

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Para Óscar M. Barreneche, representante de OPS/OMS Guatemala, la atención primaria en salud es la columna vertebral de cualquier sistema de salubridad. (Foto Prensa Libre: Cortesía OPS/OMS en Guatemala)
Para Óscar M. Barreneche, representante de OPS/OMS Guatemala, la atención primaria en salud es la columna vertebral de cualquier sistema de salubridad. (Foto Prensa Libre: Cortesía OPS/OMS en Guatemala)

El limitado acceso a servicios de atención primaria en salud, especialmente en las comunidades rurales,  incide en que los altos índices de  desnutrición crónica —46.5%—, así como de mortalidad materna —140 muertes por cada cien mil nacidos vivos—   no desciendan y sigan castigando a la población que está en pobreza  —extrema 29.6%  y severa 3.6%—.

Óscar M. Barreneche, representante de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Guatemala, señala que es el  Estado el encargado de  garantizar esa  atención, que se debe  sostener en el tiempo y  trascender ministros y gobiernos, pero también se requiere   un aumento en la inversión destinado a Salud.

¿Quiénes son los más lastimados con la falta de atención primaria en salud?

Se habla  que el 46.5% de niños menores de 5 años padecen desnutrición crónica, es un promedio nacional, pero en Huehuetenango y Quiché puede llegar hasta 60% a 70%. En esas áreas la presencia de los servicios de salud es limitada, por  dificultades geográficas y porque  son poblaciones de alta proporción rural e indígena.

Una respuesta clara es la Ventana de los Mil Días, esas acciones específicas y fundamentales para  el desarrollo adecuado de la infancia o la estimulación temprana de la infancia, pero esta no será  sostenible si no se tiene un  modelo de atención primaria en salud.

A partir del 2015 se redujeron en 66.5% los puntos de atención en el país, servicio que daban oenegés.

Mucha población se quedó sin atención de salud cuando se cerraron contratos con oenegés que daban un paquete de servicios limitados —control prenatal y vacunación—, pero cuando se depende de las oenegés  no es sostenible, porque —el servicio—  no ha sido institucionalizado.

La salud es un derecho humano y es responsabilidad de los Estados garantizarlo. No se le puede tercerizar a subcontratos con oenegés. No hay  otra manera de hacerlo más corto, hay que invertir en  la atención primaria en salud.

¿De qué depende esa sostenibilidad? ¿es cuestión de presupuesto?

La proporción del dinero público que va para salud es insuficiente y tiene que aumentar hasta llegar a un 6% del producto interno bruto (PIB), que es lo recomendado. En Guatemala es  del 2.4%, de los cuales la mayoría va al IGSS —que atiende al 17% de la población— y  el 1%, al Ministerio de Salud, que atiende al resto.

Hay todavía una brecha en financiamiento y el  dinero que se usa en Salud,  el 30%, debería  ir para reforzar la atención primaria en salud, que es columna vertebral de cualquier meta de salud que se pueda establecer.

Lo que se invierte en atención primaria   se gana de manera multiplicada en gastos que son prevenidos en malnutrición, mortalidad maternoinfantil, en morbilidad.

 ¿Cómo debería ser esta atención?

Implica que los agentes de salud, como las auxiliares de enfermería en los puestos, tengan visitas domiciliarias y  tengan un contacto cercano con las familias, con las comunidades, con  un alto trabajo enfocado a la prevención y a la promoción de la salud. Eso ayuda a  identificar a  niños en  riesgo, a  mujeres embarazadas. También cuáles son los factores de riesgo a nivel comunitario, como la falta de letrinas o la de acceso a agua segura, y esto puede tener una respuesta inicial que no necesariamente es curativa, tiene   que ver con la prevención y la promoción de la salud.

El  contacto entre un agente de salud y las comunidades de manera regular repercute  no solo en la malnutrición crónica, sino en la mortalidad infantil, en la mortalidad materna y otros indicadores fundamentales en la salud pública.

 El Estado es el encargado de dar esa atención, pero la población sigue padeciendo de servicios de salud en sus comunidades y por eso acude a los hospitales.

Una de  las grandes tragedias es que cada vez  que hay un cambio en el Ministerio de Salud es borrón y cuenta nueva. Los  conceptos de atención primaria en salud en los países donde han tenido un impacto positivo  se vuelven una política de Estado.

He trabajo con tres ministros de Salud diferentes en los tres años que llevo en Guatemala. Cada uno definió un modelo de atención primaria, y los tres tienen las mismas características de calidad. El problema es que cuando llegaron al Ministerio no se tomó lo que se consideraba bueno de la administración pasada,  sino que se  definió un nuevo  modelo, y cuando se define se cambia de autoridad y  volvemos a comenzar. Esa falta de continuidad en políticas públicas  es el problema.   Si no hay una continuidad es muy difícil tener cambios en  las falencias que existen,  no hay otra solución.

 

¿Y si los gobiernos no asumen esa responsabilidad?

Por eso hay que garantizar que estos temas fundamentales, como la atención primaria en salud, se mantengan altos en la agenda de política pública, que se retomen y no se dejen caer. Esta es la columna vertebral para el desarrollo del sistema de salud, y debe ser asumida por el ente rector: el Ministerio de Salud.

¿La falta de atención primaria en salud golpea a la población en pobreza?

Acá no  solo hay barreras  geográficas, sino también económicas financieras, Guatemala    tiene un gasto de bolsillo del 54%. Esto tiene un factor de barrera para estos servicios limitados, y no  solamente eso, una familia que está en  pobreza, si hay un evento de salud cualquiera que requiera de antibiótico o tratamiento prolongado, se convierte en un factor que moverá a esa familia de la pobreza a la pobreza absoluta.

En la región se ha hecho un progreso en algunos  indicadores de salud , pero no se ha dado de  manera equitativa a todos los grupos poblacionales.

En Guatemala, donde la mayoría de la población es  indígena y rural, esta se queda atrás y tendría que ser la prioridad de las acciones sociales en el país.

¿Cuáles son las principales falencias en la atención primaria en salud en el país?

Falta de servicios de proximidad, de  infraestructura de puestos de salud articulados y centros de salud dentro de una red integrada de servicios locales.  Hay   carencia de servicios enfocados a lo preventivo, educativo y a la  promoción a la salud, que se logra  con el contacto cercano a las comunidades.

Hay que organizar el sistema, donde la columna vertebral es un modelo de atención, con la presencia de puestos de salud, personal formado, con equipamiento. No es suficiente tener un puesto de salud, tiene que existir el  acceso,  tienen que ser atractivos para las comunidades locales y ese es el trabajo que se  hace a través de las redes locales con las comunidades.

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