Hace un mes todo cambió en San Miguel Los Lotes

Bajo la carpa del albergue hay incertidumbre y a la vez esperanzas de un futuro mejor.

Pedro Ruiz Hernández junto a las carpas instaladas en el albergue ubicado en la finca La Industria. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)
Pedro Ruiz Hernández junto a las carpas instaladas en el albergue ubicado en la finca La Industria. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Mañana se cumplirá un mes de la tragedia por la erupción del Volcán de Fuego, evento que cobró la vida de 110 personas, dejó a unos 200 desaparecidos y les cambió totalmente la vida a los sobrevivientes y pobladores de aldeas vecinas, como El Rodeo, donde vivía Pedro Ruiz Hernández, de 60 años.


Junto con su esposa, dos hijos y tres nietas, tuvo que dejar atrás su casa y huir hacia Escuintla.  El albergue Nuestra Señora de Guadalupe fue el primer lugar al que la familia Ruiz tuvo acceso luego de la tragedia; 20 días después fueron trasladados a la Finca La Industria donde se instaló una carpa gigante.

“Ya tenemos una semana de estar aquí y vamos a cumplir un mes de haber dejado nuestra casita. Hemos vivido muchas erupciones y la verdad es que nadie se esperaba que el volcán actuará como lo hizo”, cuenta.

Antes de la tragedia   Pedro trabajaba en el río El Jute sacando y trabajando las piedras que se utilizan en los empedrados de Antigua Guatemala.


Ahora se dedica a colaborar con los voluntarios de la organización Techo que erigen casas temporales de madera.
“Ya no pude seguir trabajando, antes iba cada dos días a nuestra casa, a revisar que todo estuviera en orden. Desde hace una semana que estoy aquí ayudando a levantar estas casitas de madera y hoy mi esposa e hija fueron a cuidar nuestras pertenencias a El Rodeo”.
Mariana Iguavita, Christa Urrea y Christian Calderón fueron algunos de los artistas que participaron en el concierto por los niños. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

En el albergue se respira un ambiente de incertidumbre hacia el futuro. Oficialmente no se les ha dicho nada y lo único que se escucha entre afectados son rumores y posibilidades sin concretar.

“Lo único que deseo es que mi familia se pueda establecer para luego yo poder regresar a trabajar al río, tal como lo he hecho en estos últimos 11 años. Nadie de mi familia quiere regresar a donde vivíamos”.

Dos niños juegan dentro del albergue debido a la intensa lluvia que azotó ayer a Escuintla. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

En ese sentido, monseñor Víctor Hugo Palma, obispo de Escuintla, destacó la necesidad de que el Estado “proporcione mejores condiciones de vida, en zona segura para los damnificados, así como generar las oportunidades para que los afectados puedan tener fuentes de trabajo”.

Varios artistas presentaron un concierto a beneficio de los damnificados. No tuvieron la concurrencia esperada pero aun así agradecen a las personas que llevaron medicinas y víveres.

Comunidad sepultada


San Miguel Los Lotes quedó devastada por la erupción del Volcán de Fuego y la esperanza de encontrar vida está sepultada en la arena, aún incandescente, que quema los pies de socorristas y voluntarios.
La comunidad quedó soterrada el domingo, pero las personas regresaron este lunes a contribuir en las labores de búsqueda y rescate.

De un momento a otro todo se volvió un caos. Solo escuchaban las recomendaciones de los socorristas de que salieran del lugar. Las personas empezaron a correr por las veredas para ponerse a salvo, y se dispersaron por diferentes caminos buscando conservar su vida.

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