Alejandro Sinibaldi aún espera ser admitido como colaborador eficaz

El reparto de justicia en el país depende de la renovación de los magistrados de las cortes de apelaciones y de la Corte Suprema de Justicia, la cual fue estancada y no se realiza desde octubre de 2019.

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Alejandro Sinibaldi, exministro de Comunicaciones. (Foto: Hemeroteca PL)
Alejandro Sinibaldi, exministro de Comunicaciones. (Foto: Hemeroteca PL)

Hoy hace un año se decidió entregar a la justicia guatemalteca Alejandro Sinibaldi, exministro de Comunicaciones y expresidenciable del Partido Patriota.

Pasó cuatro años prófugo, y ahora, en prisión preventiva, enfrenta imputaciones en cuatro distintos casos penales, y aunque ya había avanzado en el camino para convertirse en colaborador eficaz de la Fiscalía, por ahora el proceso se encuentra detenido.

A Sinibaldi, además de los casos de corrupción en los que está señalado, durante su gestión como funcionario de gobierno, también se le señala  que, junto a Manuel Baldizón, orquestó las negociaciones de la Corte Suprema de Justicia en el 2014, la misma corte que está a poco menos de dos meses de cumplir dos años en funciones de facto, porque el Congreso aún no elige a sus sucesores.

De acuerdo con información de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), Sinibaldi y Baldizón, ambos con claras posibilidades de alcanzar la Presidencia en ese entonces, habían integrado una corte afín a sus intereses.

Los supuestos seis candidatos seleccionados para el desaparecido Partido Patriota, del cual Sinibaldi era presidenciable, fueron Douglas Charchal, Vladimir Aguilar, Ranulfo Rafael Rojas, Silvia García, Néster Vásquez y Nery Medina. Vásquez y Rojas ocupan actualmente magistraturas en la Corte de Constitucionalidad y el Tribunal Supremo Electoral, respectivamente.

Colaboración eficaz

Juan Francisco Sandoval Alfaro, quien fungió como jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad hasta el pasado 23 de julio, confirmó a este diario que Sinibaldi estaba en proceso de aportar y corroborar la información sobre otras investigaciones que ampliaban el trabajo de la Fiscalía.

“Se había avanzado en recopilar información”, comentó Sandoval desde Estados Unidos, donde reside luego de su destitución.

La figura de colaborador eficaz es reconocida en la legislación guatemalteca a través de la Ley contra la Delincuencia Organizada; sin embargo, Sandoval afirma que es un proceso que no es del agrado de la actual fiscal general, Consuelo Porras.

David Gaitán, consultor en materia de transparencia y justicia, opina que los procesos de colaboración son tardados, porque se debe verificar la información que brinde la persona que esté aportando datos y documentos, pero tiene la impresión de que en este momento en el Ministerio Público no existe ningún interés para aceptar a colaboradores eficaces debido a que atacan a la Feci por aceptarlos, cuando es una figura penal que funciona en todo el mundo.

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Procesos decisivos

Lizandro Acuña, investigador en temas de seguridad y justicia, resaltó que esos casos de alto perfil, como el de Sinibaldi, en algún momento llegarán a que magistrados de salas y de la CSJ los conozcan, y será ahí cuando se disipen las dudas de  independencia judicial  alrededor de las resoluciones de los actuales magistrados.

Acuña señala que ahí radica la importancia de que se agilice la elección de la nueva CSJ y las salas de Apelaciones, un proceso que se ha aplazado por casi dos años en el Organismo Legislativo.

“Los diputados del Congreso tienen que hacer conciencia de que fueron electos democráticamente para representar al pueblo de Guatemala, y no a diferentes sectores y sus intereses. El tema de la elección de cortes es prioritario y fundamental para oxigenar el sistema. ¿Cuánto tiempo ha transcurrido y no se ha iniciado el proceso de elección?”, criticó Acuña.

Acuña opinó que después de la destitución de Sandoval, el nombramiento de Rafael Curruchiche como jefe de la Feci es muy cuestionado y se desconfía de cómo serán conducidas las investigaciones.

El exministro fue un actor importante en la política desde 1999, como lo sostuvo en comunicado que publicó, lo que le permitió conocer el sistema  guatemalteco, que va desde el financiamiento político hasta el ejercicio en el gobierno.

Se intentó obtener una opinión del fiscal Curruchice; sin embargo, no fue posible que atendiera una comunicación telefónica de este matutino.

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Los casos de Sinibaldi

Alejandro Sinibaldi pasó cuatro años prófugo. Regresó, y en el último año ha sido ligado a cuatro procesos, y en uno más fue apartado por falta de mérito. Actualmente, guarda prisión en la cárcel de la Brigada Militar Mariscal Zavala.

Cooptación del Estado: trama en la que se señala que funcionarios del gobierno del PP confabularon para tomar el control de varias entidades del Estado para beneficio personal.

Odebrecht: se señala que Alejandro Sinibaldi, como ministro de Comunicaciones, habría recibido pagos ilegales para favorecer a la constructora brasileña.

Construcción y Corrupción: desde el despacho ministerial, Sinibaldi habría conseguido cobrar coimas a empresas constructoras a cambio de agilizar y pagar deudas de proyectos de años anteriores.

Transurbano: se señala a Sinibaldi de haber recibido Q900 mil, entre mayo y junio del 2010, que correspondían a la seguridad del transporte público.