El coronavirus se expande en las cárceles: hay más de 200 contagios

Presidios hasta mediados de junio empezó a adquirir medicina y otros insumos para contener el nuevo virus en las prisiones, las compras comenzaron a caminar tres meses después que se confirmó el primer caso de covid-19 en el país.

Personal del IGSS ingresa al preventivo para varones de Santa Cruz del Quiché para dialogar con ellos, (Foto Prensa Libre: Héctor Cordero)
Personal del IGSS ingresa al preventivo para varones de Santa Cruz del Quiché para dialogar con ellos, (Foto Prensa Libre: Héctor Cordero)

En las prisiones existe alto riesgo de contagio de covid-19 y, hasta el pasado viernes, en 13 de 21 se contaban 203 casos —199 hombres y cuatro mujeres—, 70 de los cuales son activos y 18 han fallecido. Las infecciones se cuentan entre personal administrativo y agentes penitenciarios: 61 guardias dieron positivo —uno falleció—, y 18 trabajadores del área administrativa están contagiados; uno de ellos murió.

Corinne Dedik, investigadora del Centro de Investigaciones Económicas (Cien), con especialidad en asuntos de privación de libertad, opina que existe un subregistro de contagios porque no se han masificado pruebas para identificar más, ni siquiera en las prisiones, donde hubo brotes o pacientes confirmados.

“Yo creo que sí es necesario que se intensifiquen las pruebas en los centros carcelarios, especialmente donde hay contagios registrados, porque hay que recordar que un contagio masivo en un centro carcelario puede conllevar a que personas sean tratadas en el sistema de Salud, y eso significaría un reto, porque está colapsado, por el covid”, apuntó.

El vocero del Sistema Penitenciario, Carlos Morales, afirmó que ya han solicitado al Ministerio de Salud que haga pruebas masivas para confirmar casos en las prisiones, pero el personal sanitario solo evalúa a los reos que presentan síntomas, y aún así los resultados de las pruebas son lentos.

Hasta ayer, el Ministerio de Salud no había entregado resultados de 51 hisopados que efectuó hace 20 días en la Granja de Rehabilitación Canadá, en Escuintla, 60 pruebas en la cárcel de Cantel, Quetzaltenango, y 35 en la de Mariscal Zavala, zona 17 de la capital.

Julia Barrera, portavoz del Ministerio de Salud, informó que el Departamento de Epidemiología está coordinando con el SP la instalación de una mesa técnica para abordar “oportunamente” estos casos.

Respecto de los resultados de las pruebas, Barrera informó que hacen esfuerzos por entregarlos, porque la demanda es alta.

Carencias

Dedik resaltó que en las prisiones es muy difícil que se mantenga el distanciamiento, ya que en un espacio en el que solo cabe una persona permanecen hasta cuatro. Agregó que se observa que el personal penitenciario no siempre cuenta con los insumos de protección necesarios, como mascarilla o caretas.

Otto Paz, presidente de la Oficina de Prevención de la Tortura, indicó que durante las visitas efectuadas a las cárceles han observado que no se aplica ningún protocolo, ni preventivo ni reactivo.

“Los pocos insumos que tienen en los centros, los propios guardias del Sistema Penitenciario los han comprado. Ahorita estamos de comisión en occidente y los guardias nos manifestaron que ellos mismos compraron su traje —equipo de protección personal—, y les costó Q130 cada uno. Con el bono que les dieron compran sus propias mascarillas”, afirmó Paz.

El relator también señaló que los hisopados practicados en la prisión de Cantel se hicieron al azar, mientras que en la cárcel de Quiché, en la cual hubo un brote de contagios entre los agentes penitenciarios, solo se evaluó al personal administrativo, y no a los privados de libertad.

Paz también promueve que las autoridades masifiquen las pruebas para detectar infecciones en las prisiones.

Señaló que las cifras que maneja el SP son irreales porque no practican más pruebas, no hay distanciamiento social, no hay agua apta para el consumo y en algunos reclusorios los reos la compran de camiones cisterna para abastecerse; no hay mascarillas ni jabón, por lo que asumen que todos están contagiados en ese sector.

Información contradictoria

Para Dedik la información reportada por la DGSP durante la pandemia ha sido muy contradictoria, porque no es clara y debería de manejarse con mayor transparencia para que se sepa en realidad que pasa en los centros carcelarios por ser asunto de salud pública. “Genera mucha incertidumbre no solo para los familiares –de los reos—, sino que para la sociedad en general”, advirtió.

Dedik también dijo que surgen dudas con respecto a la información que comparte la institución, por ejemplo, que Fraijanes II fue acondicionada como un hospital temporal para atender a los reos graves de covid-19, pero el centro ya estaba desocupado para cumplir la sentencia de reparación digna que manda la condena contra el exministro de Gobernación, Salvador Gándara.

“La duda que surge es algo tan básico como la cantidad de espacios, porque el Sistema Penitenciario ha dicho que ahí pueden albergar hasta 500 personas enfermas; sin embargo, cuando fue construido originalmente solo tenía capacidad para 230 espacios”, señaló.

Además, indicó que sigue existiendo escasez de personal sanitario para atender a los reos en las prisiones y se cuestiona cuántos médicos atienden a los reos en Fraijanes 2.