Max Quirin: “Estar en prisión preventiva fue una gran humillación”

El empresario cafetalero quien fue parte de la Junta Directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y condenado por el caso IGSS-Pisa-Chiquimula, conversó con Prensa Libre acerca de los tres años y ocho meses que estuvo en prisión.

El empresario cafetalero Max Erwin Quirin Schoder conversó acerca del tiempo que estuvo en prisión. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
El empresario cafetalero Max Erwin Quirin Schoder conversó acerca del tiempo que estuvo en prisión. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

El año pasado el Tribunal Undécimo Penal condenó a Max Erwin Quirin Schoder a seis años y tres meses de prisión por fraude. La pena fue suspendida debido a que ya había transcurrido más de la mitad de la condena.

La investigación de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) y la Fiscalía Especial contra la Impunidad (Feci) está relacionada con el nombramiento de una junta de licitación que careció de idoneidad para adjudicar los contratos millonarios en el Seguro Social por los servicios de diálisis peritoneal.

El próximo viernes la Sala Tercera de Apelaciones Penal dictará su resolución relacionada con la apelación especial que hizo el empresario, así como otros condenados.

Quirin Shoder aceptó conversar con Prensa Libre y Guatevisión en relación al tiempo que estuvo en prisión desde su captura el 20 de mayo del 2015 y el arresto domiciliario que le fue otorgado por el juez Víctor Cruz la madrugada del 9 de febrero pasado después de ocho horas de audiencia.

¿Cómo fue la mañana de la captura?

En primer lugar, fue una gran sorpresa. Tener ahí que le estén somatando la puerta a uno en la casa a las 6 de la mañana.
Ver personal de seguridad de la Policía entrar fuertemente armados, irrumpir y con la orden de cateo y posteriormente la orden de aprehensión.

Yo no podía entender a qué se debía y me trasladan a tribunales sin que se me dijera por qué o cuál era la razón.

Eso crea incertidumbre, uno se da cuenta que se dio una principal violación al debido proceso en el sentido que se metió una orden de arresto sin que se haya cumplido, según manda la Ley de Contrataciones del Estado, en el hecho de que se haga un cuestionamiento, Contraloría General de Cuentas le dan una oportunidad de declarar, principalmente que en este caso eran actuaciones administrativas, y eso nunca sucedió.

Eso lo omitieron, y de una vez emitieron la orden de arresto, y en ese momento era ilegal.

En la audiencia se dicta la prisión preventiva.

Claro. A nuestro juicio era obviamente innecesaria. Fue un abuso desde ese momento y después. Como fueron años los que duró esto, muchas veces se nos negó la posibilidad de una medida sustitutiva para tener la posibilidad de libertad condicionada.

La imagen no solo suya, sino de los demás procesados, se pudo observar en el sótano de la carceleta de la Torre de Tribunales.

Creo que eso se podría definir como una gran humillación que se cometió en nuestro caso.

Estuvimos siete días, o sea, básicamente, siete noches durmiendo ahí en el suelo, como que uno fuera el peor de los delincuentes durante lo que duró la etapa de primera declaración.

Quirin en su oficina en la zona 9 dice que la prisión preventiva se debe revisar. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Creo que lo que sorprende es cómo las autoridades permiten exponerlo a uno y presentarlo casi como que fuera un zoológico ante los medios de comunicación, exponer una situación dramática y lamentable de un abuso en el debido proceso, como que fuera un procedimiento normal que no lo era.

Pero, al fin y al cabo, la carga de la culpa de la conciencia del mal actuar la tienen las autoridades que permitieron eso.

Uno enfrenta lo que se va sucediendo, lo que se va suscitando, no queda otra, pero lo lamentable de todo eso es lo que le afecta a la familia y a personas cercanas a uno.

Desde entonces, se ve que la razón de todo este proceso tenía un fondo político bastante cuestionado.

¿Qué es lo primero que sucede en la cárcel militar Mariscal Zavala?

Fue muy frustrante tener que aceptar que se dictara una prisión preventiva innecesaria e injustificada, pero sorprendentemente fue una bienvenida de las personas que ya estaban ahí.

Bastante solidaria, con mucho apoyo en relación con poderle facilitar a uno las mejores condiciones posibles dentro de unas limitaciones muy grandes. Lamentablemente, el sistema de justicia no opera como uno esperara, de garantizarle a uno los derechos, principalmente el de presunción de inocencia, y eso se convirtió al final en una estadía bastante prolongada.

¿Quiénes le dieron la bienvenida?

Personas que estaban ahí que yo no había tenido el gusto de conocerlos y que fueron muy amigables y muy solidarios. Muchos de ellos estaban detenidos en casos que estaba detrás y les daba seguimiento la Cicig, casos que en muchas situaciones también sin causas justificadas.

Entonces para ellos era bastante comprensible porque se daban decisiones o resoluciones como dictar una prisión preventiva que no era justificada porque ellos también ya habían sufrido bastantes injusticias y el denominador común y en todo esto, lo que han sido muchos procesos, fue la Cicig en el sentido de actuar irrespetando el debido proceso.

¿En qué momento se da cuenta de que no serían días ni semanas, y sería un poco más el tiempo?

Uno va entendiendo eso durante los primeros meses, y cuando se nos niega la solicitud de medida sustitutiva para recuperar la libertad; pero después, durante el proceso, se va dando uno cuenta del fondo mal intencionado, y cuando nos presentan una segunda acusación después de estar casi año y medio detenidos, cuando era algo que se pudo haber presentado desde el principio o junto.

La intención era no dejarnos salir, porque era otra acusación sin fundamento; pero solo el hecho de abrir el proceso ya tenían razón para mantenernos un tiempo más prolongado en prisión preventiva.

¿Cómo era un día habitual en la prisión?

Depende de cada quien. Lo importante es establecer una rutina y la mente ocupada, haciendo ejercicio, leyendo o alguna otra actividad que le pueda permitir pasar las horas y no estar fijado, consternado o preocupado del lugar donde está.

Quirin, quien integró la Junta Directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social fue condenado a seis años y tres meses de prisión el año pasado por el caso IGSS-Pisa-Chiquimula. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

 

Durante su estadía en prisión se dio la muerte de los médicos Erwin Raúl Castañeda Pineda y Jesús Arnulfo Oliva Leal.

Lo que sucedió con estas dos personas fue lo más lamentable e innecesario.

Porque, además de la presión de estar detenido, de estar lejos de la familia, está la presión de todo el proceso. Ellos lamentablemente tenían un padecimiento de salud que no fue tomado en cuenta para poderles otorgar la medida sustitutiva en su momento.

No se debe olvidar en los abusos que se han cometido y los cambios que hay que hacer en el sistema, para que no se siga con el abuso flagrante y descarado de la prisión preventiva que se ha hecho hasta ahora.

¿Qué dice respecto de la prisión preventiva?

Creo que el principal problema que se da es que el marco legal actual permite las prórrogas indefinidas para la prisión preventiva, y esto lo que ha sucedido por parte del Ministerio Público y principalmente en estos últimos años promovido por la Cicig.

Se solicitan esas prórrogas sin ningún tipo de cuestionamiento o revisión del caso, y se convertía en una detención excesivamente prorrogada, violando flagrantemente el derecho de presunción de inocencia. Adicionalmente, convirtiéndose prácticamente en una condena anticipada.

Es importante señalar que a las personas que se les ha otorgado medidas sustitutivas, ninguna se ha fugado, ninguna ha interferido en una investigación; o sea, no ha habido ningún problema.

El empresario atendió a Prensa Libre y Guatevisión en su oficina en la zona 9. (Foto Prensa Libre: Alejandro Morales)

¿Cuál sería la solución?

Modificar el artículo 268 del Código Procesal Penal —referente a la cesación del encarcelamiento que autoriza la prórroga de la prisión cuántas veces sea necesario— para que este abuso que se ha venido dando en una forma lamentable con causas muy difíciles y en muchos casos irremediables para familias.

Uno quisiera que más personas no lo sigan padeciendo en la forma que le tocó a uno. Está en manos del Congreso hacer los cambios

¿Cuál fue la imagen o momento recurrente en la prisión?

Difícil decir algo específicamente, yo creo que era varias imágenes, pero lo podría resumir en mantener una actitud positiva y digna respecto al proceso este con la frente en alto en el sentido que uno sabe que no cometió ningún delito ni actuó en una forma indebida. Entonces, mantener esa actitud todo el tiempo lo motivaba a uno para tener la paciencia necesaria en este proceso y de la mano servir de ejemplo para la familia y los hijos de que en una situación adversa no se puede doblegar, creo que eso es importante para poder sobrellevarlo, porque solo ese hecho le da uno fortaleza interior para mantenerse no digamos bien, pero enfrentar el proceso con la frente en alto.

Usted es temeroso de Dios. ¿Cómo fue ese momento especial?

Le da tiempo a uno de reflexionar sobre la situación personal de uno que normalmente no lo hace uno en el trajín, en el corre corre de la vida diaria.

Por lo menos para mí lo que yo pedía y sentí que se dio es poder entender qué es una oportunidad para aceptar la vida en una forma más positiva. Apreciar los momentos buenos y felices que uno tiene y a través de eso tratar de ser una mejor persona en convivencia con los demás.

Eso fue una lección importante en la fortaleza que le da Dios a uno en esas situaciones.

Quirin Shoder aceptó conversar con Prensa Libre y Guatevisión en relación al tiempo que estuvo en prisión. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

No creo ni era mi sentir ni mi actitud pidiendo que se abrieran las puertas o que me sacara de ahí porque creo que no es lo primordial sino situaciones que se dan por acciones o decisiones malintencionadas de otras personas y creo firmemente que lo importante en ese sentido es aceptar ese apoyo, esa fortaleza que lo puede recibir en Dios padre si uno se abre y si uno lo permite, enfrentar con la mejor actitud posible y con esa actitud tratando de aprender muchas cosas dentro del qué hacer humano que es muy difícil aprenderlas si no está en una situación como esa y entonces dentro de eso se vuelve también un proceso de emprendimiento de aprendizaje.

Recurrentemente hizo peticiones para que le otorgaran el arresto domiciliario.

Creo que ahora me cuesta recordar si fueron cuatro o cinco veces que se solicitó la revisión de medida. El proceso le permite a uno solicitarlas las veces que sea. A la hora de discutir los argumentos del por qué se mantenía a uno en prisión preventiva era difícil de creer las justificaciones que se usaron para no otorgarlas.

Esta semana será la resolución por la apelación especial después de la condena por el caso IGSS-Pisa-Chiquimula.

Dentro del seguimiento del proceso que es lento y complicado se presentó una apelación especial, porque en el primer caso hubo una sentencia que estamos seguros de que no estuvo apegada a derecho. Las audiencias ya sucedieron. La sentencia será este viernes. Esperamos que sean tomados en cuenta por la Sala de Apelaciones de que no se cometió el delito de fraude, nunca se comprobó que yo hubiera actuado con premeditación o en coordinación con otras personas con dolo para cometer el delito de fraude.

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