Coronavirus: Personas que lleven comida a reos deben usar mascarillas para minimizar riesgo en cárceles

El fin de semana último los reos del sector cuatro del Centro Preventivo para Varones, en zona 18, se alarmaron debido a que un privado de libertad presentó síntomas de coronavirus y fue trasladado a un hospital.

Custodios del Sistema Penitenciario revisan una bolsa con alimentos que será ingresada al Centro Preventivo para Varones, en zona 18. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)
Custodios del Sistema Penitenciario revisan una bolsa con alimentos que será ingresada al Centro Preventivo para Varones, en zona 18. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

José Antonio Suárez Álvarez, de 21, ciudadano panameño presentó fiebre alta el fin de semana último y tuvo que ser sometido a dos pruebas de coronavirus las cuales dieron negativo; sin embargo, el caso causó temor por contagio en la población recluida en la cárcel de zona 18.

La Dirección del Sistema Penitenciario aumentó las normas de salubridad en las 21 cárceles del país y atienden las restricciones que ordenó el presidente Alejandro Giamattei.

Además, las autoridades temen por los 25 mil 600 reclusos debido a  las condiciones de hacinamiento en las que viven y una lo infección de covid-19 se propagaría con facilidad. Por esa razón se suspendieron las visitas y solo se aceptan “encomiendas”.

En el ingreso al Centro Preventivo para Varones, en zona 18, los procedimientos de seguridad cambiaron debido a las medidas emitidas por el Gobierno. Los custodios del Sistema Penitenciario (SP) se encargan de exigir la portación de mascarillas a visitantes que llegan a dejar alimentos u otros insumos al penal.

“Señora si no tiene mascarilla no puede ingresar a dejar comida, debe tener mascarilla y si puede use guantes, todos esto es para evitar que los reclusos y ustedes se contagien del virus -coronavirus-”, exigió un custodio del SP a una visitante en el ingreso al penal.

Algunas personas tuvieron que comprar mascarillas que vendía una comerciante que halaba una carreta metálica mientras ofrecía esa protección y guantes a Q10 cada accesorio.

Los visitantes acostumbran a llevar comida a sus familiares en el penal porque se quejan de mala calidad de la alimentación que brinda el SP.

Rocío Castellanos llegó a dejar azúcar, huevos y frijoles a un familiar al penal de zona 18 y portaba una mascarilla porque antes le informaron de las nuevas medidas de prevención.

“No me molesta usar la mascarilla porque soy consciente que estamos en riesgo por el coronavirus, y no quiero ser irresponsable de contagiar a los reos porque ellos viven amontonados en la cárcel”, expuso Castellanos.

Visitantes llevan alimentos a reclusos y custodios efectúan la revisión de esos insumos. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Hacinamiento y riesgo

Según datos brindados por las autoridades del SP los 25 mil 600 privados de libertad se encuentran recluidos en 21 cárceles; sin embargo, solo es apta para albergar a 16 mil 900. En la actualidad hay una sobrepoblación de 151 por ciento.

Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido que el hacinamiento es una vulnerabilidad ante la propagación del covid-19 y por esa razón recomiendan evitar las aglomeraciones, pero en las cárceles del país los reos viven e esas condiciones y deben evitar el contagio.

El vocero del Sistema Penitenciario,  Carlos Morales explicó que tratan de evitar el contagio del virus implementando normas de higiene y “en las cárceles se han adaptado espacios para brindar atención médica a sospechosos de coronavirus”.

Morales aseguró que se están “limpiando a profundidad” las cárceles para evitar infecciones en la población reclusa.

El martes, en Sao Paulo, Brasil, unos mil 300 reos se fugaron de cárceles debido a que entraron en crisis por restricciones que les impusieron por el riesgo de infección de covid-19.

Las fugas masivas se registraron luego de protestas por privados de libertad que se alarmaron debido a que se suspendieron “las salidas con permiso” de las cárceles.

Reclusos forman una fila durante una requisa en el área de dormitorios del Centro Preventivo para Varones en 2008. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
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