Rigoberto Morales, alias Rigorrico creó una red en prisión

Rigoberto Morales Barrientos, alias Rigorrico, pudo haber escapado de la cárcel el Infiernito por un túnel, en octubre del 2005, junto a 19 reos, pero no lo hizo.

Carmen Mayén y su hija Jenny López escuchan la resolución del juez Carlos Aguilar, que las envió  a prisión preventiva.
Carmen Mayén y su hija Jenny López escuchan la resolución del juez Carlos Aguilar, que las envió a prisión preventiva.

Se quedó, y desde esa fecha formó un grupo criminal que ha ido creciendo y perfeccionando junto a 12 de sus excompañeros.

Después de dos años de investigación, la Fiscalía por fin presentará cargos contra Morales Barrientos y el resto de la estructura. El próximo 18 de febrero serán citados al Juzgado Segundo del ramo Penal.

Ayer y ahora

Rigorrico fue jefe de Agosto Negro, una de las bandas de secuestradores más temidas en la historia reciente del país. Actualmente cumple una condena de 50 años de prisión por ese delito, después de que la Corte Suprema de Justicia le anuló la pena de muerte.

Investigadores y fiscales siempre han vinculado a Morales Barrientos con bandas de secuestradores —aunque no han llegado al nivel de Agosto Negro— que han causado zozobra en el centro y el occidente del país, pero jamás han logrado establecer un vínculo que termine en una acusación penal.

Sin embargo, ahora fiscales aseguran que tienen pruebas suficientes, que presentaron en el Juzgado, para señalar en forma directa a Morales Barrientos y a su hermano Fernando.

El grupo lo integrarían 11 reos más que supuestamente dirigen una red de extorsionistas que funciona con diferentes niveles en su estructura y que ha alcanzado el punto máximo con operaciones en otros países del continente.

Pruebas

La acusación contra Morales Barrientos y su grupo llegó después de dos años. Aunque se basa en las denuncias de víctimas, tiene el respaldo de los nuevos métodos de investigación criminal: escuchas telefónicas y un colaborador eficaz. “De otra forma sería imposible dar con ellos, por la forma como está organizado el grupo”, explicó un investigador.

Hace un par de meses la Fiscalía le presentó al juez segundo Penal, Carlos Aguilar Revolorio, la estructura completa de esa mafia, que incluye a cerca de 140 personas que cumplían diferentes funciones.

Unos no se conocían con otros. Todos tenían tareas puntuales, desde el que llamaba para pedir dinero hasta el que compraba chips de teléfonos. Sí caía una parte del grupo, el resto no temblaba, pero las escuchas telefónicas y un exintegrante de la banda les dieron la estocada final.

El eslabón

Jenny Roxana López dio a luz a los 17 años a una niña, hija de Rigorrico.

El padre de López es parte del grupo y ahora también es suegro de Rigorrico. López fue capturada el miércoles último junto a su madre, Carmen Mayén Duarte, en un sector de Villa Nueva.

Según la acusación de la Fiscalía, a la madre de López la llaman la Patrona porque era la encargada de dirigir a los cobradores, quienes se encargaban de retirar del banco el dinero de las extorsiones.

Supuestamente también dirigía a quienes debían ir de visita a la cárcel para entregarle el dinero a Rigorrico y a todos sus socios. En la medida de lo posible, López y su madre no debían participar en la estructura, pero al triangular depósitos bancarios los investigadores encontraron coincidencias entre quienes visitaban la prisión y quienes cobraban los giros.

Ayer, en la audiencia de primera declaración, el abogado de las acusadas, Wálter Robles, trató de desvirtuar la tesis de la Fiscalía al decir que el único delito de López era amar a Rigorrico, y el de Mayén, ser su suegra, pero los depósitos las delataron.

López fue enviada a prisión por extorsión, y su madre, por asociación ilícita, conspiración para la obstrucción extorsiva de tránsito y extorsión.

El juez Carlos Aguilar, en su razonamiento, explicó que él mismo supervisó algunas escuchas telefónicas contra el grupo.

“Estoy sorprendido de cómo están organizadas más de 140 personas. Solo lo había visto en las pandillas”, indicó el juez.