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Mandantes impotentes

Jorge Jacobs Fb/jjliber

Las reformas propuestas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) no le entran a uno de los principales problemas del sistema político guatemalteco, como lo es la impotencia de los ciudadanos guatemaltecos de votar directamente por sus representantes al Congreso. En teoría somos los mandantes, pero en la práctica apenas somos un requisito más para cumplir con las formalidades, ya que el poder de mando real lo concentran los dueños de los partidos.

En mi artículo de la semana pasada argumenté cómo la prohibición al transfuguismo en la Ley Orgánica del Organismo Legislativo —mientras no se permita que los guatemaltecos podamos votar directamente por nuestros representantes— no hace más que centralizar el poder en los dueños de los partidos y alejarlo de los votantes.

Nos han vendido la idea de que a través del voto podemos elegir a nuestros representantes y premiarlos o castigarlos de acuerdo con su desempeño, pero en la práctica esto no es así, debido a que no podemos votar directamente por ellos, sino solo por los partidos.

Podemos intentar “castigar” a los partidos, pero el sistema de representación vigente se confabula en nuestra contra para que aún los peores representantes tengan la posibilidad de la reelección escondidos entre las listas de su partido. Así es como muchos diputados impresentables han logrado reelegirse en varias ocasiones.

Esta votación por el partido, aunada a la prohibición de cambiarse del mismo, hace a los diputados esclavos de los designios de los líderes o “dueños” de los partidos y, por lo tanto, aunque quisieran, no pueden defender los derechos e intereses de sus votantes cuando estos no están alineados a las directrices del partido, lo que generalmente es la norma.

La solución para devolver a los ciudadanos el poder de mandantes sobre sus representantes en el Congreso es cambiar hacia un sistema de votación directa y dejar atrás el sistema de representación proporcional que actualmente tenemos.

Hay formas de hacerlo a través de la LEPP. Ya que la Constitución establece los distritos, se pueden establecer subdistritos y que uno vote por un solo candidato en cada subdistrito. Alternativamente se pueden hacer subdistritos con dos o tres diputados, pero que uno pueda votar por cada uno de ellos individualmente. En este caso, por ejemplo, un partido puede nominar a dos candidatos a los puestos, pero el ciudadano puede votar directamente por cada uno de ellos, o en su defecto, por uno de un partido y por otro de otro partido.

Pues bien, ese cambio se puede hacer en la LEPP y se puede hacer en las actuales reformas. La pregunta del millón es si los politiqueros van a sentir suficiente presión de los ciudadanos exigiendo la votación directa o no.

¿Está usted satisfecho con el sistema actual? ¿Está usted contento con que los dueños de los partidos sean quienes decidan lo que pueden o no hacer los diputados? ¿Está usted contento con entregar su poder de mandatario a los líderes de los partidos para que ellos lo ejerzan como se les dé la gana sin tener que rendirle a usted cuentas? Si lo está, no haga nada y dentro de cuatro años vaya a renovarle ese poder a los politiqueros de turno.

Si usted no está de acuerdo con cederle el poder de mandatario a los politiqueros, ¡haga algo para evitarlo! ¡Exprésese! ¡Hágale saber a los diputados su malestar con el sistema y su petición porque se cambie el sistema hacia uno de votación directa, en el que usted sepa quién es su representante y a quien usted nombró su mandatario! Si usted realmente cree que el poder radica en los ciudadanos, pues haga valer ese poder. ¡No deje que los politiqueros se rían a sus espaldas! ¡Manifiéstese!

Fb/jjliber