Enfermos y con miedo: así viven los niños detenidos en la frontera de EE.UU.

Según el relato de la abogada experta en migración, nunca antes había visto, oído u olido tal degradación y trato inhumano de los niños bajo custodia.

La mayoría de niños con traumas severos que serán albergados en el condado de Palm Beach, Florida, son centroamericanos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
La mayoría de niños con traumas severos que serán albergados en el condado de Palm Beach, Florida, son centroamericanos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Con miedo a los guardias, enfermos, con pocas horas de sueño y sin acceso a jabón: así pasan las horas los miles de niños que permanecen detenidos en los centros de detención de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, según el relato de una abogada de la Universidad de Columbia ante el Congreso.

“Nunca antes había visto, oído u olido tal degradación y trato inhumano de los niños bajo custodia. El Congreso debe actuar de inmediato para garantizar que los niños estén libres y con sus familias”, dijo bajo juramento Elora Mukherjee en una audiencia ante el Comité de Supervisión de la Cámara Baja.

La letrada, experta en inmigración, visitó hace unas semanas las instalaciones del centro de detención para migrantes de Clint (Texas), que estuvo en el centro del debate nacional después de que un grupo de abogados denunciara las “condiciones insalubres” existentes.

Según esas denuncias, las instalaciones estaban sin pañales para los bebés, sin jabón, ropa limpia, cepillos de dientes, ni comida adecuada para los menores.

Esa expedición, formada por Mukherjee, otros abogados y un médico, se reunió con unos 70 niños inmigrantes detenidos en las instalaciones del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) en Clint.

“Los niños en Clint estaban sucios y angustiados, estuvieron durante días y semanas sin acceso a jabón, duchas, cepillos de dientes, ropa limpia, nutrición o sueño adecuados”, describió Mukherjee, que fue invitada a declarar por los congresistas demócratas.

Mariee Juárez, Jakelin Caal, Felipe Gómez y Juan de León, cuatro de los siete niños que han muerto en EE. UU., algunos de los cuales estaban bajo la responsabilidad de agencias a cargo del DHS. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

La abogada explicó que los niños con los que habló también “parecían estar enfermos”.

“Muchos tenían mucosidad nasal que goteaba de sus narices, otros tenían tos… Como no tenían pañuelos a mano, se limpiaban la nariz con su ropa, manos y brazos”, señaló.

La letrada también explicó varios episodios en los que los niños habían mostrado “miedo” hacia los guardias de Clint.

“Una niña de quince años con la que hablé –relató- estaba demasiado asustada como para que su nombre se asociase con su declaración. Tenía miedo de represalias y daños si los guardias se enteraban de su identidad. (…) Otros dijeron que, a pesar de tener hambre, estaban demasiado asustados para pedir más comida a los guardias”.

En su intervención, la letrada consideró que los niños deben ser “rápidamente” entregados a miembros de su familia que se encuentren en el país o a tutores “con las salvaguardas adecuadas para garantizar que pueden presentarse para trámites migratorios”.

La declaración de esta abogada llega la misma semana en la que se han celebrado dos audiencias mediáticas en el Congreso sobre las condiciones en las que viven los niños en los centros de detención para migrantes.

En la celebrada el miércoles, la guatemalteca Jazmín Juárez relató como su hija de 19 meses falleció en mayo de 2018 tras enfermarse en un centro de detención para inmigrantes en el que estaba arrestada. Explicó al detalle las circunstancias que rodearon el fallecimiento de su pequeña, relato que conmovió a los congresistas.

Hasta el momento, se ha reportado la muerte de seis niños guatemaltecos que han cruzado la frontera. Las circunstancias son similares: si sobreviven al cruzar la frontera, son detenidos por la Patrulla Fronteriza y recluidos en los centros de detención donde se han enfermado y mueren por una tardía antención médica, como el caso de la hija de Jazmín.

El Gobierno de Trump asegura que existe una crisis humanitaria en la frontera con México, que ha derivado en el hacinamiento en las instalaciones de las autoridades fronterizas.