Han salido más de 30 grupos de migrantes hondureños, afirma activista Bartolo Fuentes

Pese a que los gobiernos de Honduras y de Guatemala lo han acusado de ser el organizador de la caravana de hondureños que se dirige hacia Estados Unidos, en una entrevista con Prensa Libre, Bartolo Fuentes no solo niega tal extremo, sino que analiza acciones legales contra quienes lo han difamado.

Migrantes hondureños en una de las caravanas que pasaron por Esquiopulas, Chiquimula, que se convierte en la primera parada del largo viaje. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Migrantes hondureños en una de las caravanas que pasaron por Esquiopulas, Chiquimula, que se convierte en la primera parada del largo viaje. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Fuentes se identifica como periodista hondureño que ha acompañado a los miles de personas que tomaron la decisión de salir de Honduras en busca del sueño americano. Fue detenido en Guatemala y expulsado por las autoridades de migración sin un delito aparente cuatro días después.


Él sostiene que las razones que han movido a esta masa de migrantes es la pobreza y la violencia que impera en su país. Asegura que no existe una figura de liderazgo dentro del movimiento que ha movido a miles de hondureños hacia México, y más de 30 grupos de hasta 200 personas han salido en los últimos días de Honduras para sumarse a la caravana. 

¿Cuál es la situación de los migrantes hondureños?

La situación es de incertidumbre para mucha gente. No saben qué va a pasar, porque, como es una gran multitud, ninguna institución de las que colabora con migrantes tiene capacidad de atenderlos, y la gente quiere seguir caminando al interior de México, pero la verdad es que no saben ni siquiera qué camino tomar o hacia dónde se van a dirigir, cuál es el destino próximo que van a tener.

¿Cuántas personas se han sumado a la caravana?

Yo me remito a los datos que da México, y ellos están hablando de alrededor de 7 mil personas -que ya están en México-, pero hay un grupo que está del lado de Guatemala, en la frontera, hay todavía unas mil personas que no han cruzado a México.

El otro asunto es que siguen saliendo grupos, en esta semana han salido como 30 grupos. Son pequeños, tal vez de 15 personas, pero ha habido grupos de 200 personas que han salido de aquí, gente que se pone de acuerdo y allí van, se ven en la carretera y se les suman más.

Quien nos han contado eso es la gente de Santa Rosa de Copán, que por allí pasan y ellos los han auxiliado, dando agua o algo de comer, y han visto grupos hasta de 200 personas que han cruzado por allí.

La frontera de Guatemala, de Agua Caliente, la cerraron con militares, pusieron alambrado para que no pasara nadie, pero las personas pasan por allí mismo, lo que hacen es bordear la aduana, tirarse por los montes, por los cerros, y salen adelante -de la aduana- y continúan.

¿Factores políticos podrían estar detrás de esta caravana?

Factores políticos no creo. La situación económica es la que impera, y bien pegadito a ello está la inseguridad. Muchos van porque han sido perseguidos por la policía durante las protestas contra el fraude electoral en diciembre pasado, otros que consideran que son excluidos, no pueden conseguir un empleo por su vinculación con las organizaciones políticas de oposición.

En general, aunque la gente no ha sido víctima de la violencia, aunque no le hayan matado a nadie viven en un ambiente de terror y temen que sus hijos o los agredan o los conviertan a la fuerza en parte de las estructuras delictivas, la gente está huyendo de esta realidad, no quieren que se conviertan en delincuentes.

Se ha mencionado que la caravana está promovida por una estructura organizada.

Es totalmente falso. Yo podría decir que esta caravana la organizó Donald Trump y que es propaganda política porque están en elecciones, pero no es cierto, no la organizó ni Donald Trump ni los opositores de Donald Trump, no hay ninguna organización o institución política, religiosa, ni siquiera humanitaria que haya organizado esto; es un movimiento social que se ha dado a partir de la acción de un pequeño grupo que decidió salir en caravana.

La cantidad de migrantes muertos, mutilados, violados, extorsionados en territorio mexicano, es exagerada, y para evitar eso es no entrar clandestinamente a México en pequeños grupos sino juntarse y pedir refugio, de manera que al tener el refugio las personas puedan trasladar a donde crean conveniente, pero ya en transporte seguro y no por veredas donde se convierten en víctimas fáciles de la delincuencia.

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El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández dijo al vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence, que son grupos de izquierda financiados por Venezuela quienes mueven a los migrantes. ¿Qué ha de cierto en esto?

Esa es una mentira de pies a cabeza, en lo absoluto, lanzan acusaciones, pero no presentan ni una sola prueba. Donald Trump dice que en medio de la caravana van sirios, ¡que saque a uno! Eso es mentira, es falso. Qué pregunten a la gente, qué hablen con la gente, todas las calamidades que van pasando. Venezuela tiene sus propios problemas, y no lo veo en eso, es totalmente descabellado.

¿Quién lidera la caravana?

Esa caravana no tiene un liderazgo claramente identificado, sino que son pequeños grupos según los lugares donde proceden, que tiene como referente a una o dos personas, y son las que más o menos les dicen qué hacer. Si viene una institución y quiere tratar la problemática con algún representante de la caravana como tal, no lo van a encontrar porque no existe, no hay alguien que diga: ‘yo puedo hablar a nombre de toda la caravana’.

Bartolo Fuentes es un periodista hondureño que ha acompañado a los migrantes en la caravana que salió de Honduras. En la fotografía aparece en un movimiento de migrantes en su paso por Tlaquepaque, México, en abril. (Foto Prensa Libre: Facebook Bartolo Fuentes)

Estuvo detenido en Guatemala ¿Por qué?

Por mi condición de periodista. Varios compañeros me entrevistaron donde inició la caminata, el 12 de octubre en San Pedro -Sula-, y el Gobierno tiene esa actitud de criminalizar todo y de personalizarlo, y comenzaron a decir que yo era el organizador, que yo era el cabecilla, y en base en esa información que transmite el gobierno de Honduras actúa el Gobierno de Guatemala, al grado de que el presidente Jimmy Morales dijo: ‘Ya capturamos a uno de los cabecillas de la caminata’, como si la caminata fuera un delito.

Quiero dejar claro que la caminata no es un delito, nosotros tenemos un CA-4 y cualquiera que tenga su cédula puede salir de Honduras y entrar a El Salvador o a Guatemala, y no se convierte en delincuente.

El punto es que ellos querían capturarme. Yo creo, es una especulación mía, que pretendían exhibirme y mostrarme, y cuando se dieron cuenta de que no era lo que les dijeron de Honduras: que yo era un traficante, un coyote; creo que muy sensatamente México no presentó ningún cargo en mi contra y optaron por sacarme del país.

¿Bajo qué cargo lo detuvieron?

Nunca me explicaron nada, nunca me dijeron nada. Me quitaron el teléfono, mi carro, y aún no me lo ha de vuelto la Policía de Guatemala. Esperaba que al momento de que me sacaran del país me lo entregaran, pero no.

¿A dónde lo llevaron?

Me trasladaron a la capital, al albergue de Migración, pero realmente me tenían bajo llave. Mi esposa logró verme porque intervino la Procuraduría de Derechos Humanos, pero otra gente de Guatemala, colegas periodistas que quisieron ir a verme, no pudieron.

¿Cómo lo trataron?

Me trataron amablemente, incluso los policías. Ellos se venían quejando, porque según decían era la gente de la Embajada -de Honduras- la que estuvo presionando para que me buscaran.

¿Cuánto tiempo lo detuvieron? ¿puede volver a Guatemala?

Estuve hasta el viernes, y de allí me llevaron por avión a Tegucigalpa, me acompañó un oficial de la migración de Guatemala.

Pregunté y me dijeron que no iba a tener problemas -al regresar a Guatemala-, ¡ojalá que sea cierto!

¿Cuál es su situación actual en Honduras?

Cuando iba saliendo del aeropuerto, la policía de Honduras intentó retenerme pero había una fuerte cantidad de periodistas y amigos que fueron a encontrarme, prácticamente me arrebataron de manos de la policía. El temor que se tenía es que allí estaba merodeando una fiscal y unos agentes de Interpol, el temor era que al entrar me iban a detener. He pedido la protección del comisionado nacional de los Derechos Humanos, y estoy en un mecanismo de protección por parte de Estado, como periodista, y esperando para ver si la fiscalía va a presentar cargos.

Lo que si le puedo decir es que yo sí voy a proceder legalmente contra la canciller de la República -de Honduras- por las calumnias que ha vertido en mi contra. Incluso, en Guatemala, el Ministerio Público me entrevisto, la Fiscalía especial de Delitos contra los Periodistas y ha iniciado una investigación para ver si deduce responsabilidades contra los que me detuvieron ilegalmente.

¿Considera ilegal su detención?

Totalmente. Porque el argumento de ellos, de que yo haya estado allá en Esquipulas y no hice el ingreso a Guatemala por migración, lo hice en la salida de Honduras. En la ventanilla de Guatemala no había nadie cuando yo pasé a las dos de la tarde del 15 octubre, y regresé a las siete de la noche y los de Honduras estaban atendiendo, y en la ventanilla de Guatemala no había nadie, así que todo mundo ese día entró sin hacer control de ingreso de Guatemala, pero a nadie detuvieron.

A mí me detuvieron al otro día en la mañana, cuando quise hacer el chequeo que estaba pendiente. Llegó una patrulla y me dijo: ‘usted no hizo control’. ‘Lo vamos a escoltar’. Pero me escoltaron hasta donde estaba el contingente policial y no me dejaron que completar el trámite.

Según me explicaron los abogados, una falta de esas tiene establecido Q200 de multa y un plazo de 10 días para abandonar el país, esa es la sanción. Lo que me hicieron es totalmente ilegal. Decomisaron mi teléfono, que es mi herramienta de trabajo. La policía me lo entregó hasta que venía para Honduras, en el aeropuerto.

Dicen que organizó este movimiento ¿cómo respondería a esto?

Yo voy a responder acusándolos igual, voy a comenzar con la canciller de la República de Honduras, incluso, voy a revisar esas declaraciones que ha dado el presidente Jimmy Morales, porque si tengo que acusar a Jimmy Morales lo voy a hacer también, porque está de por medio mi seguridad y mi dignidad también.

Yo soy un defensor de los derechos de los migrantes, no soy un traficante de personas, son dos cosas diferentes. Orientar a los migrantes no es delito, darle comida a los migrantes o darles alojo en un carro no es delito, es una labor humanitaria. Lo que dijo el presidente Jimmy Morales de que ‘capturamos al cabecilla’, es una acusación.

Cabecilla es un término que se usa para los delincuentes para las bandas criminales y yo no soy ningún criminal. Entonces si voy a haber una acusación, vamos a tener que hacerlo, pero hay que quitar esa costumbre que tienen los que están en el gobierno que cree que porque tienen la fuerza de su lado pueden levantar una calumnia a cualquiera y se queda callada, en mi caso no me voy a quedar callado.

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