Guatemala continúa con operativos para verificar paso irregular de migrantes luego de que se desintegrara caravana

Guatemala retornó a un grupo de hondureños a la frontera y sigue con operativos de verificación.

Hondureños se reúnen para salir en caravana hacia Guatemala. (Foto Prensa Libre: EFE)
Hondureños se reúnen para salir en caravana hacia Guatemala. (Foto Prensa Libre: EFE)

Al menos 300 migrantes hondureños que salieron el martes 30 de marzo hacia la frontera con Guatemala en una caravana rumbo a Estados Unidos, se diluyó en el camino por los bloqueos policiales y muy pocos  cruzaron por puntos ciegos.

Equipaje al hombro, los migrantes -que aseguran huir de la violencia y la pobreza en su país- partieron desde la terminal de buses de San Pedro Sula, la segunda ciudad de Honduras a 180 kilómetros  al norte de la capital, caminando por la orilla de la carretera hacia la frontera con Guatemala (noroeste).

Algunos de ellos lograban subir a  camionetas que transitaban por la carretera, para tratar de avanzar más rápido.

Se trató de un grupo reducido en comparación a las multitudinarias caravanas que suelen salir desde Honduras con destino Estados Unidos.

En el recorrido de unos 100 km desde San Pedro Sula a Corinto, la caravana se fue diluyendo en grupos pequeños. Decenas de menores fueron retenidos por no llevar permisos de los padres y retornados en patrullas policiales a San Pedro Sula.

Algunos mayores de edad fueron también detenidos por no llevar identificación y regresados en buses a San Pedro Sula, según reportaron las autoridades.

Retornan a Honduras

La Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala informó que más de 203 hondureños que no llenaron requisitos de bioseguridad fueron localizados en el territorio nacional.

Añadió que está vigente el estado de Prevención en los departamentos de Izabal, Zacapa, Chiquimula, El Progreso y Petén.

Los extranjeros fueron localizados en sectores de Chiquimula e Izabal y según la PNC, no realizaron el trámite migratorio correspondiente ni cumplieron con las medidas de bioseguridad, por lo que fueron remitidos a la delegación de Migración correspondiente para retornarlos a su país.

En las últimas horas se reporta la localización de otros 16 hondureños más cuando cruzaban de forma irregular por la frontera Corinto, aldea Entre Ríos, Puerto Barrios, Izabal.

Operativos en ruta

Este miércoles 31 de marzo, en la ruta al Atlántico la PNC implementa operativos. Los agentes revisan autobuses y microbuses para determinar si viajan migrantes centroamericanos sin permisos migratorios.

El procedimiento consiste en detener el autobús, los policías ingresan y piden a los pasajeros su Documento Personal de Identificación.

En caso un centroamericano viaje con su respectivo permiso migratorio se le deja continuar su traslado, si carecen de autorización se les retorna a la frontera por la que ingresaron.

Los puestos de registro se implementan debido a la caravana de migrantes que salió de Honduras.

Uno de los operativos está en el kilómetro 132 en Río Hondo, Zacapa.

“Una vida mejor”

Los que lograron avanzar hasta Corinto no pudieron pasar por la aduana al no llevar la prueba del covid-19 y unos pocos pudieron cruzar la frontera, o legalmente o por puntos ciegos. Los demás se regresaron.

“Los fuertes operativos de Honduras la dispersaron y regresaron a las personas”, dijo un representante de Migración de Guatemala, cuyo gobierno había dispuesto incluso usar la fuerza para contener cualquier ingreso ilegal.

Un militar guatemalteco dijo a la AFP que no tenían “nada en contra de los hermanos hondureños” y lo único era que tenían que llevar para entrar al país una prueba negativa para el covid-19 y un documento de identidad.

“He tomado la determinación de emigrar porque tengo un niño de 2 años y el otro va a cumplir 1 año, y con el trabajo que yo tengo no me alcanza para la renta, luz, comida y agua”, dijo a la AFP Carlos Alfredo Gómez, originario del puerto caribeño de Trujillo. En casa dejó a los niños y a su esposa.

En tanto, una mujer identificada como Maribel contó que se iba del país con intenciones de lograr “una vida mejor”.

La mayoría de los caminantes dijeron huir de la violencia y de la pobreza que azota a sus territorios, situación que se agravó en 2020 con el paso de dos huracanes y la pandemia de covid-19.

Tras las fuertes restricciones migratorias en Estados Unidos bajo la gestión del expresidente republicano Donald Trump (2017-2021), su sucesor demócrata, Joe Biden, prometió aplicar una política más humana.

Esto avivó la llegada de migrantes, colocando una fuerte presión en la frontera mexicano-estadounidense, pese a que el propio Biden les ha advertido que no fueran de forma ilegal.

El nuevo éxodo se produce en momentos en que Estados Unidos busca solucionar una aglomeración de cerca de 14.000 menores no acompañados que llegaron desde Guatemala, El Salvador y Honduras.

Varias caravanas

Desde octubre de 2018, más de una docena de caravanas ha partido de Honduras.

La última masiva salió el 15 de enero con unas 7.000 personas, que fueron devueltas desde Guatemala a punta de palos y gas lacrimógeno por policías y militares.

Recientemente, los gobiernos de México y Guatemala lanzaron un operativo conjunto en la frontera común con militares y policías para frenar el éxodo.

El titular del Instituto Nacional de Migración mexicano (INM), Francisco Garduño, aseguró durante la presentación que redes de traficantes de personas han vendido a los migrantes la ilusión de llegar a Estados Unidos sin riesgos.

Indicó que por ello reforzarían la presencia en estados fronterizos, para “evitar que niños, niñas y adolescentes sean utilizados como pasaporte para llegar a la frontera”.