Migrantes

Guatemalteca sometía a trabajos forzados a connacionales indocumentados en EE. UU.

Una mujer de origen guatemalteco obligaba a trabajar a migrantes sin papeles en Chicago luego de ayudarlos a llegar en forma irregular a EE. UU.

En el sótano de una casa en Cícero, Illinois, una mujer mantenía hacinados a migrantes ilegales a quienes obligaba a trabajar. (Foto Prensa Libre: CBS Chicago)

En el sótano de una casa en Cícero, Illinois, una mujer mantenía hacinados a migrantes ilegales a quienes obligaba a trabajar. (Foto Prensa Libre: CBS Chicago)

Una mujer de origen guatemalteco-estadounidense se declaró culpable ante autoridades de EE. UU. de haber sometido a trabajos forzados a inmigrantes, luego de ayudarlos a llegar a ese país ilegalmente.

Se trata de Concepción Malinek, quien fue aprehendida en 2019 en la ciudad de Cícero, Illinois, sindicada de haber mantenido en condiciones infrahumanas a 19 adultos y 14 niños migrantes, en una casa de su propiedad.

Según las autoridades, Malinek había operado de esta forma al menos unos 10 años, en los cuales ofrecía “ayuda” a migrantes guatemaltecos para llegar a suelo estadounidense, pero luego les cobraba cifras casi imposibles de pagar, por lo que los obligaba a trabajar.

Las fuerzas de seguridad hallaron a vivienda de Malinek, en cuyo interior, en un sótano, permanecían hacinados los menores, mientras los adultos eran obligados a trabajar en una fábrica.

Según uno de los migrantes que permanecía casi esclavizado, Malinek le cobraba 1 mil 950 dólares mensuales. Una parte era para cancelar su deuda por haberlo llevado a Chicago y otra por el pago de alimentación, servicios, teléfono y otros.

Concepción Malinek, de origen guatemalteco-estadounidense, se declaró culpable ante autoridades de EE. UU. de haber sometido a trabajos forzados a migrantes. (Foto Prensa Libre: Condado de Kendall)

La captura de la mujer se llevó a cabo luego de una denuncia de uno de los migrantes explotados, quien se comunicó con personal de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI en inglés).

La mujer se declaró culpable ante las autoridades estadounidenses y podría enfrentar una pena de hasta 20 años de prisión.