Migrantes sufren por hacinamiento y malas condiciones en centros de detención de México

Unicef alerta de que tránsito de menores de edad en ese país en los últimos tres meses ha aumentado nueve veces; Cancillería asegura que la situación está “normal”.

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El tránsito de menores migrantes y familias se ha incrementado en México. (Foto Prensa Libre: AFP)
El tránsito de menores migrantes y familias se ha incrementado en México. (Foto Prensa Libre: AFP)

El éxodo de migrantes desde Centroamérica hacia EE. UU. comienza a poner en aprietos a las autoridades mexicanas, según organizaciones promigrantes y de derecho humanos en aquel país, quienes aseguran que las detenciones se han incrementado y con ello han surgido problemas de hacinamiento y mala alimentación, entre otros.

En un comunicado del pasado 24 de marzo, el Instituto Nacional de Migración de México (INM) dio a conocer un incremento del 18 por ciento en la cantidad migrantes detenidos en los primeros tres meses de este año, en comparación con el mismo periodo del 2021.

Diversos grupos de derechos humanos han denunciado que los migrantes, en su mayoría centroamericanos y entre los cuales hay niños y familias, se mantienen por mucho tiempo en los centros de detención a cargo del INM, en algunos casos, en malas condiciones, con alimentación deficiente y hacinados, a pesar de la emergencia por la pandemia.

A finales del mes pasado, la organización Movimiento Migrante Centroamericano difundió en sus redes sociales un video que muestra a un grupo de migrantes hacinados en el centro de detención provisional conocido como La Mosca, en el municipio Chiapa de Corzo, en el estado de Chiapas.

En el video se ven familias y menores de edad encerrados en instalaciones que parecen jaulas mientras protestan por las condiciones en las que se encuentran. La desesperación hizo que los migrantes —unos 300— intentaran amotinarse en dicho centro, documentaron medios y agencias noticiosas.

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Monitoreos

El Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano, que agrupa a 14 organizaciones, denunció el pasado 2 de abril que los migrantes en dicha estación permanecían en “condiciones indignas de hacinamiento, falta de protocolos y medidas de bioseguridad ante el covid-19, espacios insalubres, falta de alimentación adecuada y nula atención médica”.

Dijo que “el personal de seguridad privada utiliza lenguaje amenazante y abusivo con las personas detenidas y no se les garantiza el derecho a comunicarse con el exterior”.

En un comunicado, el Colectivo también denunció que los menores y familias pasan muchos días en los centros de procesamiento del INM, cuando, después de las reformas a las leyes de Migración y sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, en vigencia desde noviembre pasado, los menores y sus familiares no deben permanecer en centros de detención, sino tienen que ser trasladados de inmediato a albergues a cargo del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de las Familias (DIF).

Asimismo, asegura que el INM pone en práctica deportaciones inmediatas que no permiten a un migrante solicitar asilo.

Rey David Ruiz, coordinador de la organización La Morada de Comitán que pertenece al Colectivo, expuso que han participado en monitoreos en distintos centros de procesamiento del INM en el sureste mexicano y en todos se dan situaciones similares a lo ocurrido en La Mosca.

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Situación fuera de control

Alejandra Zabre es la responsable del área de Defensa Integral del Servicio Jesuita a Migrantes en Ciudad de México (SJM) y coincide en que se está experimentado un aumento de la migración, considerado histórico por algunas instituciones oficiales.

Dijo que, aunque el SJM ha visitado algunas estaciones migratorias y no ha comprobado que exista hacinamiento, “es muy probable” que sí lo haya en otros centros de detención a cargo del INM como en La Mosca.

Migrantes de Centroamérica son los que principalmente están llegando  México. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

“La situación ya se está saliendo de control”, subraya Zabre, y señala que el INM, ante el desborde de menores migrantes y familias, ha tenido que contactar a albergues de organizaciones civiles para que se hagan cargo del cuidado de los menores.

“Estos albergues no tienen, ni la capacidad, ni la formación para atender a niñez migrante —y— probablemente los cuidados no cumplirán con los estándares internacionales”, expuso.

El INM no respondió a un correo electrónico donde se le consultó sobre la situación actual. En el comunicado del 24 de marzo pasado, precisó que el Instituto “refrenda su compromiso por la salvaguarda por los derechos de las personas, sin importar su nacionalidad, condición social, económica o política”, en especial a los menores de edad.

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Se necesita apoyo

Karla Baso, guatemalteca que reside en México y que pertenece al movimiento Red Migrante Guatemalteca, asegura que la situación migratoria en ese país “es bastante dura” y que en el área central se detiene a un promedio de 150 a 200 migrantes al día, lo que está convirtiendo el problema en una “crisis humanitaria”.

Refirió que el servicio consular de Guatemala es deficiente ya que el consulado de Oaxaca tiene que cubrir demasiado terreno y movilizarse durante horas de un punto a otro.

Baso dice que ha tratado de buscar apoyo con autoridades guatemaltecas para que le den alguna acreditación que le permita ingresar a los centros, tanto del INM como del DIF para ayudar a los connacionales, pero no ha obtenido respuesta.

“Como Red Migrante he tratado de ingresar para llevarles una cobija o un panito con frijol, pero no me dejan. Yo también soy madre y esos niños me preocupan. Hablé con el canciller —Pedro Brolo— pero no me ha dado ninguna solución”, señaló Baso, quien dice que el vicecónsul de Oaxaca “trabaja mucho, pero no se da abasto” ya que en un día se han rescatado hasta 80 guatemaltecos.

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“Yo veo la necesidad de nuestra gente y no hay nadie que se ponga la mano en el corazón y les ayude”, lamentó.

Un oficial mexicano participa en la detención de migrantes en Nuevo León. (Foto: INM)

“Todo está normal”

La Cancillería guatemalteca indicó que los 12 consulados de Guatemala en México “atienden diariamente a connacionales que son interceptados por autoridades” de ese país, a quienes se les da atención consular y se protegen sus derechos.

No obstante, considera que la situación migratoria en ese país se encuentra “normal”.

“Con México se está haciendo el procedimiento habitual y las repatriaciones se están coordinando entre ambos gobiernos”, precisó la oficina de Comunicación. Con respecto al video que muestra hacinamiento en el centro La Mosca, dijo que el INM les explicó que es un video del 26 de marzo, pero que ocurrió porque se detuvo a un bus con 100 personas, y que todas ya fueron deportadas a sus países.

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Pero esta situación no es normal para Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), que el 19 de abril emitió un comunicado en el que alertó de que “hay nueve veces más niños, niñas y adolescentes” que transitan por México en los últimos tres meses.

“La mayoría de los centros de acogida que visité en México están ya saturados y no pueden acoger al creciente número de niños, niñas, adolescentes y familias que emigran hacia el norte”, dijo Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe, tras concluir una visita de cinco días por ese país.

“Nos preocupa profundamente que las condiciones de vida de los niños, niñas, adolescentes y las madres migrantes en México pronto puedan deteriorarse aún más”, advirtió.

Por lo regular, los migrantes viajan escondidos en diferentes tipos de transporte. (Foto: INM)

Gough hizo un llamado a la comunidad internacional para que apoye a México y pueda implementar las reformas legales aprobadas el año pasado, como la ampliación de los centros de acogida para la niñez migrante.

En respuesta el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró el miércoles que fortalecerán su estrategia contra la migración irregular y el enfoque principal será la atención a los menores migrantes. El plan incluye la instalación de más albergues para su atención en la frontera sur.

Se refuerzan operativos

Desde el año pasado los operativos contra la migración se han reforzado y en estos participan las fuerzas armadas mexicanas. El Gobierno sostiene que su visión es el derecho a la vida y el respeto a los derechos humanos. El INM no califica las detenciones como tal, sino como “rescates humanitarios”.

Pero las organizaciones humanitarias creen que esos términos son “eufemismos” porque lo que en verdad hacen las autoridades mexicanas es detener, encarcelar y deportar inmediatamente lo cual responde a los intereses de EE. UU.

“La prioridad es la detención y no los procedimientos humanitarios y de asilo. Desafortunadamente volvemos a ser ese tapón de la migración hacia el norte”, lamenta Zabre.