¿Puede el acuerdo de asilo con EE. UU. frenar el tráfico de migrantes?

Los acuerdos de cooperación de asilo migratorio que Estados Unidos ha alcanzado con el Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) pueden desalentar la inmigración de personas que pagan a traficantes, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Esos acuerdos “sin duda pueden desalentar una migración irregular que utilice la figura del coyote o traficante” de personas, dijo el jefe de misión de la OIM para El Salvador, Guatemala y Honduras, Jorge Peraza, dijo en entrevista con Efe en Tegucigalpa.

No obstante, Peraza señaló que falta conocer los planes para implementar lo acordado con El Salvador y Honduras para restringir el flujo de inmigrantes indocumentados hacia Estados Unidos.

El 25 de septiembre, Estados Unidos rubricó un acuerdo de cooperación de asilo con Honduras, que se concretó después del conseguido cinco días antes con El Salvador, de los que no han trascendido detalles.

Peraza enfatizó que hasta ahora se ha materializado solo el acuerdo de cooperación en materia de inmigración que Washington consiguió el 26 de julio con Guatemala, cuyas autoridades pueden retener o recibir a los inmigrantes salvadoreños y hondureños que intenten llegar a EE. UU.

Guatemala ha recibido desde el pasado 21 de noviembre siete hondureños y un salvadoreño.

De acuerdo al procedimiento una vez llegados a la Fuerza Aérea Guatemalteca, tras descender del avión procedente de Estados Unidos, los retornados bajo el acuerdo de cooperación de asilo o “tercer país seguro”, identifican si tienen temores (si es que no lo han hecho ya en EE. UU.) en la ventanilla de Migración, donde se les pregunta qué opción del acuerdo tomarán: asilo, protección o retorno asistido a su país de origen.

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La Organización para las Migraciones está analizando los acuerdos de cooperación o de “tercer país seguro” firmados entre EE. UU. y los tres países que forman el Triángulo Norte de Centroamérica, de donde proceden la mayoría de los inmigrantes que llegan a frontera estadounidense, subrayó Peraza.

“Todavía estamos tratando de tener información sobre el acuerdo bilateral de Guatemala con Estados Unidos, que es el que ya se ha activado; No obstante, todavía hay información al respecto que por el momento se maneja a nivel de las autoridades de ambos países”, señaló.

El pasado 19 de noviembre, el Gobierno de Estados Unidos publicó una norma interina para facilitar la aplicación de los acuerdos de asilo alcanzados por la Administración del presidente Donald Trump con El Salvador, Guatemala y Honduras.

La normativa, que estará abierta a comentarios hasta el día 19, prevé cambios en materia de deportación y asigna tanto a los funcionarios como a los jueces de inmigración la tarea de evaluar las condiciones más apropiadas según el tipo de solicitante.

Peraza indicó que la OIM ayuda a los hondureños y salvadoreños que retornan a Guatemala procedentes de Estados Unidos y solicitan un retorno voluntario asistido a su país de origen.

La Organización para las Migraciones, explicó, hace un análisis del caso después de confirmar que la persona no ha solicitado asilo o protección ante las autoridades del país receptor.

Además, hace “un monitoreo de que realmente hay una intención, una voluntariedad para poder regresar al país de origen y además que están las condiciones dadas”.

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Peraza lamentó que las figuras del refugio y el asilo han sido “abusadas” por las redes de traficantes de inmigrantes.

Esas figuras han provocado que “cierto porcentaje de solicitantes de asilo no son realmente personas que estén bajo el perfil de la Convención que se creó para atender este tema, más bien son migrantes económicos”, destacó.

Los países del Triángulo Norte de Centroamérica tienen “un gran desafío” de dar “una solidez a la figura del refugio y el asilo, de acuerdo a los compromisos adquiridos por los Estados”.

Además, es fundamental trabajar en garantizar un “sistema de cumplimiento de derechos y protección internacional de las personas” y promover “acciones contra el abuso de esta figura por las redes de tráfico ilícito de migrantes a nivel internacional”.

Diversos analistas han señalado que la presión de la emigración causará un incremento de los índices de pobreza y exclusión en el Triángulo Norte de Centroamérica, una de las zonas del mundo más violentas, pese a que no se desarrolla una guerra convencional.

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