Política

Cómo el sistema electoral muestra su capacidad para reciclar políticos

Políticos que buscan concursar con agrupaciones distintas por las que fueron electas no tienen impedimento legal.

Políticos buscan reciclarse con agrupaciones distintas. (Foto Prensa Libre: Facebook partido Vamos)

Políticos buscan reciclarse con agrupaciones distintas. (Foto Prensa Libre: Facebook partido Vamos)

En las últimas décadas los partidos políticos son utilizados como vehículos electorales para llegar al poder y no como instituciones que buscan soluciones a los problemas de país. Así lo evidencian políticos que cada año buscan una agrupación distinta, sin importar su visión de país, para alcanzar cargos de elección popular.

El proceso electoral 2023 no será la excepción. Desde ya, varios diputados de distintos partidos, entre los que destacan la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación) y Unión del Cambio Nacional (UCN), ya hacen proselitismo con el partido oficial Vamos con miras a su reelección el próximo año.

Algunos congresistas que prevén sumarse a Vamos provenientes de otros partidos son Sofía Hernández, Napoléon Rojas, Carolina Orellana, Jaime Lucero y Mynor Estuardo Castillo, de UCN, según una publicación de este matutino.

También se incorporarían el diputado Joel Martínez, de FCN; Boris España, de Todos y Thelma Ramírez y Edgar Reyes Lee, de la UNE.

Si bien el artículo 205 ter de la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) prohíbe el transfuguismo, entendido el acto por el cual un diputado renuncia a un partido para el cual fue electo en un período, esto aplica para las curules dentro del Congreso y no para próximas postulaciones, advierte Edgar Ortiz, de la Fundación Libertad y Desarrollo.

“Acá el Tribunal Supremo Electoral no puede hacer mayor cosa, porque se trata de proselitismo y eso es legal. Aquí lo que hay es un problema grande de identidad partidaria. Es algo que atañe a los partidos políticos, a sus tribunales de honor”, opina Ortiz.

Renzo Rosal, analista político, agrega que el cambio constante de partidos contradice la idea de que el sistema político es débil. Al contrario, garantiza la oportunidad de ciertos actores de pervivir en el tiempo.

“Es todo lo contrario. El sistema de partidos tiene una característica particular que es la mutación. El sistema tiene una gran capacidad de poder reciclarse y de mutar. Los diputados buscan aprovechar una enorme cantidad de recursos públicos que el partido oficial ha usado con fines electorales. Se están colgando de ese gran incentivo para lograr una reelección en el Congreso”, opina Rosal.

Ejemplo de estos recursos son los más de Q3 mil millones que el Congreso aprobó en marzo y que se denominó “Ley para fortalecer el mantenimiento y construcción de infraestructura estratégica”.

“Es una piñata de recursos públicos que el oficialismo y el gobierno de turno tiene. Que se usen recursos públicos para fines electorales no es nuevo, pero sí lo es el nivel de discrecionalidad con que ahora se hace”, dice el entrevistado.

Por tal motivo, aunque el partido oficial ha sufrido un desgaste en la opinión pública, los recursos públicos que ha canalizado de forma clientelar podrían generarle réditos en las urnas el próximo año, prevé el analista.

“Podrían conseguir espacios de poder iguales, similares o incluso mayores a los que tienen. Esta es una vitalidad y fuerza que no hemos medido con claridad. Ahora el partido oficial juega para romper un viejo estigma, que es que el partido de gobierno después de gobernar entra en debilitamiento y va desapareciendo”, afirma.

Por su parte, el politólogo Jorge Aguilar Wong comenta que los partidos se han alejado del ideal para el cual fueron creados y cada elección hay un deterioro mayor.

“Vamos en una dirección contraria. Deberían de normarse procesos y tener una participación del TSE. Todo esto va a generar una desconfianza en el TSE y podría restar legitimidad a la primera y segunda vuelta”, apunta el politólogo.

Prensa Libre intentó comunicarse con el jefe de la Unidad Especial de Monitoreo de Medios y Estudios de Opinión, Pablo Portocarrero, para consultarle si el TSE tiene algún criterio respecto, pero al cierre de esta edición no contestó mensajes ni llamadas a su teléfono celular.

Asimismo, agrega que la política electoral en Guatemala es vista como un negocia por las personas que aspiran a llegar a diputaciones, alcaldías y distintos cargos de elección popular.

“Llegan a ocupar esos puestos en los cuales saben que pueden hacer mucho por el país, pero se van por el lado de los amiguismos, la corrupción y, como no pasa nada, no sufren ninguna consecuencia. Mientras que quienes quieren hacer las cosas bien quedan marginadas en un proceso en el cual llevan todas las de perder”, advierte Aguilar Wong.

La convocatoria a elecciones se realizará el 20 de enero de 2023. La primera vuelta será el 25 de junio y, si no hay mayoría de votos en la primera, se celebrará una segunda vuelta el 20 de agosto, tal como lo ha anunciado la autoridad electoral.

Hasta septiembre, hay 28 partidos políticos inscritos en el TSE, los cuales podrán presentar a sus candidatos para presidencia, vicepresidencia, diputaciones, alcaldías y Parlamento Centroamericano.

Asimismo, hay 31 comités para la constitución de partidos políticos que también buscan formalizar su inscripción de cara al próximo proceso electoral.

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