Conguate ha recibido Q3 millones desde 2019 para dudosos programas del Mineduc

Uno de los asesores del diputado oficialista Carlos Roberto Calderón ocupa un puesto clave en la oenege incluida en el presupuesto 2022 con Q7 millones.

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Conguate recibió este año Q1 millón para equipar un taller vocacional en el instituto Enrique Gómez Carillo, en la zona 6. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Conguate recibió este año Q1 millón para equipar un taller vocacional en el instituto Enrique Gómez Carillo, en la zona 6. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

En el presupuesto del próximo año se incluyó una asignación de Q7 millones para la Fundación Conguate, que esta semana ha acumulado críticas porque su representante, Armando Rosales Izás, es asesor del diputado oficialista Carlos Roberto Calderón.

Según expertos en gestión pública, además de un evidente conflicto de interés en que el Congreso le asigne recursos a una organización vinculada estrechamente con el actual jefe de la Comisión de Educación, también existen dudas sobre el trabajo de la Fundación Conguate con los Q3 millones que ha recibido en los dos últimos años.

La relación de Rosales Izás con el Ministerio de Educación se puede rastrear al 2019, cuando recibió Q1 millón para implementación y compra de equipo y mobiliario para talleres de belleza, cocina, panadería, en apoyo al migrante, según se lee en el contrato 12-2019. Los trabajos se debían efectuar en el Instituto Centro de Usos Múltiples (CUM) de Nueva Montserrat, zona 3 de Mixco.

Un año después, en plena suspensión de clases presenciales por el coronavirus, el Mineduc volvió a firmar un convenio con Conguate, también por Q1 millón, para mejoras en equipamiento y mobiliario a los talleres de enseñanza de panadería y dibujo para el mismo CUM, según documento 6-2020.

Este año, repitiendo la fórmula, Conguate también firmó un convenio con el Mineduc, otra vez por Q1 millón, para acondicionar talleres de panadería, belleza y corte y confección en el Instituto Enrique Gómez Carrillo, zona 6 capitalina.

El convenio 4-2021, firmado entre el Mineduc y Conguate, señala que se pagará Q1 millón, pero no todo es para la implementación de los talleres vocacionales en ese instituto.

El documento especifica que Q306 mil son para honorarios de la entidad, Q400 mil para remozamiento de salones, Q284 mil para equipamiento y Q10 mil para divulgación y publicidad de la Fundación.

Pese a que se liquidaron los recursos a Educación, hasta ahora en dicho edificio no existe ningún taller vocacional, al menos en ninguno de los salones del complejo educativo que visitó Prensa Libre esta semana.

Mala inversión

“Tristemente se están mezclando buenas oenegés con organizaciones de cartón que solo sirven para la extracción de recursos”, opina Luis Linares, analista económico de la Asociación en Investigación y Estudios Sociales (Asíes).

El experto destaca que hay muchas oenegés que han demostrado a lo largo de los años ser un soporte para la sociedad, pues llegan a lugares a los que difícilmente el Estado lo hace.

La necesidad de contar con organizaciones sociales hace que muchos políticos las vean como negocios para sustraer a voluntad y antojo los recursos públicos, señala Linares.

“Desnaturaliza y pervierte lo que son los objetivos de las oenegés, que son objetivos comunitarios y altruistas, pero acá en Guatemala se ha usado esa figura disfrazando un negocio personal y un instrumento para extraerle recursos al Estado, prácticamente para ordeñar la vaca del presupuesto nacional. Es una forma que se utiliza también para pagar favores a los diputados, pagar el apoyo a los gobiernos”, indica.

El salón donde debería estar el taller vocacional en el instituto Enrique Gómez Carrillo, por el que Conguate recibió Q1 millón. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Agrega que incluso las oenegés de “cartón” se mezclan con las de renombre y prestigio para pasar inadvertidas. “Se cuelan estas oenegés que son una forma de sustraer recursos públicos, aduciendo que prestan servicios a la población, de repente y prestan algún servicio para taparle el ojo al macho. Así hay muchas oenegés que resultan ser de diputados y que lo que hacen es un mecanismo de sustracción de dinero”, recalca el analista.

El diputado Calderón, en cambio, no ve ningún conflicto de interés en que su asesor presida la oenegé que capta fondos de Educación mientras él dirige la Comisión de Educación y en los últimos dos años comparte actividades públicas con la ministra del ramo, Claudia Ruiz.

“Si una persona hace su trabajo de forma honrada y responsable, y máxime cuando no devenga un salario como parte de una directiva, no debe formar un conflicto de interés, sino debe ser un honor, por la oportunidad de servir sin que en ello haya una retribución monetaria”, respondió el legislador.

Sobre la cercanía que mantiene con la ministra y el trabajo en la Comisión de Educación, Calderón tampoco ve problema.

“Una apreciación personal o una publicación no es causal para demeritar las calidades y cualidades de las personas, es un trabajo como profesional y con la conducta adecuada como ser humano. No podemos hacer juicios de valor sin conocer a profundidad a las personas”, dice, sin responder si ha existido algún tipo de conflicto de interés o tráfico de influencias para que esta vez Conguate reciba Q7 millones del presupuesto.

Origen de Fundación

La Fundación Conguate se deriva de la Coalición Nacional de Inmigrantes Guatemaltecos en EE. UU., pero no significa que son la misma entidad. La Coalición llegó a tener más de cien organizaciones de migrantes que financiaban proyectos de ayuda en Guatemala.

En esta organización comenzaron a destacar Marcos Yax, quien llegó a ser diputado en la legislatura pasada por el Frente de Convergencia Nacional, y Calderón, que actualmente ocupa una curul por el ahora oficialista Vamos.

Exmiembros de la Coalición afirman que fue Calderón quien formó la Fundación con familiares y amigos cercanos y comenzó a recibir dinero del Estado, lo que causó inconformidades en el grupo y que la mayoría de sus asociados se retirara.

Hugo Mérida, expresidente de la Coalición, asegura que la junta directiva de la Fundación se eligió sin el consentimiento de la comunidad migrante, y sin el aval de las asociaciones se celebraron contratos y se recibió dinero del Mineduc, por lo que ahora se lucha legalmente para separar una de la otra.

Calderón cuenta otra versión de la historia: “La Coalición siempre ha sido un ente político, mientras que la Fundación fue creada como un ente de beneficio social y de ayuda para las familias de los migrantes, especialmente los niños y jóvenes. Son dos cosas distintas”.

En cuanto a los supuestos conflictos porque la Fundación recibe dinero del erario, Calderón asegura que “es una opinión alejada de la verdad” y que la entidad cumplió con todos los requisitos de ley para establecerse en Guatemala.

“Los detractores de la Fundación son los mismos que no quisieron participar en su creación y que buscaban beneficios personales”, asegura Calderón respecto de las críticas de grupos migrantes.

“Ellos desconocen que la asignación que recibe la Fundación debe ser utilizada de manera transparente para los proyectos de beneficio educativo”, agrega el diputado.