Diputados opuestos a Sandra Torres evalúan formar una nueva agrupación política con Alfonso Portillo

El expresidente Alfonso Portillo asegura que no participará por un cargo de elección popular, pero sí procurará canalizar votos, si el nuevo frente de oposición llega a convertirse en partido.

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Diputados de oposición se reunieron con el expresidente Alfonso Portillo (Foto Prensa Libre: Twitter)
Diputados de oposición se reunieron con el expresidente Alfonso Portillo (Foto Prensa Libre: Twitter)

Un grupo de diputados de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) opuesto a la facción que lidera Sandra Torres celebró una reunión con el expresidente Alfonso Portillo para conversar sobre la situación política del país. También se habló sobre la posibilidad de crear un partido político de cara al proceso electoral 2023, aunque esto aún no se formaliza.

El congresista Oscar Argueta, uno de los asistentes, dijo que el objetivo de estos encuentros es “darle un rumbo estratégico al grupo de oposición” y estructurar una fuerza política capaz de competir en las elecciones generales del 2023.

“Queremos plantear una alternativa de desarrollo, que sea inclusiva y con la participación de todos los sectores. Es un reto grandísimo y toma tiempo. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) tiene sus procesos internos que son un poco burocráticos, como en cualquier institución”, dijo Argueta.

En este momento, según el diputado, se están analizando cuáles serán las bases filosóficas y conceptuales del nuevo partido. “Nosotros ya llevamos varias acciones avanzadas. En este momento estamos trabajando en la parte filosófica y conceptual, pero a la vez también estamos haciendo trabajo de organización territorial que nos permita presentar una alternativa fuerte”, dijo Argueta.

Otro de los parlamentarios que figuró en las fotografías fue Aldo Dávila. Sin embargo, aclaró que él no está involucrado en la conformación de ninguna agrupación política. Únicamente asistió para discutir problemas y retos nacionales como lo hace con otros actores, comentó.

“Era un almuerzo para ver cuestiones relacionadas con el país. Siempre he sido un diputado de oposición. De hecho, el primer tuit del diputado Orlando Blanco decía eso: estamos como un bloque de oposición planteando qué va a pasar en las próximas elecciones”, dijo Dávila, quien asegura que es víctima de una persecución por parte del Ejecutivo y sus aliados, y que aún no decide su futuro político.

La reunión fue coordinada por la diputada Evelyn Morataya, afirmó Dávila. Al ser consultada, la congresista dijo que no participó en la cita por compromisos adquiridos, pero ve con buenos ojos el hecho de que distintos personajes se sienten a conversar sobre el futuro de Guatemala.

“El trato que el gobierno le ha dado a la población en la crisis sanitaria amerita que haya actores políticos que confronten esa posición. La reunión de ayer en Zacapa no fue para hacer un acuerdo político definitivo. Fue un acercamiento que tuvieron los diputados con el expresidente Portillo, fue una suerte de convivio y una reflexión de lo que sucede en el país”, comentó.

Aprovechará caudal político

Al ser consultado sobre el encuentro, el expresidente Portillo dijo que la reunión fue solicitada “por unos amigos para analizar la situación del país”, pero no hubo ningún acuerdo. No obstante, no descartó la posibilidad de que esto derive en la formación de un partido político.

“Estamos abiertos a hablar con todo el mundo, sin ningún sesgo de carácter ideológico o partidario. Lo que nos interesa es frenar el deterioro institucional del país porque es grave y nos puede llevar a una gran confrontación. Es obligación de todos los guatemaltecos evitarla”, dijo.

A su juicio, este nuevo frente de oposición debe procurar un rescate de las instituciones, ya que el Estado se encuentra cooptado y no hay ninguna dependencia que goce de autonomía o independencia. Aseveró que, de lograr inscribir un partido, procuraría endosarle los votos de quienes aún simpatizan con él, particularmente en el interior de la República. Pero garantiza que no buscará ningún cargo de elección popular.

Portillo, quien ejerció la Presidencia de la República entre 2000 y 2004, fue condenado en 2014 por la justicia estadounidense por lavado de dinero. Sin embargo, confía en que estos antecedentes no le perjudican. Al contrario, creo que le benefician, dice sin empacho.

“Los casos judiciales y los procesos dañan, pero como todo ser humano, tenemos partes oscuras y partes claras. Si usted ve las encuestas, salgo en primer lugar cuando se pregunta a la gente cuál fue el mejor gobierno de Guatemala. Yo creo que (los antecedentes) me han beneficiado, más de lo que me han perjudicado”, afirmó.

Geidy de Matta, del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac), dijo que la UNE vive una crisis interna y estos acercamientos con Portillo deben entenderse como el esfuerzo de una facción que busca mantener votantes.

“La pandemia afectó porque no se mantuvo niveles de organización y participación en el interior. Ahora se trabaja con liderazgos intermedios, pero esto no es nuevo. Todas las organizaciones políticas hacen uso de actores o grupos de presión, tratando de movilizar a simpatizantes. Estamos en una fase de precontienda electoral y se trata de buscar liderazgos que, en alguna medida, tienen bases el interior de la república. Y la fortaleza de Alfonso Portillo es en el interior, no en la capital”, puntualizó.