EE. UU. asegura que lucha contra la corrupción en el Istmo da resultados a pesar de que algunos funcionarios frenen esos esfuerzos

Funcionario asegura que programas han ayudado a erradicar la corrupción en países del triángulo norte aunque analistas plantean dudas.

En su visita a Guatemala en julio último, la vicepresidenta de EE. UU., Kamala Harris, dejó claras las intenciones del gobierno de Biden de erradicar la migración desde sus raíces. (Foto: Hemeroteca PL)
En su visita a Guatemala en julio último, la vicepresidenta de EE. UU., Kamala Harris, dejó claras las intenciones del gobierno de Biden de erradicar la migración desde sus raíces. (Foto: Hemeroteca PL)

Un alto funcionario de la Casa Blanca aseguró recientemente a la cadena de noticias Univisión que ya están dando resultados los programas de lucha contra la corrupción que ese país emprendió en Guatemala, El Salvador y Honduras.

Sin embargo, reconoció que hay algunos países “que frenan esos esfuerzos”.

Los planes se remontan a junio último, cuando EE. UU. anunció la habilitación de grupos de trabajo para reducir la migración desde el llamado triángulo norte a ese país.

“Ya hemos visto un impacto significativo en el que las acciones que estamos tomando están haciendo que la gente reconsidere si les gustaría ser más cooperativos o no”, le dijo el funcionario a Univisión.

Estas medidas van desde la revocación rápida de visas hasta el apoyo a los esfuerzos locales en cada país para aplicar la ley.

El plan también incluye el análisis y posterior sanción de personas con nexos con el narcotráfico y el blanqueo de dinero.

La vicepresidenta de EE. UU., Kamala Harris, dejó claro en su visita a Guatemala en junio último los planes de Joe Biden para abordar las causas de la migración desde sus raíces.

Sin embargo, resalta la publicación, “las élites políticas y económicas corruptas han tratado de protegerse de la rendición de cuentas y ha socavado los esfuerzos efectivos para desenredar un su sistema corrupto, así como los grupos prodemocracia y de derechos humanos en la región”.

“Las élites de El Salvador, Honduras y Guatemala han llenado los tribunales con sus compinches, han despedido a fiscales generales relativamente independientes y han echado a los organismos internacionales anticorrupción”, dice la nota.

Tienen sus dudas

Sin embargo, para algunos analistas esos programas no han tenido muchos resultados, sobre todo porque Biden han enfrentado otros problemas como el coronavirus, la retirada de Afganistán y el creciente número de migrantes que demandan asilo en las fronteras de EE. UU.

También se preguntan sin hay resultados reales, sobre todo después de la reciente destitución del fiscal general de El Salvador y el jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad en Guatemala, Francisco Sandoval.

En julio último, EE. UU. publicó una lista de 55 personas del triángulo norte sospechosas de tener nexos con la corrupción, obstruir la justicia o socavar la democracia. Entre estos había ministros, jueces y expresidentes de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Sin embargo, también hubo cuestionamientos sobre el hecho de que no aparecieran otras personas abiertamente cooperantes del narcotráfico.

“La lista inicial fue un buen disparo de advertencia para decir ‘sabemos quiénes son’. Pero el silencio posterior ha creado la sensación de que era un ‘bluff'”, expresó Douglas Farah, presidente de IBI Consultants, una consultora de seguridad nacional, citado por Univisión.

Lo pensarán dos veces

Pero funcionarios de EE. UU. sostienen que los planes han ayudado a que los “potencialmente corruptos” piensen dos veces en cómo actúan. Además, aseguran que hay otros programas paralelos que están dando buenos resultados.

Una iniciativa contra el blanqueo de dinero y “ganancias malhabidas” ha bloqueado más de US$3 mil millones en activos, afirma la publicación.

La fuente de EE. UU. entrevistada dijo que se han encontrado con cierta resistencia por parte de algunos funcionarios que les dificultan el trabajo. Cita, por ejemplo, el actual fiscal general de El Salvador.

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Sin embargo, aclaró que Washington seguirá trabajando, principalmente en el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil de esos países.

Agregó que EE. UU. también ha reaccionado fuertemente a despidos de jueces y fiscales.

“Hemos sido muy claros en que este tipo de movimientos tienen un impacto directo en la relación y en nuestros programas de asistencia”, enfatizó.