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¿Es posible que Guatemala y China algún día establezcan relaciones diplomáticas?

Consolidación del presidente Xi Jinping como líder supremo del Partido Comunista chino augura un afianzamiento de la política externa de esa potencia mundial que ya ha alcanzado a varios países de Latinoamérica.

El presidente chino Xi Jinping se ha consolidado como el máximo líder del Partido Comunista y se perfila para un tercer mandato presidencial. Durante su mandato China ha impulsado una política internacional expansionista que y se nota en Latinoamérica. (Foto Prensa Libre: AFP)

El presidente chino Xi Jinping se ha consolidado como el máximo líder del Partido Comunista y se perfila para un tercer mandato presidencial. Durante su mandato China ha impulsado una política internacional expansionista que y se nota en Latinoamérica. (Foto Prensa Libre: AFP)

La capacidad de China de influir en el mundo ha crecido como espuma en años recientes. América Latina no escapa de la influencia del gigante asiático que ya logrado en poco tiempo hacerse de la simpatía de una veintena de países en esta región.

Estas naciones voltearon a ver a China y rompieron relaciones con Taiwán, condición irrestricta y no negociable de Pekín para aceptar como amigo o aliado a un Estado, puesto que, hasta hoy, considera a la isla como una región insurrecta sobre la cual reclama derechos y soberanía y dice que el problema es un asunto interno.

En Centroamérica, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, y más recientemente El Salvador, han establecido relaciones diplomáticas con China. Belice, Honduras y Guatemala se mantienen fieles a Taiwán.

El pasado fin de semana el presidente chino Xi Jinping se consolidó como líder máximo del Partido Comunista lo que le abre las puertas para que pueda gobernar la potencia mundial por tercera ocasión, incluso, hay quienes afirman que podría afianzarse como presidente de por vida de China.

Bajo el mandato de Xi, China se ha caracterizado presidir una dinámica política internacional. Con su inminente elección para un tercer periodo presidencial, algo que ocurrirá en marzo próximo, su influencia en el mundo podría extenderse.

Acercamientos

En teoría, a cualquier país le interesaría hacer negocios con China, que representa un mercado de mil 400 millones de personas. Pero, en el caso de Guatemala hay factores que, de momento, hacen muy difícil pensar en un acercamiento con Pekín.

Por un lado, la cooperación de Taiwán, pero lo más importante es el respaldo que a la isla mantiene EE. UU., país que en agosto pasado envió en visita oficial a la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi, en una actitud considerada desafiante y que desató la furia de China.

Guatemala mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán desde 1970, pese a que no es reconocido como un país en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En ese tiempo ha otorgado al país ayuda millonaria, reembolsable y no reembolsable, y mantiene varios programas de cooperación.

De tal cuenta, hay analistas que consideran que un acercamiento con China Continental no está cerca, ni siquiera en el mediano plazo. Aunque en buena medida esto puede depender del gobierno que resulte electo, puesto que la política exterior y las relaciones internacionales son una atribución del presidente de la república, según la Constitución.

La historia marca dos momentos en los que hubo algún acercamiento con el gigante asiático. En 2012 cuando Guatemala formó parte del Consejo de Seguridad de la ONU, del cual China es miembro permanente, y en 2014 cuando el gobierno de Otto Pérez Molina anunció, aunque ya no se concretó, la apertura de una oficina comercial en ese país.

Sin relaciones diplomáticas, cualquier empresario que busque negocios con China lo debe hacer por su cuenta y tramitar su visa en México. Sin estos vínculos, el intercambio comercial entre ambos países sumó, solo de enero a agosto de este año, US$3 mil 200 millones. 

Pocas posibilidades

Analistas consultados coinciden en que actualmente no existen posibilidades de que Guatemala pueda acercarse a China.

Para el internacionalista y catedrático universitario Pablo Rangel, es probable que en una década el país asiático se convierta en la primera potencia mundial, y aunque Guatemala debería tenerlo en cuenta, para el Gobierno no es sencillo “hacer un viraje”.

En primer lugar, por el descontento que supondría para EE. UU., pero también por los temores de la élite comercial guatemalteca de competir contra un gigante tecnológico y empresarial, aseveró.

No obstante, afirma que un cambio de política también tendría que ver quién gobierne el país, aunque también ve lejano que llegue al poder una opción popular socialista.

Rangel expuso que la lealtad de Guatemala a Taiwán se también se mantiene porque le interesa tener el argumento como una herramienta de negociación con EE. UU. para que este país no se involucre en temas que afecten al gobierno o al oficialismo guatemaltecos.

En ese sentido, se ha notado cómo las críticas que EE. UU. promovía vehementemente al inicio de la en contra de la corrupción en contra de la corrupción , se han ido apagando. Ahora parece que reactivó su ayuda al país con la firma de acuerdos de cooperación millonaria y la entrega de 95 vehículos al Ejército de Guatemala.

EE. UU. es el principal socio comercial de Guatemala, por lo cual se ve difícil que pretenda alejarse de Washington y acercarse a Pekín, según analistas. El presidente de EE. UU., Joe Biden, en una actividad en la Casa Blanca. (Foto Prensa Libre: EFE)

Intereses

Roberto Wagner, también internacionalista, indicó que actualmente, para Guatemala, EE. UU. Israel y Taiwán son la prioridad en política internacional y que hacer algún cambio en ese sentido podría pasarle una factura muy alta a quien tome la decisión de hacerlo.

“Aunque hay ciertas voces en el país que hablan de las oportunidades que puede ofrecer China, Taiwán se ha movido muy bien”, refiere.

Jorge Ortega, coronel retirado y docente universitario especializado en Administración y Políticas Públicas, opina que la consolidación de Xi en China se debe a la efectividad de sus políticas comerciales, que incluyen fuertes inversiones en infraestructura que han generado expectativa en todo el mundo.

Así entró en África y así lo ha hecho con los países de Latinoamérica, donde Brasil, Chile, Uruguay, Perú y Argentina tienen como principal socio comercial a aquel país.

China ya desbancó a Rusia y su penetración va en función de ir cortando espacio comercial y de influencia a EE. UU.”, explica el docente universitario.

China representa un mercado de mil 400 millones de consumidores, donde los productos agrícolas guatemaltecos podrían tener una oportunidad de negociación. (Foto Prensa Libre: AFP)

A la pregunta de si el gigante asiático estaría interesado en formalizar relaciones diplomáticas con países como Guatemala, Ortega refiere que “cualquier país es de beneficio para ellos” ya que “todos tiene recursos naturales” y China ya ha agotado los propios.

Refiere que, para Guatemala una relación con China sería ventajosa si este país conquista la supremacía mundial porque se evitaría complicaciones con el liderazgo mundial.

En todo caso, apunta, el país debería planificar “qué vamos a hacer” ante escenarios futuros que resulten de eventos geopolíticos mundiales, como la guerra entre Rusia y Ucrania o la insistencia de China de recuperar Taiwán.

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