“¿Queremos seguir divididos?” Giammattei dice en discurso por el Bicentenario que es necesario “dejar atrás las diferencias”

Presidente participa en Sesión Solemne en el Congreso de la República para conmemorar los 200 años de independencia de Guatemala

Alejandro Giammattei a su llegada al Congreso para la Sesión Solemne por el bicentenario de Guatemala. (Foto Prensa Libre: Erick Ávila)
Alejandro Giammattei a su llegada al Congreso para la Sesión Solemne por el bicentenario de Guatemala. (Foto Prensa Libre: Erick Ávila)

Este martes 14 de septiembre se llevó a cabo la Sesión Solemne en el Congreso de la República para conmemorar los 200 años de independencia de Guatemala, cuya celebración se ve afectada por la pandemia del coronavirus que vive el país.

Al acto en el Organismo Legislativo acudió el presidente Alejandro Giammattei, magistrados de la Corte de Constitucionalidad, Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Supremo Electoral e integrantes del cuerpo diplomático.

El presidente Giammattei comenzó su discurso lanzando una serie de preguntas como “¿con qué espíritu llegamos a esta efeméride del país que tenemos?, ¿Con qué actitud llegamos? ¿Con qué espíritu estamos dispuestos a construir el futuro de nuestro país? ¿Con cuánto compromiso y determinación trabajamos por la construcción de una Guatemala, que al igual que el mundo entero vive de circunstancias absolutamente excepcionales?

Giamattei refirió que este es un momento propicio para la reflexión, “para dejar atrás de una vez por todas aquello que nos divide y para darle paso al compromiso real de reconstruir nuestro país desde lo más profundo de nuestras raíces, valores, necesidades, posibilidades y convicciones”.

Hizo un llamado, a las puertas del bicentenario de la independencia, para que “comencemos de nuevo, aún estamos a tiempo de darle vuelta a la página y tomar una hoja en blanco donde podemos reescribir la historia; una historia que fortalezca la esperanza y devuelva la confianza”.

Llamado a dejar los intereses particulares

El mandatario dijo que la todos están llamados a escribir la historia y que sea un testimonio de cómo un país, ante la adversidad, supo reencontrarse dejando a un lado los intereses particulares,  haciendo vida el mandato constitucional de procurar el bien común.

Dijo que es injusto reducir la interpretación de la historia a los últimos siglos, desde la perspectiva de la polarización y la confrontación.

“Ya basta divisiones,  toca cuidar de esta patria, que es nuestro bien común, sin importar de dónde vengamos. La realidad es que no son un blanco o un negro si no es una variedad de matices que permiten en el medio buscar los puntos de encuentro”, dijo en su discurso Giammattei.

Señaló que estudiar la historia se deben analizar los acontecimientos del contexto histórico en que ocurrieron, para tener así una perspectiva más integral y aprender de las lecciones positivas y tomar en cuenta también el aprendizaje que las experiencias negativas dejaron y así evitar que se repita en todo el mundo.

“El Siglo 19 estuvo marcado por disputas coloniales, los siglos anteriores incluso estuvieron matizados por las disputas bélicas entre potencias en afán de expansión en todos los continentes que hoy conocemos incluyendo la propia América y por ende nuestra Guatemala.  Cada uno de estos acontecimientos de expansión en el mundo trajo consigo guerra y sufrimiento para los pueblos invadidos, no lo olvidamos y honramos a nuestros pueblos que tuvieron que pasar por ese momento histórico tan doloroso”, señaló el presidente.

Afirmó que no obstante,  junto con ese lado oscuro del mestizaje, este aportó a Guatemala la riqueza de nuevos conocimientos tecnologías del momento y se configuraron nuevas identidades.

División

“Cuando España llega a Guatemala en 1 mil 524 no existirá una convivencia pacífica, armoniosa y afable entre los pueblos originarios. No éramos precisamente un pueblo en paz, a pesar de nuestra historia milenaria, nuestra identidad aún seguía en construcción, había una franca disputa bélica entre los distintos pueblos que conformaban lo que hoy es el territorio guatemalteco. Así nos encontraron, divididos, peleando entre hermanos. Nuestra historia hubiera sido distinta si en lugar de guerras y divisiones internas no hubieran nos hubieran encontrado trabajando Unidos”, criticó el mandatario Giammattei.

Dijo que los guatemaltecos no deben dejar que este esta historia de confrontación se siga repitiendo, pues se puede pensar distinto.

“Podemos ver el mundo con cosmovisiones diferentes, pero estoy seguro que todos absolutamente todos queremos vivir en paz, queremos cuidar nuestra patria, queremos construir un mejor país para las futuras generaciones”, mencionó.

Dijo que los casi 300 años que sucedieron desde entonces hasta la independencia superpusieron la mezcla de dos mundos, al igual que pasó en muchos otros países, y que los movimientos independentistas no nacieron precisamente de objetivos nobles, altruistas o patrióticos, si no fueron producto de una confusión intereses de unos cuantos a los que ya no les convenían dominio colonial a lo que se sumó el debilitamiento de la capacidad de ese dominio colonial de extenderse por más tiempo.

Un parteaguas

Dijo que ese solo hecho ha marcado de manera profunda los 200 años posteriores a la independencia, aunque les duela a algunos. “Estamos conscientes de eso, por ello no conmemoramos este bicentenario como un momento histórico patriótico, si no como un parteaguas, que a pesar de su desarrollo y origen polémico, permitió ni más ni menos que hoy existamos como un país libre, soberano, independiente, con una democracia fortalecida que permite, incluso a los que no quieren la democracia”, expresó en tono enérgico Giammattei.

Dijo que el tiempo no se puede retroceder, pero sí se puede aprender de esa historia.

Señaló que en ese hemiciclo parlamentario estaban reunidas las personas con la enorme responsabilidad de conducir los destinos de millones de guatemaltecos y que cada acción que estas personas tomen o dejen de cumplir, depende hacer la diferencia entre un país que a pesar de tenerlo todo para progresar camina a paso lento para hacer posible remontar el vuelo.

El coronavirus

Dijo que a los rezagos históricos y a los enormes desafíos que Guatemala arrastra desde hace muchas décadas, el bicentenario los encontró en medio de una franca amenaza a la vida de la humanidad por la pandemia del covid-19, que ha transformado hasta el más mínimo detalle de la vida de los guatemaltecos.

“Este momento que nos toca requiere del compromiso de todos para hacerle frente al verdadero enemigo común, requiere todos los esfuerzos necesarios para vencer la pandemia. Ningún interés particular, del tipo que sea puede estar por encima de esta causa, la unidad que nos hará libres comienza por entender nuestras diferencias, por tener empatía de frente a las profundas necesidades de nuestro pueblo y aceptar la riqueza pluricultural que cobija este pequeño territorio que llamamos patria, aquella que estamos llamados a defender y a cuidar”, recalcó Giammattei.

“No podemos perder más tiempo en divisionismo e intereses particulares y sectoriales que no nos dejan avanzar. Guatemala es más de lo que ocurre aquí en la ciudad capital, el corazón de nuestro país late doliente de hambre, de falta de oportunidades, de acceso a servicios esenciales en los rincones más remotos de nuestro país. Es ahí es donde veo cuando pienso en el largo camino que aún nos falta por recorrer dónde estamos enfocando nuestras fuerzas”, señaló el presidente.

Afirmó que las puertas del bicentenario son la ocasión propicia para ver al vecino como un hermano, para dejar atrás aquello que nos divide y poner  empeño en la construcción de la nueva Guatemala, una Guatemala próspera, tolerante, dispuesta a escuchar al otro, pero sólo sobre todo solidaria y más humana.

“Que las divisiones ideológicas no nublen nuestra capacidad de visionar un mejor país y de trabajar juntos por el mismo objetivo de vernos libres de las cadenas que nos imponen la indiferencia, la ignorancia, la inequidad, la falta de oportunidades, por eso trabajamos en la construcción de un país fuerte en el que cada uno de sus ciudadanos tenga acceso a la salud, la educación de calidad y encuentra el desarrollo y en el que emigrar no sea la única opción que les estamos dejando – a las personas-“, puntualizó Giammattei.

Dijo que no se puede seguir viviendo de espaldas al futuro y expresó:  “No pensemos en nosotros mismos y en los puestos que temporalmente ocupamos, pensemos en los millones de personas a quienes tenemos la obligación de servir y cuyo futuro depende de las decisiones y acciones que tomemos el día de hoy”.

Según Giammattei, Guatemala tiene enormes líos en cuanto a la pobreza, la desigualdad, desnutrición, la infraestructura ineficiente, servicios públicos, Estado rezagado por décadas y además la constante amenaza de las consecuencias por el cambio climático que se vuelve obstáculo al desarrollo.

Los cuatro retos del país

“Guatemala tiene cuatro grandes retos como país como nación. Primero superar la pandemia con el esfuerzo y la corresponsabilidad de todos. Fácil es echarle el muerto el Gobierno por alguien que no use la mascarilla, fácil es echarle el muerto para alguien que llega tarde o no se quiere vacunar”, apuntó Giammatte.

Agregó que el segundo reto es fortalecer la institucionalidad del país en lugar de debilitarla ,en todos los ámbitos del Estado.

El tercer punto es reactivar la economía de manera integral e inclusiva como la forma más efectiva de mejorar las condiciones de vida para el conjunto de la población del país.

El cuarto reto es iniciar el arduo y complejo camino de la construcción de la Guatemala en la que todos se sientan incluidos, en la que todos los guatemaltecos sin importar si se sientan parte.

El presidente afirmó que estos cuatro retos se pueden enfrentar en el corto, mediano y largo plazo pero sólo si lo se hace con determinación “abriendo nuestra mente y nuestro corazón pensando en la Guatemala del futuro. Si queremos un nuevo y mejor país este es el único camino que tenemos, si no asumimos este compromiso de trabajar unidos vamos directo a la autodestrucción y entonces sí podremos decir que Guatemala no resiste más”, comentó.

Nada que celebrar

Cuando el presidente Giammattei daba su discurso, un grupo de diputados sacaron pancartas con mensajes en los que rechazaban la conmemoración del bicentenario.

Diputados de la bancada Semilla se pararon y mostraron las pancartas, pero diputados José Ubico y Oto Callejas de Todos, arrebataron una y trataron de quitar las otras. 

No se pude ser irrespetuoso con la patria

El presidente del Congreso, Allan Rodríguez, en su discurso hizo ver que quizá no sea tiempo de fiestas debido a la pandemia que afecta a todo el mundo, pero que tampoco es tiempo de heredar temor a las próximas generaciones y que no se puede ser irrespetuosos con la patria y por eso se conmemoran los 200 años de independencia en medio de estas circunstancias.

Afirmó que tiene la firme convicción que aún en medio de sanas diferencias, porque así es como se construye la democracia, se podrá encontrar el camino y los acuerdos que permitan que toda la nación tenga el oxígeno y el aliento para vivir no sólo 200 años, sino muchos siglos de oportunidad y desarrollo para las generaciones del presente y del futuro.

“En esta novena legislatura hemos tenido aciertos y desaciertos, es algo normal en cualquier parlamento del mundo. Aquí convergemos 160 seres humanos con virtudes, defectos, fortalezas y debilidades, aunque en momentos no podemos estar de acuerdo, cuento con la firme convicción de que todos los diputados deseamos lo mejor para nuestra patria”, expresó Rodríguez.

Hizo referencia al trabajo que hicieron desde la instancia de Jefes de Bloques y en el Congreso para la aprobación de la ley de emergencia por el covid-19  y que se logró al dejar de lado las banderas partidarias y tomar la bandera nacional y que los diputados se unieran pese a sus diferencias.

Diputadas muestran una de las pancartas en las que rechazan la celebración del bicentenario. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Compromiso más allá de las redes sociales

Dijo que este bicentenario es una oportunidad para empezar de nuevo y presentar una propuesta de esperanza a toda la población, en especial a los jóvenes, pues afirma que se necesita de su participación, compromiso, ideas, energía, pero que esa participación vaya más allá de las redes sociales.

Estimados jóvenes no dejen que su mente y su corazón se contamine por la política del espectáculo, no dejen que su mente y su corazón se contaminen por la manipulación política, no dejen que su mente y su corazón sea el terreno donde unos pocos aprendices de la mala política siembren odio, el miedo y por eso mi propuesta de esperanza incluye motivarles a ustedes jóvenes a que defiendan con valentía, con coraje e incluso con la vida su derecho a tener una mente un corazón y un espíritu libre”.

“Los tiempos que vienen requerirán del esfuerzo y compromiso de los mejores hijos de Guatemala y en ese sentido mi propuesta de esperanza incluye no sólo legislar para contribuir a contener la pandemia que nos azota, mi propuesta incluye estudiar y analizar a profundidad en qué hemos fallado y qué debemos hacer para prepararnos ante escenarios como los que hoy enfrentamos y los que pudieran venir”, comentó Rodríguez.

“Invito a los diputados de la nueva legislatura para que sin ningún tipo de rencor podamos trazar y recorrer juntos un camino de esperanza, incluso tomando medidas que no gozan de popularidad y que no serán aplaudidas por algunas personas, pero eso no significa que seamos responsables porque sería una gran tragedia pretender quedar bien con todos haciendo lo incorrecto solo para obtener aplausos en la plaza o en las tarimas para las próximas elecciones”, resaltó el presidente del Congreso.

“No queridos compatriotas, no estamos para jugar con el dolor de las familias, Guatemala no está para la división, Guatemala no está para el chantaje político interno o externo, Guatemala no está para la política del espectáculo en las redes sociales y del show para ganar votos, Guatemala no está para que los políticos se aprovechen del dolor y del sufrimiento de la familia”, señaló.

Dijo que: “la historia nos va a juzgar a nosotros y a las futuras generaciones y hoy deseo fervientemente que en un futuro cercano, cuando la historia nos juzgue en los libros, se nos recuerde y se nos retrate como una legislatura que estuvo a la altura de la época, deseo que nos recuerden por haber dado y por haber hecho nuestro mejor esfuerzo por el pueblo y por nuestra patria, deseo fervientemente que nuestros hijos y nietos al igual que cada uno de todos los guatemaltecos se le erice  la piel de orgullo al pronunciar con pasión aquella hermosa estrofa de nuestro himno nacional que dice “Nuestros padres lucharon un día encendidos en patrio ardimiento y lograron sin choque sangriento colocarte en un trono de amor”.