1954: cadetes se rebelan contra el Ejército de Liberación

La existencia de un grupo mercenario en el país, financiado desde el exterior, fue motivo de descontento dentro de las filas del Ejército. Además, se le rendía tributo como héroes de una batalla no ganada. La situación era humillante.

Titular del 3 de Agosto de 1954 informando sobre el levantamiento de los Cadetes. (Foto: Hemeroteca PL)
Titular del 3 de Agosto de 1954 informando sobre el levantamiento de los Cadetes. (Foto: Hemeroteca PL)

El domingo 1 de agosto de 1954, el subversivo “Ejército de Liberación” desfiló en actitud triunfalista por calles de la ciudad de Guatemala hacia el Campo de Marte para recibir honores y ser condecorado por su líder, Carlos Castillo Armas.

La compañía de cadetes de la Escuela Politécnica debía asistir a la ceremonia; sin embargo, a su paso recibió insultos por su participación en  defensa del territorio nacional contra los anticomunistas.

Esa fue la gota que derramó el vaso.   

Venganza

La oportunidad estaba servida para la venganza de los cadetes, ya que se enteraron de que los liberacionistas tenían su base en los campos del Roosevelt, donde se construía el  hospital que llevaría ese nombre.

En la madrugada del 2 de agosto, los 134 cadetes atacaron sorpresivamente a los mil 200 hombres de la liberación. El combate contaba con el apoyo de altos mandos del Ejército.

A las 17 horas se levantó la bandera de rendición de los mercenarios. La batalla dejó cuatro muertos: los cadetes, Jorge Luis Araneda, Luis Antonio Bosh, Carlos Enrique Hurtarte y el soldado Lázaro Yucuté, y decenas de heridos en ambos bandos. 

Diversos aspectos de las negociaciones para terminar con el ataque en contra del Ejército de Liberación el cual se rindió por mediación del Arzobispo Rossell.(Foto: Hemeroteca PL)
El arzobispo Mariano Rossel y Arellano prometió, como mediador, no permitir represalias contra los levantados. Semanas después, muchos  fueron encarcelados y otros partieron al exilio, sin esperanza de ser reconocidos por su heroicidad.

Esta situación humillante degeneró en alzamientos y descontento en el Ejército. De hecho, se reconoció más tarde la participación mercenaria exterior como fuerza principal para el derrocamiento de Jacobo Árbenz Guzmán, quien, en su afán de no provocar derramamiento de sangre, no expuso al Ejército.

Actualmente se recuerda la hazaña cada 2 de agosto como  “Día de la Dignidad Nacional”.

Los cadetes caídos en la batalla del 2 de agosto de 1954, de izquierda a derecha: Carlos Hurtarte, Luis Bosh y Jorge Araneda.(Foto: Hemeroteca PL)

Castillo Armas recibe apoyo de campesinos. (Video: Youtube)