Sábado Santo: La quema de judas y otras costumbres de Guatemala

El Sábado Santo era comúnmente llamado “Sábado de Gloria”; sin embargo el ambiente que impera en el día es el de luto porque Cristo está en el sepulcro. Es el último día del Triduo Pascual.

El Papa Francisco durante la celebración de la Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro del Vaticano. (Foto: AP)
El Papa Francisco durante la celebración de la Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro del Vaticano. (Foto: AP)

Al caer la noche, la luz consumirá la oscuridad y anunciará la buena nueva de la resurrección.

Este es el día litúrgico de la Iglesia, porque Cristo está muerto, día de tristeza, llanto y dolor al meditar en sus sufrimientos y en la soledad de su muerte y es la falta de la Eucaristía, porque es el único día que no se comulga.

En los pueblos latinoamericanos se acostumbra, como parte de la religiosidad popular, dar el pésame a la Virgen María por la pérdida de su hijo.

En el caso particular de Guatemala, la mañana de Sábado Santo, los niños expresan su tristeza vistiendo túnicas negras y llevan en sus hombros las réplicas de los cristos yacentes. Por su parte las niñas visten de blanco en señal de pureza y cargan a la pequeña imagen de la Virgen Sola.

Procesión infantil del Santo Cristo Yacente del Templo El Calvario que sale el sábado santo. (Foto: Hemeroteca PL)
Quema del traidor

En algunos lugares de la provincia se acostumbra la “quema de Judas”, en alusión a la traición de Judas Iscariote, quien entregó a Cristo por trenta monedas. Básicamente se trata de la quema de un monigote hecho con trapos, previo la lectura de un “testamento”, redactado con sátira e ironía.

Por la tarde sale María Santísima de la Soledad. Es llevada por hombres y mujeres vestidos de negro que expresan su sentir de esta forma ante la muerte de Jesús.

María Santísima de la Soledad del Templo de la Recolección sale en procesión de pésame, vestida de luto riguroso la tarde del Sábado Santo. (Foto: Néstor Galicia)

La tristeza y desconsuelo de la Iglesia se mitigan con la esperanza de la resurrección, durante la Vigilia Pascual.

La ceremonia se divide en dos partes, la primera comprende la bendición del fuego nuevo y del cirio pascual. Luego, las lecturas, bendición del agua bautismal y renovación de las promesas bautismales.

Luego, el altar se cubre con mantel blanco y se encienden las luces y candelas. Se coloca el cirio pascual en el presbiterio, el cual se marca con una cruz y se le colocan granos de incienso. El cirio lleva en la parte superior la letra griega Alfa y en la inferior la letra Omega, significando el principio y el fin. Entre los cuatro brazos de la cruz se escriben los cuatro números del año.

Peregrinos con velas celebran la vigilia pascual en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén. (Foto: AP)
Noche de esplendor

En la noche del Sábado de Gloria se vive la mayor experiencia con la resurrección de Jesús. Lo que era oscuridad se convierte en luz; lo que era pecado, es gracia; lo que era negación, es afirmación.

Durante la vigilia se entona el pregón pascual y se anuncia que Jesús resucitó, que ha vencido a la muerte, y por lo tanto, al pecado.

Durante la vigilia se hace recorrido desde el antiguo testamento hasta el nuevo, por medio de siete lecturas.

Las campanas, las cuales no se tocan desde el Jueves Santo, vuelven a sonar y se canta el Gloria, como símbolo de júbilo.

La algarabía por la victoria de Cristo se extiende hasta las primeras horas del domingo, cuando un ángel anuncia la buena noticia: Cristo vive.

El Cirio Pascual se enciende con el fuego bendecido durante la Vigilia Pascual. (Foto: Néstor Galicia)
Tradiciones locales

Como parte de la religiosidad popular, y en consonancia con el ritual de la Iglesia Católica, muchas comunidades permanecen en vigilia desde la noche del sábado hasta la madrugada del domingo.

Entre las tradiciones figuran la bendición del agua, los granos que serán utilizados para la siembra en mayo, y recuerdos, estampas y artículos religiosos.

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