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Vestigios mayas en el Cementerio General

La necrópolis más antigua de la capital se inauguró el 1 de julio de 1881 sobre un conjunto de estructuras precolombinas.

Plano de los Cerritos del Cementerio General, en cada uno se encuentra un mausoleo o tumba. (Foto: Hemeroteca PL)

Plano de los Cerritos del Cementerio General, en cada uno se encuentra un mausoleo o tumba. (Foto: Hemeroteca PL)

El primer informe al respecto lo aportó el arqueólogo estadounidense Edward Shook (1911-2000), reconocido por sus publicaciones acerca de sitios mayas.

“En la década de 1940, Shook dio a conocer la importancia del conjunto, lo mencionó como el sitio del Cementerio e indicó que podría guardar relación con Kaminaljuyú. Los Cerritos, como otros puntos ubicados en el valle de la ciudad, estaba conectado con esa acrópolis y presenta características propias de las edificaciones de su periferia: pequeñas plazas rodeadas por construcciones, montículos de diferente altura y, en el caso de los vestigios que están en el cementerio, se presume que también hay un patio para el juego de pelota”, explica el arqueólogo Édgar Carpio Rezzio.

Pasaron 60 años para que se hiciera otro reconocimiento profesional en Los Cerritos. “Fue tema en charlas como las del Simposio Nacional de Arqueología, y se escribió al respecto en revistas especializadas, pero desde el trabajo de Shook no se retomaba el estudio del lugar”, agrega Carpio, quien presentó junto a sus colegas Carlos Navarrete y Alfredo Román un informe que contrastó el bosquejo del aspecto que Shook asumía tenía Los Cerritos con las tumbas que se habían construido desde finales del siglo XIX.

La investigación de los arqueólogos forma parte de los Anales de Geografía e Historia de Guatemala y fue publicado en el 2001, con el título Evidencias Arqueológicas en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.

Después de la lluvia

Para construir el mausoleo del general Justo Rufino Barrios (1835-1885), se excavó en uno de los montículos. “No hubo indicios de que se hubiera recuperado algún vestigio arqueológico”, indica Carpio, quien aclara que la mayoría de los objetos recuperados son asas de vasijas, fragmentos cerámicos y de obsidiana, pues los principales hallazgos se hicieron en la época de Shook, cuando se encontraron varias esculturas talladas en roca de hombres junto a hongos.

“En toda el área maya se les encuentra únicamente en el valle de Guatemala y en la Costa Sur”, menciona Carpio. Estos ejemplares están resguardados en la ceramoteca del Museo Nacional de Arqueología y Etnología, aunque pueden apreciarse algunos en el Museo Popol Vuh. “Cuando llueve, aún es posible observar piezas diminutas de cerámica u obsidiana en los montículos”, dice el arqueólogo.

El patrimonio invalorado

El reconocimiento que Carpio, Navarrete y Román hicieron tenía como finalidad documentar el estado de las tumbas —muchas, protagonistas de la historia del país—, así como de los ocho montículos principales. Su intención fue evidenciar el potencial del cementerio para propósitos turísticos, al resaltar su pasado prehispánico y la belleza arquitectónica de sus primeros mausoleos, que son ricos en piezas de escultura trabajadas en mármol y metal.

La visión de los arqueólogos se concretó con el trabajo que hizo otro grupo de investigadores. En el 2005 y 2006, los arquitectos Dominique Chang y Julio Mariano Sánchez, el biólogo Estuardo Solórzano y los historiadores Manuel Morales y Aníbal Chajón actualizaron la información del cementerio e inventariaron las tumbas de acuerdo con sus diferentes estilos arquitectónicos.

El resultado se aprecia en el libro Historia, arte y conservación del Cementerio General de la ciudad de Guatemala, publicado en el año 2011 por la Editorial Universitaria, en el cual consignan que “el Cementerio General nunca ha sido objeto de ejecución de un plan sistemático de conservación, al grado de que la mayoría de la población no lo valora como patrimonio cultural de la Nación”.

El ejemplar alude ínfimamente al pasado maya de la actual necrópolis, pero es vasto al brindar datos biográficos de personajes célebres e inventariar las tumbas y especies arbóreas del lugar.

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