Los retos que enfrentará Nayib Bukele, el próximo presidente de El Salvador

El popular exalcalde Nayib Bukele rompió este domingo el tradicional bipartidismo de derecha-izquierda en El Salvador al ganar las elecciones y convertirse en presidente electo, con la misión de alcanzar acuerdos para combatir la violencia pandillera y levantar la economía.

Nayib Bukele se proclamó ganador de las elecciones presidenciales de El Salvador. (Foto Prensa Libre: EFE)
Nayib Bukele se proclamó ganador de las elecciones presidenciales de El Salvador. (Foto Prensa Libre: EFE)

 

El carismático exalcalde capitalino de 37 años venció en primera ronda y, desde los primeros reportes, la tendencia era “irreversible”.

De aspecto juvenil, el presidente electo, que se postuló por el pequeño y conservador partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), acudió vestido con pantalones de lona y chaqueta de cuero a celebrar con sus simpatizantes.

Miles de personas lo aclamaron en la céntrica Plaza Morazán, donde ondearon banderas de El Salvador y de su partido mientras coreaban su nombre.

“En este momento podemos anunciar con plena certeza que hemos ganado la presidencia de la república de El Salvador en primera vuelta”, había declarado Bukele poco antes en un hotel capitalino.

“Es una victoria del pueblo salvadoreño, hoy ganamos en primera vuelta y hemos hecho historia”, expresó Bukele, quien llegó a la votación como favorito en todas las encuestas, aunque se dudaba que pudiera obtener el 50% más uno de los votos necesarios para evitar un balotaje.

Su triunfo puso fin al histórico bipartidismo de izquierda y derecha que ha gobernado El Salvador las últimas décadas.

Gobierno en alianza

Pese a la contundencia de su victoria, analistas advierten que Bukele deberá buscar acuerdos con la oposición de derecha, que controla el Congreso.

“Para gobernar y gestionar recursos, necesitará concertar con una asamblea (legislativa) de oposición”, destacó el analista y profesor universitario Carlos Carcach.

El nuevo mandatario tendrá que gobernar en alianza con la oposición al menos hasta 2021, cuando se efectúen las próximas elecciones legislativas.

Para el analista y profesor universitario Roberto Cañas, los salvadoreños “sepultaron” el bipartidismo que “no pudo leer las necesidades del pueblo, como la inseguridad que se vive a diario en las calles”.

Nayib Bukele saluda a simpatizantes antes de proclamarse presidente electo. (Foto Prensa Libre: AFP)

“Bukele personificó el hartazgo de la población con un modelo de partidos salpicados por la corrupción, y ahora deberán recoger los pedazos para recomponerse si quieren seguir siendo opción”, destacó Cañas.

Los candidatos de los dos partidos que han gobernado los últimos decenios reconocieron rápidamente la victoria del joven exalcalde.

“Vamos a llamar al presidente electo para desearle suerte para enfrentar los desafíos en este país”, dijo sobre el resultado Carlos Calleja, candidato de la coalición de cuatro partidos de derecha liderados por la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y segundo en la votación con 31,62% de los apoyos.

Poco antes lo había reconocido el excanciller Hugo Martínez, del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que resultó tercero (13,77%).

El presidente guatemalteco Jimmy Morales felicitó a través de Twitter a Bukele.

Arena gobernó El Salvador entre 1989-2009, mientras que el FMLN, que se transformó en partido político con el fin de la guerra civil en 1992, lo había hecho desde 2009 a la fecha.

El FMLN llegó al poder en 2009 con el expresidente Mauricio Funes, y seguidamente en 2014 con el ahora saliente presidente Salvador Sánchez Cerén.

El bipartidismo había reinado así tras el fin de la guerra civil de 12 años en 1992, que acabó mediante la firma de acuerdos de paz entre el gobierno y la guerrilla. Esta fue la sexta elección presidencial desde entonces.

Tanto el Tribunal Electoral como observadores internacionales coincidieron en señalar que la jornada electoral transcurrió en un clima de tranquilidad.

Las pandillas son uno de los principales retos para el próximo gobierno en El Salvador. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Inseguridad, la prioridad

El nuevo presidente deberá atender el ya viejo problema de las violentas pandillas, que extorsionan a la población y fueron responsables de la mayoría de los 3 mil 340 homicidios cometidos en 2018 en El Salvador, un país con una tasa de 51 muertes por cada cien mil habitantes.

En el pasado, gobiernos de derecha apostaron por la represión o negociaron en secreto con las pandillas.

La izquierda, en tanto, con Funes (2009-2014) alentó una tregua entre las dos principales pandillas que redujo temporalmente los homicidios.

Cada año miles de salvadoreños emigran por la violencia y la falta de empleo.

Bukele deberá enfrentar también el lento crecimiento de una economía dolarizada que en los últimos cinco años no ha logrado llegar al 3% de crecimiento anual.

“El Salvador necesita más fuentes de trabajo, y más seguridad en cada esquina”, exigió el domingo antes de votar Daniel Morales, estudiante universitario de 24 años.

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