Estos son los puntos clave del informe desclasificado que causa revuelo en EE. UU.

El Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de EE. UU. publicó este viernes un polémico informe republicano que acusa a altos funcionarios del FBI y el Departamento de Justicia de negligencia en la investigación rusa y de ignorar el sesgo de una de sus fuentes contra el presidente Donald Trump.

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El presidente Donald Trump, envuelto en polémica por un reciente informe, desciende de una aeronave en Virginia. (Foto Prensa Libre: AFP)
El presidente Donald Trump, envuelto en polémica por un reciente informe, desciende de una aeronave en Virginia. (Foto Prensa Libre: AFP)

La polémica sobre la trama rusa, con una investigación en marcha, ya ha desembocado en la presentación de cargos contra cuatro personas relacionadas con Trump: su exasesor de seguridad en la Casa Blanca Michael Flynn; su exjefe de campaña Paul Manafort; su “número dos” en la campaña, Rick Gates, y el también exasesor George Papadopoulos.


El memorando fue redactado por el titular del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes, y alega que el FBI cometió abusos en la aplicación del mecanismo de interceptación y vigilancia del equipo de campaña de Trump en 2016.

De acuerdo con la visión del republicano Nunes, el FBI se basó en informaciones emanadas del partido Demócrata para interceptar conversaciones de un auxiliar de la campaña de Trump, Carter Page.

La narrativa defendida por Nunes dibuja al FBI y al Departamento de Justicia como entidades profundamente politizadas, con un fuerte sentimiento anti Trump y contra el partido Republicano.

Éstos son los puntos clave del documento de tres páginas y media, redactado por el equipo del presidente del comité, el republicano Devin Nunes, y que ha sido calificado de incompleto por el FBI:


– En octubre del 2016, el FBI y el Departamento de Justicia solicitaron permiso a un tribunal confidencial para espiar las comunicaciones electrónicas de Carter Page, que hasta septiembre del 2016 había asesorado en política exterior a la campaña electoral de Trump, por sospechar que había actuado como agente ruso.

– Esa solicitud se hizo, según el informe, con base en información proporcionada por Christopher Steele, un exespía británico que escribió un famoso informe lleno de detalles sórdidos sobre Trump.

– Bajo la ley estadounidense de Vigilancia de Inteligencia Exterior (FISA), las solicitudes de vigilancia electrónica deben renovarse cada 90 días y en cada caso debe darse una justificación separada.

– Entre octubre del 2016 y una fecha no especificada en 2017, hubo cuatro solicitudes judiciales para vigilar a Page. Tres de ellas las aprobó el entonces director del FBI, James Comey, y una la firmó el que fuera director en funciones tras su despido en mayo de 2017, Andrew McCabe. Además, dieron su beneplácito tres dirigentes del Departamento de Justicia: Sally Yates, Dana Boente y Rod Rosenstein.

– Dos de esos funcionarios siguen en activo: Rosenstein, que es el “número dos” del Departamento de Justicia; y Dana Boente, que desde la semana pasada es el abogado general del FBI. Trump no descartó este viernes que pueda despedir a Rosenstein a raíz del informe.

– El memorando alega que, en sus solicitudes al tribunal, el FBI y el Departamento de Justicia omitieron “información material y relevante” sobre su fuente.

– El famoso dossier elaborado por Steele fue “una parte esencial” en la solicitud de vigilancia a Page, según el memorando. Steele había recibido “más de US$160 mil del DNC (Comité Nacional Demócrata) y la campaña de (Hillary) Clinton” para “obtener información derogatoria sobre los lazos de Trump con Rusia”.

– Sin embargo, ninguna de las solicitudes de vigilancia “divulgó o hizo referencia al papel del DNC (Comité Nacional Demócrata), la campaña de (Hillary) Clinton o ningún otro partido o campaña en la financiación de los esfuerzos de Steele”.


– El FBI acabó rompiendo su relación con Steele por haber revelado que ejercía como fuente de esa agencia en una entrevista en octubre de 2016.

– Pero Steele mantuvo su contacto con un alto funcionario del Departamento de Justicia, Bruce Ohr, que era cercano a Rosenstein. Steele supuestamente confesó a Ohr en septiembre de 2016 que estaba “desesperado” por evitar que Trump ganara las elecciones.

– Esa prueba del “sesgo de Steele” no se reflejó “en ninguna de las solicitudes a la corte FISA”. En cambio, esas solicitudes “ignoraron u ocultaron las motivaciones financieras e ideológicas de Steele en contra de Trump”, según el documento.