Siguen hospitalizados 18 jóvenes españoles tras accidente en Francia

Unos 18 jóvenes españoles que viajaban en el autobús siniestrado este domingo en Lille, norte de Francia y que se dirigía a Amsterdam desde Bilbao, permanecen hospitalizados, seis de ellos en estado grave, mientras los que han resultado ilesos o han recibido ya el alta médica se preparan para volver mañana a sus casas.
 

<em>El vehículo en el que viajaban los estudiantes quedó destruído en la parte superior porque excedió la altura máxima. (Foto Prensa Libre: EFE).</em>
El vehículo en el que viajaban los estudiantes quedó destruído en la parte superior porque excedió la altura máxima. (Foto Prensa Libre: EFE).

El accidente del autocar, operado por la agencia bilbaína Viajes Livingston, se produjo a las 5:29 hora local, cuando el vehículo quedó decapitado e incrustado en mitad de un túnel de techo demasiado bajo, de unos 2.60 metros del Grand Boulevard de la periferia de Lille, a la altura del municipio de La Madeleine.
 
En el autobús viajaban 59 personas, 53 estudiantes vascos, dos conductores y cuatro acompañantes, de las cuales 34 fueron atendidas en el hospital universitario de Lille, la mayoría con heridas leves.
 
Diecisiete de los heridos ya han sido dados de alta, mientras que otros dieciocho permanecen hospitalizados, de los que seis se encuentran en estado grave.
 
El último parte médico del centro donde están ingresados los heridos señala que su situación se ha estabilizado y que ya no hay ninguna persona en estado crítico.
 
Mucho miedo, al final ha sido un susto muy gordo, hemos pasado muchísimo miedo, la verdad, dijo el bilbaíno Beñat Chomón, de 19 años, uno de los viajeros del autobús siniestrado.
 
Yo estaba dormido como mucha gente en el autobús, estábamos en las últimas filas. De pronto nos hemos despertado; yo estaba tumbado en la fila de atrás y no me ha pasado nada, pero compañeros que estaban delante y al lado, han resultado con la cara rajada, la barbilla rajada, describió.
 
El psiquiatra que dirige la célula de atención médico-psicológica para los viajeros, Franois Ducrocq, indicó que el golpe extremadamente violento que recibió el autobús provocó una escena de caos apocalíptica.
 
El conductor, que dio negativo en los test de alcoholemia y estupefacientes que se le practicaron, admitió durante su interrogatorio ante la Fiscalía que se fió del GPS sin prestar suficiente atención a la ruta.