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Tormenta invernal en EE. UU.: muertos, migrantes sin albergues y cortes de electricidad

EE. UU. recibió este martes 9 de enero su primera tormenta invernal del año, con fuertes vientos, tornados y nevadas que azotaron especialmente al centro y sureste del país.

Tormenta invernal en Estados Unidos

Un hombre atraviesa el Parque Histórico Nacional Minute Man cubierto de nieve, en Lincoln, Massachusetts, EE. UU. (Foto Prensa Libre: EFE)

Estados Unidos recibió este martes 9 de enero su primera tormenta invernal del año, con fuertes vientos, tornados y nevadas que azotaron especialmente al centro y sureste del país y que dejan al menos tres muertos y cortes de electricidad que afectan a unas 300 mil personas.

Según medios locales, ha fallecido una persona en el condado de Clayton (Georgia) al caer un árbol sobre el parabrisas de su vehículo; mientras que se han cobrado dos vidas sendos tornados en comunidades de viviendas prefabricadas, una en el condado de Catawba (Carolina del Norte) y otra en el condado de Houston (Alabama).

La tormenta afectó gravemente al estado de Florida, donde, a medio día, 92 mil 935 personas se habían quedado sin electricidad; también se vieron sin luz los ciudadanos de Carolina del Norte (63 mil 853), Georgia (62 mil 497), Pensilvania (47 mil 967) y Alabama (32 mil 389), según datos de PowerOutage.

Las principales amenazas son las fuertes ráfagas de viento, el granizo y los tornados; estos últimos mantienen en alerta el norte de Florida, el sureste de Georgia y gran parte de Carolina del Norte.

De hecho, el Servicio Nacional de Meteorología ya reportó múltiples tornados en Florida, y los servicios de emergencia informaron de “importantes daños” en algunas localidades como Panama City Beach o Bay County, donde se llegaron a derrumbar algunas viviendas y donde se cortaron carreteras.

Por otro lado, fuertes nevadas cubrieron anoche las áreas que van desde el norte de Texas hasta los Grandes Lagos, cerca de la frontera con Canadá, dejando a 18 millones de personas bajo alerta por la nieve de este martes 9 de enero.

Hasta ahora, más de 40 millones de personas en Estados Unidos se encuentran en alerta grave por la tormenta, de acuerdo al Centro de Predicción de Tormentas, y alrededor de la mitad de la población está en alerta por las fuertes ráfagas de viento, que se extienden por el sur y el noreste.

La entidad meteorológica estadounidense alertó de que esta situación es “particularmente peligrosa”.

Por otra parte, el riesgo de inundación se hace latente en zonas donde las fuertes lluvias son más agudas, y los meteorólogos advirtieron que las tormentas pueden producir inundaciones desde Florida hasta el sur de Maine.

Bob Oravec, meteorólogo del Servicio Nacional de Meteorología, dijo al Wall Street Journal que durante las próximas 24 o 48 horas las fuertes lluvias también llegarán a los estados del este, y advirtió de un riesgo de inundación en grandes áreas urbanas como Washington D.C., Nueva York y Boston.

Además, las áreas que acumularon más nieve durante el temporal del fin de semana pasado serán las más vulnerables a una posible inundación.

Los expertos pidieron a la población evitar salir a la calle en ciudades costeras como Nueva York, en alerta por fuerte viento esta noche, que podría llegar a azotar el estado con ráfagas de más de 100 kilómetros por hora.

tormenta en EE. UU.
Una persona pasa por una acera cubierta de nieve en Iowa City. (Foto Prensa Libre: AFP)

Familias de migrantes dejan sus albergues en Nueva York

Cuarenta familias de migrantes con niños tuvieron que dejar este martes 9 de enero el hotel en que vivían en Nueva York, en medio de la incertidumbre sobre su futuro y en uno de los peores días invernales, en que se espera una gran tormenta que podría ocasionar inundaciones.

La Administración del alcalde, Eric Adams, ordenó el desalojo, ya que necesita el espacio para más familias que siguen llegando a la ciudad.

Temprano en la mañana, tras dejar sus niños en la escuela, los inmigrantes con sus maletas comenzaron a dejar el hotel Row de Manhattan, tal y como les notificó la Alcaldía, que culpa del desalojo al Gobierno de Texas por enviar a miles de indocumentados a la ciudad, un flujo que no ha parado en casi dos años, y a la falta de apoyo económico de la Administración del presidente Joe Biden.

Familias de migrantes dejan sus albergues en Nueva York en medio una tormenta invernal
Inmigrantes con sus maletas abandonan el hotel Row de Manhattan. (Foto Prensa Libre: EFE)

Un total de 4 mil 800 familias con niños recibieron ya la carta que les informaba que a partir de ese momento tendrían 60 días para buscar un lugar donde vivir o volver a solicitar el reingreso al sistema de albergues de la ciudad (aunque la prioridad sería siempre para los recién llegados). El plazo se cumplió a finales de diciembre.

De acuerdo con la Alcaldía, ninguna familia desalojada dormirá en la calle, asegurando que la ciudad ha hecho arreglos para reubicarles en albergues temporales, y que muchas familias optaron por viajar a otros estados con amigos o familiares, a los que se les pagó el billete para llegar a su destino.

El comisionado de la Oficina para Asuntos del Inmigrante, el mexicano Manuel Castro, no pudo precisar cuántas de las 40 familias tendrían que ser reubicadas “porque todavía tienen todo el día para venir” al legendario hotel Roosevelt, convertido en albergue y principal centro de procesamiento de los recién llegados.

“Muchas de las familias a las que se les han otorgado los 60 días ya han salido del sistema, han buscado otros lugares en Nueva York y otras ciudades. Muchos de los que han estado por más de un año comprenden que hay que hacer espacio para la gente que está recién llegada y no han tenido apoyo”, dijo Castro en una conferencia de prensa a la que acudió junto a otros funcionarios de la ciudad.

“Tenemos que tomar estos pasos porque no tenemos suficientes recursos ni espacio para todos los que quieren venir a Nueva York”, afirmó Castro, que culpó al gobernador de Texas, Greg Abbott, y al Gobierno federal de Biden por el “caos y confusión” que el desalojo pueda ocasionar a los inmigrantes, en su mayoría venezolanos.

Castro reiteró que esta situación “no es sostenible” para la ciudad.

El gobernador republicano de Texas comenzó a enviar autobuses con indocumentados hace casi dos años y otros miles han llegado por su cuenta desde otros estados a la ciudad, que por orden de un tribunal está obligada a dar albergue a quien lo solicite.

Familias latinas llegaban hoy al Roosevelt bajo la tenue lluvia desde otros estados como Illinois o Pensilvania, así como jóvenes inmigrantes de África, en busca de albergue.

Los inmigrantes solteros fueron los primeros en recibir una notificación de desalojo de 30 días.