Vuelve el “salvaje oeste” talibán a Afganistán con ahorcados en excavadoras

Con los talibanes en el poder, las ejecuciones regresan a las plazas públicas de Afganistán con la misma brutalidad con la que horrorizaron al mundo hace más de 20 años.

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Los talibanes mantienen el poder en Afganistán. (Foto Prensa Libre: AFP)
Los talibanes mantienen el poder en Afganistán. (Foto Prensa Libre: AFP)

No es que en Afganistán no existiera la pena de muerte con el gobierno pasado, pero ahora que los talibanes  han regresado al poder, las ejecuciones también regresaron a las plazas públicas con la misma brutalidad con que la horrorizaron al mundo hace más de dos décadas.

Entre actuar moderadamente para no asustar a quienes se mueven tímidamente entre bambalinas para reconocerlos, y aterrorizar sin pudor para dejar claro a los afganos quién manda ahora, los talibán sin duda están eligiendo la dos.

En la ciudad de Herat, hasta hace poco una de las urbes más liberales de Afganistán, los verdugos no encontraron mejor cadalso que dos excavadoras. De las palas pendieron este martes, enfrente a una multitud, los cuerpos de tres presuntos asaltantes que, según con vicedelegado del gobierno Mawlawi Shir Ahmad Muhajir, habían tratado de entrar en la propiedad de un individuo, en el distrito de Obe, pero no pudieron consumar el hecho. Esta sí que fue justicia express.

La lección fue, de hecho, más para los curiosos que para los supuestos asaltantes, quienes no lograron conocer su condena, puesto que cuando fueron colgados ya estaban muertos.

Los había abatido el propietario de la finca, en una nueva muestra de cómo, rápidamente, Afganistán se está convirtiendo en el salvaje oeste, con la única diferencia, si acaso, es que ahí el cuatrero es la autoridad.