Justicia

El Serranazo cumple 20 años

“Disolví el Congreso y la Corte por los niveles de corrupción y su conducta antidemocrática. ¿Si volvería a hacer lo mismo? Sí; definitivamente, sí. Sé cómo hacerlo. Dio resultado para el país”, afirmó Jorge Antonio Serrano Elías, expresidente de Guatemala (1991-1993), en conversación telefónica, desde Panamá—país donde reside desde su salida del poder—

Por JUAN MANUEL CASTILLO ZAMORA

El 25 de mayo, el expresidente Jorge Antonio Serrano Elías informó a la Prensa de las medidas adoptadas.
El 25 de mayo, el expresidente Jorge Antonio Serrano Elías informó a la Prensa de las medidas adoptadas.

La próxima semana se cumplirán dos décadas de la disolución del Congreso de la República y el sistema de justicia, el 25 de mayo de 1993, hecho conocido como el “autogolpe de Estado” y por el cual pesa sobre Serrano una orden internacional de captura.

El serranazo

Con apenas siete años, la democracia guatemalteca afrontó en aquella fecha una prueba de fuego, luego de que Serrano Elías promulgara el decreto gubernativo 1-93, por medio del cual dictó lo que denominó“Medidas temporales de gobierno”, que quebrantaron el orden constitucional y acrecentaron la crisis política que vivía el país.

Serrano Elías, un ingeniero industrial que nunca ejerció a nivel técnico su profesión, por su temprano involucramiento en la política, había asumido la Presidencia el 14 de enero de 1991.

Aquel 25 de mayo disolvió el Organismo Legislativo y la Corte Suprema de Justicia, y suspendió 46 artículos de la Carta Magna.

“Soy un creyente en la democracia y espero que las medidas que hemos tomado sirvan para consolidar la democracia en nuestro país”, dijo esa mañana en una conferencia de prensa, en medio de la paradoja de la censura a los medios de comunicación que intentó imponer.

Serrano manifestó entonces que quería “depurar, hasta cierto punto, las mafias entronizadas en los sistemas de control del Estado”.

En aquella época, el partido oficialista Movimiento de Acción Solidaria (MAS), junto con la Unión del Centro Nacional (UCN) y la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG) dominaban en el Congreso, donde se hablaba de un juicio político contra Serrano. Eso habría sido el detonante del autogolpe.

Ley mordaza

El Gobierno trató de imponer censores en los medios de comunicación, incluido el diario Prensa Libre, a cuyas instalaciones no les fue permitido el acceso. Los periodistas se unieron para protestar contra la mordaza que intentaba impedir las críticas a la imposición serranista.

El procurador de Derechos Humanos, Ramiro de León Carpio, quien cuestionó la medida, fue objeto de persecución y tuvo que esconderse para no ser capturado.

En el plano internacional, el rechazo al autogolpe fue unánime y se le comparaba con la misma maniobra autócrata consumada un año antes por el presidente peruano Alberto Fujimori.

Decisión valiente

El mismo 25 de mayo, la CC, presidida por Epaminondas González Dubón —quien sería asesinado tiempo después—, asumió una postura categórica al rechazar y declarar inconstitucionales los decretos gubernativos 1-93 y 2-93. El Colegio de Abogados los declaró nulos y el presidente del Tribunal Supremo Electoral se negó a convocar a las elecciones pedidas por Serrano.

El Ejército, que se había mantenido al margen, decidió respaldar a la CC. Serrano fue destituido el 1 de junio y abandonó la Casa Presidencial rumbo a El Salvador, y después a Panamá. El vicepresidente, Gustavo Espina Salguero, intentó asumir la Presidencia, pero también fue desaforado.

González Dubón ejerció simbólicamente la Presidencia de la República, hasta que el Congreso declaró vacante el cargo el 5 de junio y en la madrugada del 6 de junio designó presidente a De León Carpio y vicepresidente a Arturo Herbruger Asturias.

Veinte años después Serrano Elías radica en Panamá, donde es conocido como un prominente empresario.

En octubre del 2012, el Ministerio Público renovó la vigencia de la orden de aprehensión internacional contra Serrano por 13 delitos, entre ellos violación a la Constitución, rebelión, desacato a los presidentes de los organismos de Estado, abuso de autoridad y usurpación de funciones.

“Como no tenemos tratado de extradición, dependemos de que él —Serrano Elías— salga de Panamá o bien que se presente voluntariamente ante los tribunales”, expresó Javier Monterroso, asesor de la Fiscalía General.

La defensa de Serrano solicitó en julio del 2012 la revisión de los delitos y que aquel pueda acogerse a la Ley de Reconciliación Nacional, lo que fue rechazado con el argumento de que no se trata de delitos de guerra. “Si bien los hechos sucedieron durante el conflicto armado, no tienen relación con el mismo”, explicó Monterroso.

A juicio del politólogo Hans Quevedo, Serrano trató de emular el llamado Fujimorazo, acontecido un año antes en Perú, pero dice que en aquel caso el presidente peruano contó con mayor respaldo para lograr su objetivo, aunque a la larga los resultados fueron desastrosos. Cree que Serrano estuvo orillado a “jugarse su última carta y a tomar una decisión para desesperadamente retomar el control”.