Con otra mirada

Arquitectos de Guatemala celebran y conmemoran

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

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José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com
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El 5 de septiembre de 1958, Roberto Aycinena Echeverría fue nombrado Decano Interino de la Facultad de Arquitectura por el Consejo Superior Universitario (Usc), fecha que se toma como día del Arquitecto en Guatemala. Es decir, mi alma máter cumplió 60 años, aniversario en el que rindo homenaje a sus fundadores y presento mi pésame a los deudos de Davide Garda, querido y admirado colega, si no sancarlista, gran profesional y buen amigo.

La iniciativa por crear una facultad de Arquitectura fue el sueño de tres jóvenes amigos que estudiaron fuera de nuestro país: Jorge Montes Córdoba (EE. UU.), Carlos Hauessler Uribio y Roberto Aycinena Echeverría, en México. Al regresar hicieron el intento, pero solo lograron el apoyo del decano de la Facultad de Ingeniería, Humberto Olivero, quien autorizó la creación del Departamento de Arquitectura, al que se incorporaron y funcionó durante cinco años, presidido por Jorge Montes.

Se dieron los cursos pertinentes, complementados con los técnicos y científicos propios de Ingeniería. El arquitecto Pelayo Llarena Murúa era catedrático de Dibujo Constructivo. Se sumaron a ese esfuerzo la Facultad de Humanidades y la Escuela Nacional de Artes Plásticas, con la participación de los licenciados Hugo Cerezo Dardón, Guillermo Putzeys Álvarez y José Matta Gavidia. Se crearon las cátedras de Psicología del Arte, impartida por el licenciado Jaime Barrios Peña, e Historia del Arte, por la doctora Josefina Alonso de Rodríguez. Los cursos de Dibujo Natural, Figura Humana y Modelado estuvieron a cargo de los maestros Roberto González Goiry, Dagoberto Vásquez Castañeda, Rodolfo Galeotti Torres y Guillermo Grajeda Mena.

De los estudiantes de Ingeniería que se inscribieron en el Departamento de Arquitectura estuvieron Guido Ricci, Hermes Marroquín, Virgilio García, Rubén Bailey, Arturo Molina, Fabio González, Rafael Sabbagh y Diógenes Toledo. Se sumó Víctor del Valle, quien había cursado dos años de arquitectura en la Unam. Al crearse la nueva facultad, completaron el ciclo académico con un excedente de cursos aprobados.

Tuvieron presencia en aquel departamento los arquitectos Jorge Molina, Roberto Ogarrio, Jorge Mario Mencos, Hugo Bendfeldt, Joaquín Olivares, Rafael Pérez, Roberto Cordón, Raúl Minondo y Carlos Asensio. Alberto Novella, propietario de la empresa Las Quebradas, y Julio Lowenthal colaboraron con la compra de los tableros de dibujo.

Los arquitectos que ya se desempeñaban fueron incorporados al Colegio de Ingenieros y Arquitectos. Al graduarse el primer arquitecto de la nueva facultad, se completó el número requerido por la Ley de Colegiación Universitaria, por lo que se solicitó a la Usac la creación del Colegio de Arquitectos de Guatemala. Ese primer graduado fue Hermes Marroquín, quien, junto a los arquitectos que poseían título universitario pasó a integrar el nuevo Colegio Profesional. El colegiado número uno fue el arquitecto e ingeniero Enrique Riera Isern.

De los fundadores y primeros catedráticos sobreviven Jorge Montes y Pelayo Llarena, grandes profesionales que han dejado huella indeleble en infinidad de edificios públicos y privados, como en casas de habitación. A ellos va mi agradecimiento por compartir sus saberes, consejos, apoyo y solidaridad manifiestos durante mi vida estudiantil, profesional y, sobre todo, por la deliciosa amistad cultivada con el tiempo.

Con Davide Garda el vínculo fue de otro tipo, surgido por respeto y mutua admiración por nuestro trabajo, y afinidad en intereses profesionales; por complicidad y el gusto por ahondar, discutir y compartir análisis y criterios en torno de las culturas italiana y chapina, dentro de las que la Arquitectura fue tema central.

jmmaganajuarez@gmail.com