Bien público

Carta abierta a la Cámara del Agro

Jonathan Menkos Zeissigjmenkos@gmail.com

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salario mínimo

Señores representantes de la Cámara del Agro, en días pasados brindaron una conferencia de prensa en la que solicitaron, entre otras medidas, la congelación del salario mínimo para el sector agrícola y la reducción del impuesto sobre la renta del 7 al 3%, aduciendo la situación económica del país y de los sectores que representan.

La economía no anda del todo bien, es cierto: en 2018 crecerá en términos reales 3%, mejor que en 2017 (2.8%), pero lejos todavía de regresar al crecimiento potencial (3.5%). Sin embargo, las medidas que ustedes proponen debilitarán más la economía y la gobernabilidad democrática general, afectando el bienestar de la mayoría de empresarios y de los trabajadores, porque el consumo de los hogares ?antecedido por el pago de salarios en el empleo formal y la recepción de remesas familiares? es lo que ha ayudado a activar la economía, en particular este 2018, al convertirse en el consumo de productos y servicios que producen y venden diversos empresarios ?pequeños, medianos y grandes? en el mercado local. Mantener fijo el salario mínimo provocará menor consumo (menos negocios) y menor bienestar social en 2019.

Además, ustedes, la élite de este sector, son empresarios de exportación y en 2018, según el Banco de Guatemala, las exportaciones de café, azúcar, hule y cardamomo (los sectores agrícolas más poderosos) sumaron USD1,622.3 millardos, cifra nada despreciable aunque menor a lo que lograron en 2017, cuando exportaron USD1,855.5 millardos. Los precios del azúcar, el hule y el café reportaron caídas, mientras el del cardamomo aumentó. Al observar dentro de su sector, actividades que producen algún valor agregado adicional, como frutas frescas, secas o congeladas, legumbres y hortalizas y preparados de carne, estas actividades reportan aumentos de precio y similares o mayores ventas. Esto es un llamado de atención para ustedes: en el mundo actual no pueden seguir vendiendo los productos que sus antepasados plantaron: o modernizan la finca, se diversifican, innovan y agregan valor a sus productos o su negocio desaparecerá. Ese es su verdadero y estructural problema.

Los guatemaltecos (trabajadores y empresarios) ya no queremos que esta siga siendo la patria de sus abuelos, la patria del criollo: ustedes pregonan las virtudes del libre mercado y son desvergonzados para reclamar medidas que les benefician solo a ustedes y en el corto plazo, pero que hunden en más pobreza a los trabajadores y con ello a otros empresarios y al país.

En julio de 1933, Franklin D. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, hacía un llamado a los empresarios que ustedes deben advertir ahora: «[…] Podemos obtener un aumento general de los salarios y una reducción de las horas de trabajo, de manera que los trabajadores puedan comprar y usar lo que producen. […] es obvio que sin unidad de acción, ciertamente unos pocos hombres egoístas en cada sector seguirán pagando salarios de hambre y exigiendo largas jornadas de trabajo. La concurrencia deberá escoger si seguirlos en la vía de la explotación o cerrar el negocio».

No propongan medidas económicas que empobrecerán más a los guatemaltecos y dificultarán los negocios de los pequeños y medianos empresarios. Súmense a la exigencia por políticas económicas y fiscales que incentiven la innovación, el empleo, el mercado doméstico y la competitividad sistémica. Las peticiones para que todos paguemos por el derecho a su codicia particular, en medio de la tragedia social del hambre y la incertidumbre de la mayoría, hace cada vez menos legítima su voz frente a la sociedad.

jmenkos@gmail.com