Hagamos la diferencia

2020: año de oportunidades para Guatemala

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Dos décadas han pasado después del 2000, los avances a nivel mundial son extraordinarios, la tecnología es impresionante. Quienes hemos vivido en los últimos cincuenta años, hemos visto descubrimientos que se han realizado en forma exponencial. Y aunque el ser humano por naturaleza siempre pone más atención a lo malo que a lo bueno, estamos viviendo una vida con más comodidades. En esto venía meditando camino a mi pueblo, el que durante mi juventud recorrí múltiples veces, en una carretera de terracería, polvorienta, llena de piedras y agujeros que no permitían avanzar a una velocidad adecuada, ahora asfaltada, pero a la que le faltan pocos kilómetros, debido a problemas con los contratistas, muchos critican por esos pocos kilómetros de terracería, olvidando la comodidad del resto. Soy feliz conduciendo un vehículo propio, cuando en el pasado viajaba en la carrocería de un pickup o en la parrilla de una camioneta. Conversaba con mi esposa, sobre detalles que a muchos podrán parecerles insignificantes, pero que en realidad hacen diferencia: en mi pueblo por ejemplo ahora ya no vemos personas descalzas, vemos cantidad de tiendas que surten las necesidades básicas, negocios que en el pasado creíamos que nunca funcionarían: bancos, venta de electrodomésticos, gimnasio, centro de salud con encamamiento para emergencias, múltiples instituciones educativas funcionando, y lo más relevante, sus habitantes disfrutan uno de los pocos pueblos “No violentos” del país, en donde los terrenos han alcanzado una plusvalía incluso mayor que en la propia capital. Y sorpréndase, esto es en pleno corredor seco: El chol un pueblito al sur de Baja Verapaz en las márgenes del rio Motagua. Así como este pueblito, en Guatemala hay otros pueblos dignos de imitar, como Salcajá en Quetzaltenango, Puerto Barrios en Izabal, varios de Totonicapán y otros que dan ejemplo de desarrollo y paz. Esto nos demuestra que con voluntad todo es posible.

Sin embargo, Guatemala a nivel nacional, está atravesando por una seria problemática de mala distribución de sus recursos, de captura del estado a favor de unos pocos que lo han esquilmado. Nuestros índices reflejan un país en situación deplorable, en relación con otros países del área y a nivel mundial. Reflexionaba, sobre la potencialidad que el país tiene, sobre la que he escrito en múltiples ocasiones en esta columna, en una época en la que la tecnología podría ayudar a que Guatemala salga de una manera rápida del subdesarrollo en el que nos encontramos, y a la vez he escuchado sobre la poca esperanza que muchos de mis amigos tienen en que el país logre hacerlo, porque consideran que todo está podrido.

Por ser Guatemala, un estado democrático, lo que necesitamos, es voluntad política, pues el poder es delegado por el pueblo, lo importante es que no se dejen manipular, pues detrás de los políticos hay personas y grupos de interés que les cobran los favores. Ojalá que con el cambio de gobierno el país salga de la situación en la que se encuentra. Los políticos deben comprender que permitir el desarrollo de la nación, asegurará un mejor nivel de vida para sus descendientes. Al mismo tiempo les permitirá a ellos vivir en tranquilidad, pues al actuar honestamente no tendrán nada que temer ante la justicia. Pero también es responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros, ciudadanos de este país. El inicio de un nuevo año es propicio para plantearnos nuevos retos, nuevas metas… Hagamos una lista de propósitos para el nuevo año, pero propongamos entre los principales ser un buen ciudadano, respetuosos de la ley, al buscar siempre el bien común, antes de pensar en beneficios personales pensemos en el de los demás, respetemos las filas, respetemos al conducirnos en las carreteras, madruguemos para trabajar, estudiemos, pues al estar mejor preparados podemos contribuir mejor para la búsqueda del desarrollo. Espero que el 2020 sea el comienzo de una nueva era para Guatemala. Necesitamos voluntad política y contribución decidida de nosotros los ciudadanos de esta nación.