Hagamos la diferencia

2023… Nuevos propósitos

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Estamos a la víspera de un nuevo año, el 2023. Después de las restricciones derivadas de la pandemia del covid-19, el mundo se apresta a regresar a la normalidad. Es importante que cada uno de nosotros hagamos un alto, reflexionar y dar gracias a Dios, pues hemos sobrevivido al virus que ocasionó una serie de muertes a nivel mundial e innumerables cambios en el quehacer cotidiano. En la noche del 31 de diciembre se celebra la noche vieja o fin de año, dando paso a los festejos del año nuevo, celebrados el 1 de enero. Anteriormente, en el calendario romano el acontecimiento se celebraba el 1 de marzo; sin embargo, era en enero cuando los gobernadores asumían el mandato en la Antigua Roma. Debido a esto, en el año 47 antes de Cristo se creó el calendario juliano, al dedicar el 1 de enero al dios de lo nuevo y los comienzos: Jano, por eso en inglés a este mes se le denomina: January. A partir de 1582 comienza a regir el calendario gregoriano, creado por el papa Gregorio XIII, en el que se decretó el inicio del año a partir del 1º. de enero, por lo que es a partir de esa fecha que se comenzó a celebrar alrededor del mundo ese día como el inicio del año.

Esta es una fecha propicia para que hagamos propósitos para el nuevo año. Cada uno de nosotros debemos proponer cambios para mejorar: nuestra forma de conducirnos, la salud, la conducta espiritual. Es importante recordar que si esperamos cambios en nuestra sociedad, somos nosotros los primeros que debemos cambiar. En Guatemala se realizarán elecciones generales en el 2023, el domingo 25 de junio se elegirá presidente de la República, vicepresidente, 160 diputados al Congreso, 340 alcaldes municipales y 20 diputados al Parlamento Centroamericano. Si ninguno de los candidatos presidenciales obtiene la mayoría absoluta de los votos en la primera vuelta, el 27 de agosto de 2023 se realizará la segunda vuelta. Menciono esto porque nuestra participación en estas elecciones al ejercer el voto es fundamental para elegir a nuestras autoridades. El voto debe meditarse e informarnos sobre las distintas alternativas, y votar por las mejores opciones, al buscar perfiles que según nuestro análisis sea el adecuado para gobernar el país. No debemos dejarnos llevar por los ofrecimientos populistas ni por el recibimiento de dádivas como bienes o servicios promocionales. También proponernos ser mejores ciudadanos, al fomentar una cultura de respeto a la ley y la dignidad del ser humano, respetando sus derechos. Entre nuestras obligaciones, considerar respetar a nuestro país, a nuestras autoridades, a nuestra familia, a nuestra sociedad y a nosotros mismos. Si todos los ciudadanos hiciéramos esto, el país fuera diferente. El cambio del país debería iniciar por allí. Sabemos que existe una cooptación por parte de los poderes ocultos que gobiernan este país en las diferentes instituciones del Estado, pero la democracia nos permite no elegirlos.

Entre los propósitos más importantes debemos considerar prepararnos para adquirir competencias que nos permitan desempeñar adecuadamente un trabajo, elevar nuestro nivel educativo contribuirá a tener un país mejor. Si iniciamos alguna carrera y por algún motivo no la terminamos, este debería ser el año para concluirla; a nivel universitario hoy día existen muchas opciones de estudios en diferentes formatos (presencial, híbridos o virtuales) con diversidad de horarios. Es posible también hacer equivalencias de cursos entre universidades, incluso para carreras más modernas. Tenemos un país con gran potencial, pero lamentablemente secuestrado; sin embargo, aunque complicado, podríamos reaccionar en estas elecciones. Pongámosle atención a Mateo 6:19–21, que dice: “No hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan, sino haceos tesoros en el cielo”, versículo que nos motiva a conducirnos adecuadamente.